Carlos Sáenz Herrera
1910 – 1980
El doctor Carlos Sáenz Herrera fue un médico costarricense y pionero de la pediatría nacional, reconocido como uno de los principales impulsores de la salud infantil y de la modernización del sistema hospitalario del país durante la segunda mitad del siglo XX. Su trayectoria profesional se vincula estrechamente con el proceso de consolidación del Estado social costarricense posterior a 1948.
Nacido en Bruselas, Bélgica, se formó como médico cirujano y orientó tempranamente su vocación hacia la atención de la niñez. En una época en que las enfermedades infecciosas, la desnutrición y la falta de infraestructura sanitaria afectaban gravemente a la población infantil, promovió una visión médica integral basada no solo en la curación, sino en la prevención, la educación sanitaria y la responsabilidad social del Estado.
Su obra más perdurable fue la fundación y organización del Hospital Nacional de Niños, institución que concibió como centro especializado de atención pediátrica, docencia e investigación. Bajo su dirección, el hospital se convirtió en referente nacional y regional, formando generaciones de médicos y contribuyendo decisivamente a la reducción de la mortalidad infantil en Costa Rica.
Más que un clínico, Sáenz Herrera fue un constructor de instituciones públicas. Colaboró estrechamente con la Caja Costarricense de Seguro Social y con las políticas sanitarias del Estado, ayudando a consolidar un modelo de salud accesible y solidario. En ese sentido, su legado forma parte del mismo proyecto histórico que, tras la Revolución del 48, apostó por la educación, la salud y la justicia social como pilares de la democracia costarricense.
La figura de Carlos Sáenz Herrera representa el rostro civil y humanista de la Segunda República: el de quienes, lejos de los combates, edificaron hospitales, organizaron servicios y mejoraron de manera concreta la vida de miles de familias. Su nombre permanece asociado al desarrollo de la pediatría costarricense y al derecho de la niñez a una atención médica digna.
Develización del busto en Homenaje al
Dr. Carlos Sáenz Herrera
4 de marzo de 1994
Dr. Edgar Mohs Villalta

Busto dedicado al gestor del Hospital Nacional de Niños, Dr. Carlos Sáenz Herrera, develizado por su esposa el día 4 de marzo de 1994, en el jardín frontal al Paseo Colón.
El Dr. Carlos Sáenz Herrera predicó vigorosamente, con elegancia y sin descanso, con una manera de hablar suave y clara pero profunda y sonora; no obstante, como sucede a los verdaderos reformadores, no fue su palabra lo que más convenció, sino el ejemplo y por eso llegó tan hondo al corazón de las personas logrando una influencia notable y duradera.
Toda su labor, personalidad, vida profesional y expediente de ciudadano, está impregnada de un sentido redentor, que en él fue espontánea abnegación, talento y fortaleza de espíritu.
Intelectualmente privilegiado y honesto, se esforzó por buscar la verdad y la justicia cultivando el espíritu y despreciando los bienes materiales; nunca quiso tener sino ser; no quiso poseer sino compartir y disfrutar; como médico, en lugar de clientes tuvo pacientes y cuando se dedicó a crear ganado de leche, lo hizo pensando en la contribución que podía hacer a la nutrición de los niños.
Fue uno de los principales colaboradores del libro “Ideario Costarricense, 1943”; Ministro de Salud; Vicepresidente de la República; Director de la Caja Costarricense de Seguro Social; profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica y ciudadano ejemplar. En estas y muchas otras posiciones, el Dr. Sáenz Herrera mantuvo permanentemente por delante el beneficio del país y sus aportaciones específicas fueron innumerables; baste decir, que la niñez costarricense tiene hoy uno de los más altos niveles de salud de América Latina, gracias a la visión, combatividad y entrega de este excepcional médico, fundador de la pediatría nacional y del Hospital Nacional de Niños.
Este Hospital se inauguró en este mismo lugar un 24 de Mayo de 1964; durante esa década, el descenso de la mortalidad fue todavía lento aun ritmo aproximado de 2% anual, pero en la década de los 70 la reducción aumentó espectacularmente a un ritmo de 13% anual, lo cual hizo que la mortalidad en niños menores de 5 años de edad disminuyera en 80% y por esta razón internacionalmente se calificó a Costa Rica como un paradigma en materia de salud.
No obstante la importancia de las cifras anteriores, el campo en donde el Hospital ha jugado un papel más importante ha sido el campo de las ideas; la contribución que ha hecho nuestro país al entendimiento y solución de problemas consuetudinarios de los niños en los países pobres, es desproporcionada en relación con nuestra reducida geografía y esto es algo que nos puede llenar de satisfacción a todos. Los nuevos conceptos y criterios desarrollados en este Hospital, forman ya una legión y por eso fue designado Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud en 1989.
Los niños que hoy estamos atendiendo y cuidando serán los adultos del siglo XXI, en la misma forma en que los niños que comenzaron a ser atendidos en este Hospital hace 30 años son nuestros jóvenes adultos de hoy. El Dr. Sáenz Herrera, Benemérito de la Patria, se hizo acreedor de esta distinción, entre otras cosas, por haber proclamado vigorosamente en nuestro medio lo que hoy le señala la Asociación Americana de Pediatría a todos los países del mundo cuando habla de los Hospitales de Niños como símbolo de la salud de una nación; de la importancia que tienen los niños en sí mismos y de la importancia que tiene velar por su salud para el futuro de la patria. Aquellos pueblos que no supieron comprender a tiempo que la inversión en salud del niño significa riqueza del mañana, continúan hoy sumidos en la miseria, la enfermedad y la guerra. El Hospital de Niños próximamente cumplirá 30 años de luchar por la salud del niño con la clara conciencia de que esta es una lucha sagrada porque en ella está en juego el futuro de nuestra patria. Así lo aprendimos nosotros del Dr. Sáenz Herrera y así lo estamos enseñando a las nuevas generaciones.
El Hospital Nacional de Niños actualmente hospitaliza al 20% de todos los niños que nacen en Costa Rica, por lo menos una vez en el curso de sus primeros 5 años de vida. Además, el 50% de los niños que fallecen en Costa Rica lo hacen en este hospital, porque actualmente las muertes son causadas por enfermedades complejas para cuyo diagnóstico exacto y tratamiento se debe recurrir a las facilidades de este centro pediátrico. Para enfrentar con éxito tan gran responsabilidad, con las limitaciones conocidas por todos, el personal ha tenido que actuar con gran seriedad, dedicación e imaginación, características con las que el Dr. Sáenz Herrera quiso que se continuara la obra iniciada por él a favor de los niños costarricenses.
La situación que en términos generales tiene la población costarricense hoy día, está fuertemente relacionada con las campañas que en el pasado se llevaron a cabo en favor de los niños, liberándolos de una serie de enfermedades que representan una cruel forma de esclavitud, esclavitud que no sólo aherroja al niño sino también a su familia y finalmente al país entero, el cual queda de rodillas y a oscuras sin poder acertar a encontrar los caminos del desarrollo, la justicia y la paz.
Mas, nosotros no nos hemos conformado con las batallas y los éxitos del pasado; conscientes de que la vida es una lucha permanente, hemos venido preparando la transformación del Hospital Nacional de Niños en un Centro de Ciencias Médicas capaz de ofrecerle a los niños y adolescentes del próximo siglo, una atención pediátrica competente, oportuna y humana. El conocimiento científico y tecnológico está aumentando a una velocidad tan rápida que si no hacemos este gran esfuerzo ahora, mañana será demasiado tarde y los que sufrirán por nuestra miopía serían los niños enfermos cuya esperanza de vida es nuestro Hospital.
Creo firmemente en que la mejor forma de honrar la memoria del Dr. Carlos Sáenz Herrera es organizando un moderno Centro médico en cuyo interior palpiten poderosamente el desarrollo científico, la atención personal y humana de los pacientes y una conducta ética intachables de todos los que aquí trabajamos.
Por eso hoy mismo, al concluir este solemne homenaje se pondrá la primera piedra de un edificio de especialidades, con el que se iniciará el desarrollo del Hospital como un Centro de Ciencias Médicas. Como este desarrollo no será únicamente material o científico, quisiera pedirle al personal de ciencias de la salud, para comenzar, que consideremos la conveniencia de no volver nunca a participar en huelgas o movimientos de presión que perjudiquen a los niños enfermos; que pongamos verdaderamente a los niños en primer lugar y a la vez demos un ejemplo a todos los trabajadores del Sistema de Salud para que ojalá un día no muy lejano, estemos en Costa Rica empleando mecanismos de diálogo permanente como forma de resolver discrepancias y necesidades, en lugar de los anacrónicos métodos utilizados en el pasado, con los que siempre los pacientes han sido sacrificados.
Fuente: Hospitales de Costa Rica. No. 28. Enero-Marzo, 1994. pp. 21-22




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