Carta a mis sobrinos

Carta de Teodoro Picado

SAN JOSÉ, 18 DE ABRIL DE 1948

SEÑORES
DOCTOR DON RAFAEL ANGEL CALDERÓN GUARDIA
Y LICENCIADO DON MANUEL MORA.
PRESENTE

Mis estimados amigos:

Con profunda pena vengo a comunicar a ustedes, para conocimiento de sus respectivos partidos, la decisión que, en forma definitiva e irrevocable, he adoptado frente al grave conflicto que está sufriendo nuestra patria.

Les confieso, en primer término, que la opinión del Estado Mayor tanto como la mía, es que el Gobierno está incapacitado para continuar esta guerra. Los sacrificios que, de ahora en adelante, se hicieren, serían estériles porque carecemos de armas, de dinero y de una adecuada organización militar que nos permitiera continuar la lucha con posibilidades de buen éxito.

Debe añadirse a lo anterior que circunstancias sumamente graves, de carácter internacional, me obligan a poner de lado mi orgullo para contemplar exclusivamente ios intereses de la patria. Puedo asegurar a ustedes que fuerzas incontrastables están absolutamente decididas a hacernos perder esta partida. Tengo asimismo, la evidencia de que si el conflicto se mantiene unos días más, nuestro país será objeto de un vejamen que, en forma verbal no tendré inconveniente en explicar a ustedes y no quiero que mi permanencia en el poder sirva de pretexto para ninguna clase de afrenta a Costa Rica.

Las condiciones económicas del Gobierno y del país no permiten, en su absoluta estrechez, la prolongación de este estado de cosas y esta es otra circunstancia que no puedo dejar pasar por alto. Saben ustedes tanto como yo, cosa que a nadie se oculta, el significado angustioso de este aspecto de la situación.

Expuesta así las cosas, clara y sencillamente, mi criterio es el de que no tenemos ningún derecho para continuar sacrificando a nuestro pueblo. Me he decidido, pues, a sacriflcarme por mi patria y lo hago entregando el poder que tuve en mis manos hasta hoy, al Tercer Designado, a fin de que este trate de llegar a un entendimiento con las fuerzas rebeldes, mediante el cual queden garantizados hasta donde sea posible los ideales y los nobles intereses que nos han unido en esta dolorosa lucha.

Ya se han llevado a cabo, por medio del Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país, gestiones de arreglo cuyos aspectos finales no conozco. Pero sea cual sea el resultado de esas gestiones, mi decisión es dar por terminada la guerra civil mediante la obtención de garantías de vidas y haciendas para los Partidos y las personas de nuestros bandos. Insto a ustedes muy vehementemente a colaborar para que sus partidarios depongan las armas y ayuden al restablecimiento de la paz. Cualquier vida que caiga de ahora en adelante, caerá inútilmente, porque considero que nuestra situación está perdida en forma irremediable.

Soy de ustedes con toda consideración, afmo. Amigo

(F) TEODORO PICADO

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