Un sabio estoico Guido Sáenz Venía a vernos a los de «El Arlequín», el teatrito aquel en la calle novena, cincuenta al norte de Chelles. Al Presidente Figueres no solo le interesaba el teatro, sino que le producía una inmensa…
Un sabio estoico


Un sabio estoico Guido Sáenz Venía a vernos a los de «El Arlequín», el teatrito aquel en la calle novena, cincuenta al norte de Chelles. Al Presidente Figueres no solo le interesaba el teatro, sino que le producía una inmensa…