Rómulo Betancourt Bello
1908 – 1981
Fue un político, intelectual y líder democrático venezolano, considerado uno de los principales arquitectos de la democracia moderna en su país. Nació en Guatire, Venezuela, en 1908, y dedicó buena parte de su vida a la lucha contra las dictaduras militares que dominaron el Caribe y América Latina durante la primera mitad del siglo XX.
Desde muy joven se vinculó a movimientos reformistas y democráticos, lo que lo condujo al exilio en varias ocasiones. Durante esos años mantuvo una estrecha relación con Costa Rica, donde vivió por un tiempo, forjó una amistad personal y política con José Figueres Ferrer y contrajo matrimonio con una costarricense, fortaleciendo un vínculo personal y político duradero con el país. Ambos compartían una visión común: la necesidad de construir democracias civiles sólidas frente al militarismo autoritario que predominaba en la región. Betancourt fue, además, una de las figuras asociadas a la Legión del Caribe, red informal de exiliados y militantes democráticos empeñados en poner fin a las dictaduras caribeñas.
Electo presidente constitucional de Venezuela en 1959, tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, Betancourt impulsó la consolidación de un sistema democrático basado en partidos políticos, elecciones libres y la subordinación del poder militar al civil. Su gobierno enfrentó conspiraciones internas y presiones externas en pleno contexto de la Guerra Fría, sin abandonar el cauce institucional.
La enemistad entre Betancourt y la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo se expresó de forma directa en dos intentos de asesinato, ambos fallidos, pero de enorme impacto político.
El primero ocurrió en La Habana, a inicios de la década de 1950, cuando Betancourt se encontraba exiliado en Cuba. En ese episodio, un agente vinculado al régimen trujillista intentó inyectarle veneno con una jeringa; Betancourt se salvó de manera fortuita al desviar el ataque con un movimiento del brazo. El complot fue atribuido a la red internacional de Trujillo y confirmó el alcance transnacional de su persecución contra líderes democráticos.
El segundo atentado tuvo lugar el 24 de junio de 1960 en Caracas, cuando Betancourt ya ejercía la Presidencia constitucional. Una bomba colocada al paso de su caravana presidencial explotó, causando muertos y heridos, aunque el presidente sobrevivió. La autoría intelectual fue atribuida nuevamente al régimen dominicano, lo que provocó una condena internacional generalizada y el aislamiento diplomático de Trujillo.
Lejos de debilitarlo, ambos intentos reforzaron la figura internacional de Betancourt y consolidaron su imagen como símbolo de resistencia democrática frente a las dictaduras militares del Caribe, en un patrón que guarda un claro paralelismo con el intento de magnicidio frustrado contra José Figueres Ferrer en Costa Rica.
Murió en en Nueva York, el 28 de septiembre de 1981. Es recordado por su vínculo directo con Costa Rica, su amistad con Figueres y su papel central como adversario civil de la llamada Internacional de las Espadas, en defensa de un proyecto democrático que, pese a la violencia en su contra, logró perdurar.






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