El “Corrido de Pepe Figueres”canto y memoria del 48
Carlos Revilla Maroto
Letra de Carmen Granados
Música de Carmen Granados.
Allá en La Lucha y en San Cristóbal,
Un estandarte yo vi flotar:
El estandarte a Pepe Figueres,
que no ha caído y nunca caerá.
¡Viva Pepe! ¡Vivan sus hombres!
Todos muchachos de armas tomar.
Vivan glostoras y medallitas
Que por la patria saben luchar.
Bajo la sombra siempre querida
De aquel simbólico Guayacán,
De triunfo en triunfo fueron las armas
Hasta alcanzarnos la libertad.
¡Viva Pepe! ¡Vivan sus hombres!
Todos muchachos de gran valor.
Viva el valiente Pepe Figueres
Nuestro gallardo libertador.
El “Corrido de Pepe Figueres” constituye una expresión musical de la memoria política costarricense posterior a la Revolución del 48. En él se exalta la figura de José Figueres Ferrer (Pepe), y se enarbola su liderazgo en la campaña militar. En sus versos, la canción glorifica la figura de José Figueres Ferrer y enaltece a sus combatientes, retratados como jóvenes decididos, dispuestos a arriesgarlo todo por la patria.
En un contexto histórico, el corrido surge en el marco o poco después de la Revolución del 48, conflicto en el que Figueres encabezó el Ejército de Liberación Nacional contra el gobierno de Teodoro Picado y sus fuerzas aliadas. Al igual que en México y otros países latinoamericanos, el corrido funcionó como vehículo popular para narrar gestas bélicas, héroes y acontecimientos colectivos.
El canto exalta a Figueres y a sus combatientes como “libertadores” y vincula su victoria con la defensa de la patria. Esto refleja la narrativa oficial que se consolidó después de la guerra, que Figueres y los suyos no fueron un bando más en pugna, sino los portadores de la verdadera libertad y democracia.
En cuanto a la forma, el corrido conserva la métrica simple, repetitiva y rítmica característica de este género popular, lo cual facilita su memorización y difusión oral. La repetición de la arenga “¡Viva Pepe! ¡Vivan sus hombres!” cumple la función de estribillo y refuerza la idea de unidad y fervor colectivo.
Simbología
El corrido abre con la referencia al estandarte figuerista ondeando en La Lucha y San Cristóbal, dos de los lugares que fueron símbolo de la persistencia y legitimidad de la causa revolucionaria. “Un estandarte yo vi flotar” simboliza el emblema de la causa figuerista como bandera de la libertad.
Glostoras y medallitas
Uno de los elementos más significativos es la alusión a los combatientes como “glostoras y medallitas”. Lejos de ser una ocurrencia pintoresca, estos apelativos revelan la composición social de una parte del Ejército de Liberación Nacional. Los “glostoras” eran jóvenes urbanos de clase media-alta, reconocibles por usar Glostora, la brillantina más popular de los años cuarenta, símbolo de pulcritud y estatus. Los “medallitas”, por su parte, eran jóvenes igualmente acomodados, muchos con una marcada religiosidad católica, que llevaban medallas de oro o plata de la Virgen de los Ángeles.
Aunque en boca de sus adversarios estos términos podían sonar despectivos —los “niños bien” que jugaban a la guerra—, en el relato figuerista se resignificaron como emblema de orgullo. Representaban a una juventud privilegiada que abandonó su comodidad para tomar las armas, pelear en las montañas y dar legitimidad moral al movimiento de Figueres.
El guayacán
Otro pasaje cargado de simbolismo es el que alude al simbólico guayacán. “Bajo la sombra siempre querida de aquel simbólico Guayacán…”, no es un verso casual, el guayacán, árbol fuerte y resistente, funciona aquí como metáfora de León Cortés Castro, expresidente y figura política influyente en la década de 1940. Para muchos figueristas, Cortés simbolizaba la firmeza y la resistencia frente a lo que consideraban la corrupción y el entreguismo de la administración Teodoro Picado y de su antecesor, Rafael Ángel Calderón Guardia. El corrido, en este sentido, también evoca un linaje político: Figueres como heredero de una tradición de dureza y patriotismo encarnada por Cortés.
Es así como el “Corrido de Pepe” cumplió una función doble. Por un lado, sirvió como un instrumento de movilización emocional, exaltando a Figueres y a sus seguidores, transformando motes irónicos en símbolos de sacrificio y heroísmo. Por otro, se convirtió en un dispositivo de memoria política, simplificando las tensiones de clase y las múltiples fuerzas presentes en la guerra, para presentar la gesta figuerista como la lucha de un pueblo unido bajo un caudillo fuerte y visionario.
Otros
El tono es épico y celebratorio, sin matices de duda o ambigüedad. Presenta a Figueres como “nuestro gallardo libertador”, imagen cercana al héroe romántico y casi fundacional.
En una dimensión político-cultural el corrido funcionó como propaganda y legitimación. Al cantar la gesta de Figueres y sus hombres, fijaba en el imaginario colectivo la idea de que ellos eran los salvadores de la patria.
Así, la música popular se convirtió en herramienta de memoria histórica y de construcción del mito político. Al estilo de los corridos mexicanos de Pancho Villa o Emiliano Zapata, este canto ayudaba a que el “ejército de liberación” no quedara solo como una facción armada, sino como símbolo del pueblo en armas.
El hecho de llamar a Figueres “libertador” lo pone en la tradición latinoamericana de Bolívar, Morazán o Martí, elevando su figura más allá de lo estrictamente nacional.
Actualidad
Escuchado hoy, el corrido no solo es una pieza musical de época, es una ventana a la manera en que se construyó el mito fundacional de la Costa Rica contemporánea y la Segunda República. Al idealizar a los combatientes y vincular a Figueres con la fortaleza de un guayacán —metáfora asociada a un expresidente de peso—, la canción ayuda a consolidar la narrativa de que el 48 no fue una guerra civil entre costarricenses, sino una epopeya moral liderada por jóvenes valientes y un caudillo destinado a “salvar la patria”.
Ese relato, repetido en cantos y en manuales de historia, contribuyó a legitimar el figuerismo y a invisibilizar la complejidad del conflicto, incluyendo las divisiones sociales, políticas y regionales. El “Corrido de Pepe”, en ese sentido, es tanto un homenaje musical como un artefacto ideológico, que nos recuerda el poder de la cultura popular para moldear la memoria colectiva de un país.
Más versiones del corrido
La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial.
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