José Figueres y la Justicia Social

José Figueres y la Justicia Social

José Figueres Ferrer (1906-1990) es el político más influyente de la historia contemporánea de Costa Rica. Como caudillo militar victorioso suprimió el ejército, estableció garantías a la pureza del sufragio, y extendió el régimen de protección social, consolidando así un orden democrático estable. Su autor logra en esta obra una biografía esencial del personaje, una rigurosa semblanza de su acción de gobernante y de su pensamiento de estadista. La valoración crítica de esta experiencia es de gran importancia para los centroamericanos.

INTRODUCCIÓN

La primera versión impresa de este libro circuló en octubre de 1987, y fue concebida como un enjuiciamiento crítico a la obra de don José Figueres Ferrer con ocasión de su octogésimo cumpleaños celebrado poco antes.

Tres años después falleció don José Figueres. En los meses siguientes ocurrió la ruptura del muro de Berlín. Sólo un año después, en una ceremonia de media hora, se disolvió la Unión Soviética y con ella el llamado campo socialista, lo que desató un intenso reacondicionamiento del planeta.

Es así que, en la década que han transcurrido desde la primera publicación, el mundo ha sufrido grandes transformaciones y ha entrado en una ruta de desarrollo distinta a aquella que operaba durante la época en que José Figueres era el principal protagonista de la acción política costarricense.

Puede decirse que los cambios más espectaculares se resumen en la caída del sistema socialista y la configuración de un mundo unipolar, marcado por el ascenso de la ideología liberal más o menos actualizada, y caracterizado por un nuevo reparto de los mercados, de las fuentes de materias primas y de las reservas mundiales de mano de obra, lo que se ha dado en llamar la “globalización”.

Ahora bien, si se analizan con serenidad, se advierte que esos cambios espectaculares en el ámbito mundial han venido a resaltado los méritos de los planteamientos de don José Figueres y, en muchos casos, a comprobar lo acertado de las soluciones que él propuso hace varios años.

Así, por ejemplo, su tesis acerca de la revolución posible aseguró en su tiempo el éxito de su movimiento de liberación nacional, permitió el establecimiento de la Segunda República y asegura ahora la permanencia de ésta, pese a haberse derrumbado los otros sistemas que trataron de dar soluciones sociales a los problemas sociales. Fuertes movimientos que se trazaron metas similares a las que se fijó Figueres llegaron a realizar mucho menos que él y, además, vieron sucumbir sus esfuerzos.

Respecto de la globalización podría ocurrir algo parecido: que grandes movimientos dispuestos a desafiar frontalmente sucumbieran en su empeño, mientras existen soluciones y planeamientos que don José Figueres proclamó hace décadas y que aún pueden ser eficaces en las nuevas condiciones.

Ese proceso de mundialización caracterizado por la constitución de grandes bloques alrededor de las economías metropolitanas más poderosas, trata incluso de asimilar los sistemas formativos y educativos periféricos para satisfacer las necesidades de esa peculiar forma de maquila impuesta a las economías tributarias.

Es conveniente tener en cuenta que, en estos momentos, el fenómeno se encuentra en su etapa expansiva, pese a lo cual se puede advertir que esta nueva forma de distribuir las hegemonías y las riquezas nada ha planteado para satisfacer las necesidades de los pueblos, ni para resolver los grandes conflictos de la humanidad, ni en el futuro próximo parece ser el sistema que asegure un más justo reparto de la riqueza y un mayor bienestar a las grandes mayorías.

En este nuevo reparto del mundo predomina la tendencia hacia la compra de trabajo en los lugares donde es más barato, y donde al mismo tiempo abundan las materias primas casi regaladas, para luego colocar los productos en los mercados donde se pagan los precios más altos.

Es por ello que la globalización implica una maximización extraordinaria de las ganancias que, por la otra parte, habrá de provocar casi fatalmente una maximización extraordinaria de la explotación y de la pobreza.

Debido a esa tendencia, lo único que la globalización puede garantizar sin dudas, es la exacerbación de los conflictos.

En el afán de acaparar mercados y fuentes de recursos baratos, una vez que haya terminado la etapa expansiva del reparto necesariamente tendrá que venir la etapa conflictiva, con la disputa de los mercados y de las fuentes ajenas. Una vez que se reparta todo lo repartible, tratarán de repartir lo ya repartido.

Por ello, al igual que ha ocurrido con todos los repartos anteriores, la globalización está llamada a desembocar en conflictos nacionales e internacionales cuya magnitud e intensidad estarán en proporción directa con la profundidad que alcance la sobreexplotación de los países pobres por los ricos, y de las poblaciones asalariadas por parte de las empresas grandes.

Parafraseando los conceptos de don José Figueres podría decirse que, si la plancha que la globalización está imponiendo sobre la espalda de los pueblos no logra matarlos, después no podrá contrarrestar la potencia del explosivo comprimido: “si no queréis que ellos os entierren mañana, no los matéis de hambre ahora”.

Esas oscuras proyecciones solo podría prevenirse mediante correctivos eficaces, medidas que procuren la superación de esa carrera hacia el monopolio de las fuentes más baratas y de los mercados más ávidos, de manera que se establezca un cierto equilibrio en la competencia y que se asegure un cierto grado de bienestar a la masa de los países pobres.

Ese correctivos podría ser “el precio de paridad” nacional e internacional, de manera que en cada país el trabajo del campo se retribuya igual que el urbano, y que el trabajo de los países pobres se pague igual que el trabajo de los países ricos, según los términos en que don José Figueres lo propuso hace medio siglo, basado en la tesis de que el comercio justo es la base de la paz, pues es la justicia la que engendra la paz, y no al contrario.

Similares consideraciones pueden formularse respecto de otras soluciones propuestas por el Expresidente para los problemas de su época, soluciones que son tan realistas y creativas que resultan aplicables aun ahora, y quizá hoy con más premura y necesidad.

Una lectura cuidadosa y constructiva de las propuestas figueristas sin duda señalaría varios caminos posibles que urgentemente deben tomar las naciones periféricas si quieren sobrevivir con ventaja al fenómeno arrollador de la mundialización exclusivamente liberal de la economía.

La primera edición de este libro fue patrocinada por la Fundación Friedrich Ebert y correspondió a una iniciativa que impulsaron Helmuth Kurth, Wolfgang Lutterbach, Eckhard Deutscher y Manuel Carballo Quintana.

Dado que por aquella época, la vida y la obra de don José Figueres, se encontraba en el centro del debate debido a su participación en la política centroamericana y continental, el trabajo recogió pocas narraciones de los episodios de la vida del personaje y se centró en el enjuiciamiento crítico de su actuación.

En esta segunda edición se ha tratado de mantener este sentido general, con el fin de exaltar el aporte social y político sobre lo puramente anecdótico.

Por ello, se reseñan solo los hechos indispensables para la comprensión de las consideraciones críticas, y aquellos que le permitan a un lector no informado, o a uno extranjero, comprender la verdadera trascendencia de los hechos. Se trata, pues, de resaltar el aporte histórico, la innovación ideológica y la trascendencia intelectual del personaje, más que resaltar su obra material, que de ninguna manera ha sido pequeña.

El trabajo se basó en entrevistas con don José Figueres y en el análisis de una gran cantidad de escritos, libros, ensayos y obras literarias, parte de una producción amplia y versátil que refleja fielmente su personalidad. Esa obra fue compilada y clasificada en el Centro de Documentación y Bibliografía de la Biblioteca Nacional, en una registro de los escritos tanto de don José Figueres, como de los que se refieren a él, comprensiva de más de dos mil citas de libros, revistas, documentos, folletos y periódicos.

Para la realización de la obra también se tuvo acceso a valiosos materiales del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, que comprenden trabajos realizados por Sandra Pisk, Edgar Trigueros, Víctor Ramírez, Ingo Niehaus, Carlos Sáenz; incluyendo valiosas e inteligentes entrevistas realizadas por Víctor Ramírez y Edgar Trigueros, cuyos créditos reitero en esta oportunidad.

También se tuvo acceso a otros materiales y entrevistas inéditas realizadas por jóvenes liberacionistas, gracias a Alfonso Estevanovich.

En términos generales, en esta segunda versión se ha conservado el planteamiento estratégico del trabajo, aunque se ha sometido a una revisión y actualización completa. Se ha conservado el marco cronológico con el fin de resaltar la capacidad de anticipación del Expresidente. En varios puntos, sin embargo, se ha replanteado el enfoque.

En el prefacio de la primera edición dije que, al considerar en perspectiva la trayectoria de José Figueres, tanto en el campo internacional como en el nacional, se confirma que supo cumplir sus pretensiones expresadas en la Segunda Proclama de Dota: nadie podría calificarlo de reaccionario, burgués o retrógrado.

Además, se comprueba la consistencia de sus actos, y la exactitud de su expresión, según la cual siempre pensaba lo que decía y siempre dijo lo que pensaba: anunció, dijo e hizo la revolución que se propuso, la revolución de las capas medias, emergentes, en busca de un lugar en la historia. Nunca ofreció otra cosa, ni podría haber hecho otra cosa con los recursos de que dispuso. El producto de esa revolución es nada menos que la Costa Rica actual, con su régimen un tanto extraño a la región y posiblemente capaz de sobreponerse a la globalización y a la liberalización actuales.

De acuerdo con el plan original, el trabajo se ha dividido en una introducción y seis partes. En aquella se formula el planteamiento general de la obra, una reseña sintética de la significación del personaje, su contexto y su proyección, sobre la base de lo que podrían ser las conclusiones más generales alcanzadas con la investigación.

En la primera parte, siguiendo un hilo cronológico, se consignan aspectos del ancestro familiar y cultural del personaje, y las primera influencias políticas y sociales que intervinieron en su formación.

La segunda parte se refiere a la incorporación de don José Figueres en la vida política y a la gestación del movimiento que habría de llevarlo al primer plano de la acción.

La tercera parte enjuicia la realización bélica de su planteamiento político, en tanto que la parte cuarta sirve para analizar los instrumentos de política económica y social que le sirvieron para fundamentar el sistema de la Segunda República.

En la quinta parte se analiza la proyección latinoamericanista del personaje, para culminar en la sexta parte, en una breve revisión de la lucha que José Figueres desarrolló a favor de la paz, valor éste que, en definitiva, fue el que probablemente le inspiró en todos sus actos públicos: el afán de equilibrar las fuerzas, atender las demandas y respetar los derechos de los demás.

Dentro de esos límites, estimo que el trabajo contiene los elementos necesarios para advertir la vigencia actual del pensamiento y del ejemplo de José Figueres Ferrer y, más aún, para plantear la posibilidad de su estudio con el propósito de enfrentar con algunas posibilidades de éxito, las colosales presiones de la globalización.

EL AUTOR
5 de noviembre de 1997

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