La coyuntura 1940-1948

II. Los actores sociales y-sus respuestas políticas: 1940-1942

El gobierno Republicano (la fracción modernizante de la burguesía tradicional)

En la contienda electoral de 1940, el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, candidato del Partido Republicano, apadrinado por el presidente de la República León Cortés, triunfa con un 85% de la votación. Esto revela un apoyo muy importante de la población costarricense, que se explica por sus vínculos con el sector agroexportador y por su discurso reformista.

El Dr. Calderón Guardia, recibe una influencia muy importante de las corrientes social-cristianas debido a sus estudios en Bélgica, a la lectura de las encíclicas papales y del Código de Malinas del Cardenal Mercier y de cierta influencia clerical familiar13. Por esa razón, su pensamiento expresa un carácter reformista y social cristiano, que revela un interés en los problemas sociales y su solución dentro de las condiciones sociales existentes. El siguiente fragmento lo hace evidente:

«Estudié, no los medios de despojar a unos para dárselos a otros, sino la necesidad de despertar en el seno mismo de la opinión pública, las fuerzas y direcciones que el pensamiento colectivo necesita seguir para encontrar una solución adecuada y pacífica del conflicto entre el capital y el trabajo, que no puede soportar un proceso de creciente desequilibrio sin causar la ruina de nuestra paz interna y enconar la lucha de los distintos grupos económicos que coexisten en nuestro medio social«14.

Su perspectiva y las medidas que toma con respecto a la iglesia -autoriza la educación religiosa, reconoce los títulos académicos que otorgan instituciones educativas católicas- le valen el apoyo del clero, especialmente, de Monseñor Sanabria.

Como se dice anteriormente, el Dr. Calderón y su grupo, forman «una fracción de la burguesía nacional, diferenciada del resto de esta clase social no por la rama productiva de inversión de sus capitales -no se trataba de una burguesía industrial, por ejemplo-, sino por sus ideas moderriizantes»15. Ese sector, «no podía ignorar la necesidad de reformas que permitieran una salida a la crisis económica y que, a su vez, ayudaran a mejorar las condiciones de vida de los obreros y campesinos»16. Emprende entonces, «…una virtual revolución social sin violencia»17. Por tanto, el Estado intensifica sus actividades reguladoras en el campo económico y social.

En el campo económico, toma diversas medidas para la protección de la industria cafetalera Por ejemplo, con la creación de la Oficina de Cuotas del Café, se controla el café procesado en el país, para lograr una distribución adecuada tanto a nivel nacional como internacional. Además, el Banco Nacional de Costa Rica, otorga facilidades al productor y beneficiador, con créditos y redescuentas favorables. De la misma forma, esa institución, inicia una serie de regulaciones en los bancos privados, para paliar los efectos inflacionarios generados por la situación crítica que vive Costa Rica en esos años.

Se regulan además, las relaciones de intercambio entre los productores de tabaco y los fabricantes de cigarrillos y los productores de caña y dueños de ingenios azucareros. Esa regulación, afecta con más fuerza a éstos últimos, al emitirse la Ley que crea la Junta de Protección de industria de la caña, fijando precios y estipulando la cantidad de caña que se debe recibir18.

También se dicta una Ley de protección industrial, que otorga dentro de sus beneficios, una exoneración de impuestos a las industrias que nacen bajo el amparo de esa ley19

Atendiendo las promesas de la campaña electoral (1940), que facilitan el apoyo de los sectores populares, se emiten una serie de medidas dé carácter social.. Dentro de éstas se destaca, el establecimiento de un sistema de seguridad social (1941), en el cual cotiza el empleado, el patrono y el Estado. El aseguramiento se hace obligatorio para todo trabajador menor de sesenta años20.

Sin embargo, la creación del seguro obligatorio, no afecta en igual forma a todos los sectores sociales. En sus primeros años, sólo abarca las ciudades principales de la Meseta Central y favorece a aquellos trabajadores que tienen 180 jornadas de trabajo al año21.

Un año después de emitido el seguro social, se incorpora en la Constitución Política el capítulo sobre Garantías Sociales, que incluye., «el derecho a establecer cooperativas, a organizar un sistema de seguridad social, a regular las condiciones de trabajo, a establecer un salario mínimo vital, y a negociar colectivamente en disputas laborales. Sostenían el derecho a la igualdad de oportunidades entre trabajadores urbanos y rurales, el derecho a establecer tribunales de trabajo, y, el derecho a tratamiento preferencial de los trabajadores costarricenses con respecto a otras nacionalidades, en cuanto a contrataciones laborales»22

La creación de nuevas instituciones sociales y económicas, eleva los gastos de la administración pública, creando un déficit fiscal que obliga a recurrir a la emisión de bonos, empréstitos y a un aumento de impuestos23. El déficit fiscal llega en 1941 a la cifra de ₡10.433.239.88 y al año siguiente, el monto es de ₡25.048.527.54 24.

Esa situación se agudiza debido a que el sistema de contabilidad nacional y el Código Fiscal son anacrónicos, además de que las cargas· tributarias pesan sobre el consumidor25.

El problema es aún más grave, cuando son creados nuevos puestos en la administración pública, que parecen beneficiar a parientes y amigos del presidente A esto se adiciona, la corrupción fiscal y administrativa de ese gobierno, que se refleja con mayor claridad, en la asignación de contratos sin licitaciones previas26.

Todos estos problemas, generan descontento en diferentes sectores de la sociedad costarricense.

La política seguida por ese gobierno en el plano externo, es de buena vecindad con Panamá y Nicaragua. Con el vecino del Sur, el conflicto limítrofe, se arregla en mayo de 1941. Esa negociación es definitiva, con el amojonamiento de la frontera en 1944 27.

Por otro lado, se procura un acercamiento con los Estados Unidos, con el propósito de obtener protección militar, debido a la situación de guerra que enfrenta el mundo en esos años.

Costa Rica recibe desde mayo de 1941, facilidades crediticias bajo el convenio de «Préstamo y Arriendo» del gobierno norteamericano, para la obtención de material bélico. A ese convenio se adiciona el interés estadounidense y nacional por establecer una «Misión Militar» en el país. Esta tiene «como objetivo oficial la tecnificación y preparación del Ejército de Costa Rica, que, como lo informó el Comandante Montesinos, no contaba ni con la calidad humana ni los pertrechos militares para hacer frente a una crisis internacional»28. Pero además, los costarricenses buscan con esa ayuda, un mejoramiento de los mecanismos internos de seguridad pública.

Ese último objetivo, obedece al interés por mantener una situación holgada, frente al descontento que genera la ruptura del grupo de Calderón con el de León Cortés.

Esa ruptura política se constata a nivel administrativo, con el cese de funciones para aquellos servidores públicos que son leales al grupo de Cortés, muchos de ellos vinculado a la colonia alemana. Ese rompimiento revela, el retiro de apoyo de un sector importante de la burguesía agroexportadora.

La declaración de guerra que hace Costa Rica a los gobiernos de Alemania, Italia y Japón, da como resultado un mayor acercamiento con los Estados Unidos, que en ese momento sostiene para América Latina una política de

«…esterilización, o en la medida de lo posible, la terminación de la influencia económica y financiera del Eje en el hemisferio«29.

Ese vínculo implica para Costa Rica, una cooperación política, militar y económica. La misión militar norteamericana colabora asesorando en la Escuela Militar (situada en lo que hoy es el Colegio Napoleón Quesada), se establece además una estación de radar en Parrita y el gobierno costarricense provee de materias primas y alimentos a muy bajo costo.

Como resultado de la declaración de guerra al Eje, el gobierno costarricense sigue una política de confiscación y expropiación de bienes a la colonia alemana y el envío de muchos de sus miembros a los campos de concentración en los Estados Unidos30. Los ciudadanos italianos, japoneses y españoles, residentes en Costa Rica, también son afectados.

Esa política crea fuertes reacciones en el sector agroexportador, debido a los intereses económicos que mantienen algunos alemanes en la producción de café.

Las protestas se escuchan, debido a la política interna y externa seguida por ese gobierno.

Los grupos contestarios

Diversos grupos, tanto políticos como intelectuales, manifiestan su, descontento por las medidas y acciones que emprende el gobierno.

La respuesta política de los sectores populares

Los obreros bananeros, sectores de trabajadores urbanos y algunos profesionales, abogados fundamentalmente, como Manuel Mora y Jaime Cerdas, se agrupan en junio de 1931, para fundar el Partido Comunista. A partir de ese momento, esa agrupación canaliza orgánicamente las actividades de esos sectores, a nivel sindical y de participación electoral.

Dentro de las luchas que efectúan los comunistas a nivel sindical, se destaca la huelga bananera de 1934, que logra movilizar a más de diez mil trabajadores, obteniendo a mediano plazo ciertos beneficios.

A nivel de participación política-electoral, ese partido inicia sus actividades cambiando su nombre por el de Bloque de Obreros y Campesinos (1932), que le permite participar en las papeletas para munícipes y diputados, logrando en dos oportunidades (1934 y 1936) más del 5% de la votación, con lo que sus miembros pasan a ocupar puestos el el poder legislativo y municipal, desde dónde impulsan muchas actividades.

En la década de 1940, el Partido Comunista continúa luchando por mejorar las condiciones de vida y trabajo de los sectores populares y busca una modificación en el sistema electoral, caracterizado por el fraude. Además mantiene, una crítica constante al gobierno, por su política de puertas abiertas al capital norteamericano y por la corrupción fiscal y administrativa que le caracteriza. Sus protestas se escuchan por medio del periódico Trabajo, órgano informativo de esa agrupación.

Una modificación sustancial se constata para 1942, cuando esa organización lucha contra el nazismo y fascismo y ve con buenos ojos la política que en materia de legislación social lleva a cabo el gobierno reformista de Calderón Guardia.

De la misma forma, Calderón Guardia y su grupo constatan el apoyo que a nivel electoral recibe el Partido Comunista, lo cual lo hace un aliado apreciable, en momentos en que uno de los sectores económicamente más poderosos le resta su apoyo31.

Se da entonces, una coincidencia de intereses entre esa organización política y el gobierno.

La respuesta política de los sectores medios

El Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales (CEPN) (1940), nace como una organización que propone una serie de soluciones a los problemas que enfrenta la sociedad costarricense.

Alberto Cañas Escalante, miembro de esa organización, señala que el Centro nace por la acción de estudiantes universitarios que en su mayoría pertenecen a la Escuela de Derecho32.

Dentro de sus fines se encuentran:

«Nos reunió la firme convicción de pertenecer a una generación que tiene el deber de iniciar una radical tarea de revisión y ordenamiento de nuestra moral política, de nuestra vida económica, de nuestra cultura, y de nuestro pensamiento republicano y democrático.

Por eso hemos comenzado por buscar la coordinación de las voluntades de todos aquellos ciudadanos en quienes suponemos una conciencia cívica no contaminada de corrupción política, para comenzar una lenta pero eficaz renovación de valores cívicos y de pensamiento político«33.

La respuesta grupal que plantean los miembros del Centro ante los problemas nacionales, revela su cohesión social. Esa respuesta, parte de un estudio previo de la sociedad costarricense34.

Por medio de la investigación que realizan, sobre los problemas que aquejan a Costa Rica, los centristas mantienen una actitud crítica frente a las políticas seguidas en los dos primeros años del gobierno calderonista.

La voz del Centro se deja oír, en el ámbito universitario, pero además, en la revista SURCO que sale a la luz pública cada mes y por medio de los artículos’ que publica en el Diario de Costa Rica, que en ese momento dirige Otilio Ulate Blanco.

Ese grupo se caracteriza además por su anticomunismo. Al respecto se señala:

«… la muchachada del Centro decide, desde su iniciación evitar la trampa en que muchas juventudes han caído, y manifestarse certera, militantemente antidogmática y, por lo tanto, sin ningún contacto con el fanatismo comunista, totalmente entregado entonces al stalinismo«35.

La oposición que mantiene el Centro frente al comunismo, obedece a la composición social de sus miembros (burgués y pequeño burg1iés), a las ambiciones personales, al carácter dogmático que asume el marxismo de su tiempo y al desconocimiento de los clásicos de esa corriente. También se explica, por el acercamiento que inician los comunistas costarricenses con el gobierno, tildado de ineficiente y corrupto36.

Su actitud aparentemente circunspecta, con respecto a una posible participación a nivel político-electoral, empieza a modificarse poco tiempo después.

La burguesía tradicional

El sector agroexportador en su conjunto, apoya al gobierno de Calderón, hasta el momento en que se emiten las leyes sociales y se rompen relaciones con los alemanes.

Una vez que se rompen los vínculos entre los grupos de Calderón y de Cortés, éste último organiza una agrupación política, encabezada por Eladio Trejos y Fernando Lara en junio de 1941, con el propósito de llevar a la silla presidencial, nuevamente a Cortés. Esa. nueva organización -el Partido Demócrata (PD), publica un manifiesto en el Diario de Costa Rica donde propone «…la necesidad luchar contra la corrupción política y administrativa, el peculado y la política personalista»37.

El enfrentamiento entre Republicanos y Demócratas, se agudiza en los últimos meses de 1941, poco antes de las elecciones para renovar el Congreso (1942). En esa oportunidad, el Partido Demócrata de Cortés, logra elegir seis diputados, a pesar del fraude, característico de todos los procesos electorales.

La situación se hace más tirante, cuando José María Figueres, critica duramente al gobierno Republicano, en un discurso radial trasmitido por la emisora Titania, en julio de 1942 38. Esto provoca su expulsión del territorio costarricense, convirtiéndolo en un símbolo de resistencia.

A partir de 1942, se inicia un reacomodo de fuerzas, que se revela por medio de las alianzas políticas que se establecen entre las agrupaciones beligerantes en esa coyuntura.

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