LA CONTRA REVOLUCIÓN – DICIEMBRE DE 1948
Algunos hechos vividos por Hiram Sotela Montagné

INTRODUCCIÓN

No soy historiador, no he investigado fechas, ni tomado información de libros que he leído sobre los hechos del 48. Simplemente, a raíz del envío que hice de un correo humorístico del ejército de Nicaragua en la Isla Calero, con un mortero y dije:

Me ha hecho mucha gracia, porque en la Contra Revolución del 48, yo era uno de los morteristas y gracias a nuestra intervención en el campo de aterrizaje de El Amo, en La Cruz, Guanacaste, no estamos todos muertos…” pero esta es otra historia.

Entonces se suscitó la petición de algunos amigos, que les refiriera qué había pasado. Escribo sobre lo que viví…

No deben referirlo como “hecho histórico” aunque lo es, pero no lo consideremos “oficial” por los pequeños errores que pueda tener.

Lo hago con muy buena voluntad, por eso no caben las críticas.

Aquí, quien esto escribe.

Contra revolución diciembre 1948

ANTECEDENTES

Tenemos tres hechos concretos y para estar claros no tanto con las fechas sino con la época en que sucedieron, veamos cuándo fue cada uno de estos: la Revolución fue en los primeros meses de 1948.

La Contra Revolución fue al final del mismo año.

Los que salieron de Costa Rica hacia Nicaragua, se organizaron y pretendieron regresar y recuperar su mando. Era un grupo de costarricenses apoyados por unos oficiales nicaragüenses quienes durante ese año los habían entrenado para esta odisea.

La Invasión, fue en el año 1955.

Contrario a la Contra Revolución, en esta oportunidad eran cuatro costarricenses y prácticamente todo el ejército nicaragüense, por eso el nombre de Invasión, porque realmente estábamos siendo invadidos.

EL POR QUÉ DE LA INVASIÓN

Cuando don Pepe ganó la revolución, el Presidente de Nicaragua, Anastasio Somoza, entrenó a los costarricenses que se habían refugiado en ese país, para que derrocaran a don Pepe, pues Somoza temía que el plan de don Pepe, de acabar con los dictadores de América, lo pudiese afectar directamente.

Como esa Contra Revolución, no dio el resultado que Somoza esperaba, cuando don Pepe ganó las elecciones de 1953, siete años después de la Revolución, volvió a tener la preocupación del plan de don Pepe y entonces organizó un ataque a Costa Rica, pero como dije anteriormente, con cuatro costarricenses y el ejército de Nicaragua atrás, de ahí el por qué se realizó la INVASIÓN.

Bueno, vamos con el tema que nos interesa.

LOS INICIOS DE LA CONTRA REVOLUCIÓN

De Liberia, salimos dos grupos hacia el norte para enfrentar a los invasores. Uno al mando de Marcial Aguiluz y el otro al mando de Fran Marshall. El de Aguiluz salió por tierra y el de Marshall por la costa del Pacífico.

Yo estaba en el grupo de Aguiluz, con el Capitán Julio Borbón, hermano de mi señora, como mi jefe inmediato.

PRIMERA ANÉCDOTA

Una cuestión de apreciación por mi parte… Tanto Aguiluz como Marshall, ambos grandes héroes de la Revolución del 48, posiblemente querían ser los primeros en vencer a los invasores y los dos llevaban a su gente a marcha forzada.

¿Qué pasó? Que cuando nuestra aviación vio un grupo en un área muy al norte, pensó que tenían que ser los invasores; jamás se imaginaron que fuéramos nosotros y… NOS AMETRALLARON. Gracias a Dios no hubo consecuencias.

SEGUNDA ANÉCDOTA

Cuando llegamos al campo de aterrizaje de El Amo, en la Cruz, Guanacaste, encontramos el campo lleno de estañones, troncos de árbol, todo lo que impidiera que nuestros aviones aterrizaran.

Aguiluz dio la orden de limpiar el campo y cuando nuestra gente fue a cumplir la orden, al otro lado, digamos zona norte, empezaron las ametralladoras de los invasores a atacarnos.

Fue algo muy impresionante, pues al pasar las ametralladoras, caían como en una lluvia verde en pedazos finos, las hojas de los árboles.

Todos nos tiramos al suelo, queríamos ser topos para meternos bajo tierra. Un compañero, que recuerdo era de Santa Ana y de apellido Mena Mora, levantó la cabeza para curiosear y le dije: “Agachate, es muy peligroso levantar la cabeza” y en ese momento, una bala le atravesó el casco y murió instantáneamente.

Las ametralladoras seguían sin parar y el ruido era impactante. ¿Cómo hacíamos para parar aquello? Pues, honor a quien honor merece, mi cuñado, Capitán Julio Borbón, se puso de pie, tomó el tubo del mortero y cuando lo vimos en ese acto heroico, nos pusimos de pie el resto de la compañía de morteros, Luis Zeledón, Edmundo Vicarioli, Edwin Ramírez, yo, bueno, todos los que estamos en la fotografía.

Cuando soltamos el primer morterazo, inmediatamente las ametralladoras se callaron!!!

El mortero tiene dos medidores para ver el nivel vertical y el horizontal… pero qué niveles ni qué ocho cuartos… a puro pulso, fuimos mortereando en un semi círculo de izquierda a derecha y eso obligó a los invasores a retroceder o a salir huyendo… Si esto no lo hubiéramos hecho por iniciativa de Julio Borbón, posiblemente no estaríamos contando el cuento.

Al día siguiente, llegaron aviones nuestros y se llevaron a los heridos, principalmente a los que habían estado en el campo de aterrizaje para limpiarlo, que fue cuando empezaron a ametrallar.

TERCERA ANÉCDOTA

Esta tercer anécdota la narro para concluir digamos las aventuras vividas en esta Contra Revolución, pero lo que quería referir, era lo de los morteros, por el correo que envié con el mortero de los soldados en Isla Calero.

Pues bien, cuando apenas amanecía al segundo día, pues el primero fue cuando llegaron los aviones, empezó otra balacera de ametralladoras… muy fuerte, constante, muy brava.

Resulta que Frank Marshall y su gente, habían pasado más al norte y creyendo que los que estábamos en el Campo de Aterrizaje del Amo, éramos los invasores, iniciaron el fuego y de nuestro lado hubo la lógica respuesta de contestar el fuego.

No se me olvida ver a don Fernando Vargas, quien era dueño de un aserradero el frente de la Estación de Ferrocarril al Pacífico, montarse en un caballo y salir con un pañuelo blanco hacia los que nos atacaban, diciendo: “Somos los mismos, no disparen.”

Y por esa gran valentía de don Fernando, terminó todo sin consecuencias que lamentar.

Hasta aquí, estas vivencias de la Contra Revolución de 1948-1949.

Espero haber cumplido con la petición de quienes querían saber qué había pasado.

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