La Infame Dictadura y la Gesta Cívica de un Pueblo Campesino

La Infame Dictadura
y la Gesta Cívica
de un
Pueblo Campesino

Luis Manuel Villanueva
Con versos de Daniel Oduber
Roberto Fernández

El árbol que da mejor fruto es
el que tiene debajo un muerto.

“- Abilio, ¡que cayó uno!
– ¡Que Llano Grande no cae!
– Abilio, ¡que cayó otro!
– Faltamos todos. Espera…”

Daniel Oduber Q.

PRESENTACIÓN
(a la segunda edición)

Con ocasión del cincuenta aniversario de la revolución de 1948, y del homenaje que el Gobierno de la Republica rinde a los héroes de 1944 de Llano Grande de Cartago, simbolizado en la construcción del monumento que fue destruido y quemado mucho tiempo atrás, consideramos importante dar un pequeño aporte reimprimiendo la obra de Luis Manuel Villanueva Pazos, hombre que vivió intensamente los hechos políticos de la década del cuarenta y cuyo ejemplo de civismo sirvió para que junto a él participaran también sus hijos; Jorge Luis y Carlos.

El libro trata de las elecciones nacionales de febrero de 1944 que se convirtieron en antecedente directo de los acontecimientos bélicos de 1948, pues esas votaciones fueron totalmente fraudulentas y se irrespetaron las más sagradas convicciones democráticas y pacifistas de los costarricenses.

Describe el libro las penalidades y zozobras que vivieron Los seguidores del partido de ese momento, donde un ¡Viva León Cortés! Bastaba para recibir la descarga de golpes de black jack de los matones del gobierno y del partido comunista.

D. Luis Manuel deja para la historia patria la narración de una de las páginas más lindas de la defensa del sufragio, ejemplarizada con la lucha que lleva a cabo el pueblo de Llano Grande para impedir -como al final lo logró- la votación de personas que andaban de pueblo en pueblo votando con cédulas falsas.

La lucha fue desigual. Los criminales contaban con armas, protección policial e impunidad de sus actos vandálicos. El pueblo, conformado por humildes campesinos y amas de casa y, encabezados par un agente de policía incorruptible -Abilio Aguilar – antepusieron sus propios cuerpos para evitar lo que en otros lugares no se pudo evitar.

La sangre que se derramó en Llano Grande en 1944, junto con los muertos del 48, son una fuente donde se alimenta el alma de las libertades cívicas y democráticas del costarricense, que profesa un sistema electoral puro y cristalino, y jamás renunciará a ofrendar su vida en pos de salvaguardia la mayor conquista recibida de nuestros padres y que heredaremos a nuestros hijos.

El libro -cuya impresión original data de Diciembre de 1944- contiene además dos hermosos poemas, relativos a la epopeya de Llano Grande, escritos por Roberto Fernández Durán y Daniel Oduber Quirós (q.d.D.g)

Luis Gerardo Villanueva Monge
Arenilla, 12 de abril de 1998

Prólogo a la primera edición

Para hacer una narración de la gesta heroica de los campesinos de Llano Grande, juzgo necesario relatar los hechos políticos que antecedieron al 13 de Febrero de 1944, en los dos últimos años de la Administración del Dr. Calderón Guardia. Bajo esta tiranía negra y odiosa que gestó en sus entrañas una candidatura absurda e impopular, surgió en las propias faldas del Irazú, como un rugido del coloso, la más viril protesta ciudadana. El 13 de Febrero de 1944 humildes campesinos de Llano Grande ofrendaron sus vidas y su sangre en defensa de la libertad electoral. Las generaciones futuras de la hoy Costa Rica ultrajada, sentirán el revivir de la democracia y de las libertades públicas porque con la sangre de los mártires caídos se habrán fecundizado los más caros ideales.

Luis Ml. Villanueva

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