Establecimientos comerciales de ciudadanos alemanes, italianos y españoles en la ciudad de San José fueron atacados por turbas en protesta por el ataque que un submarino alemán hizo a un barco bananero, el 2 de julio, con un saldo de dos docenas de muertos. La Policía no intervino y ante sus ojos fueron cometidos atropellos a la propiedad privada.