Saludo al Nuevo Gobierno
Es hoy el advenimiento glorioso de la Segunda República.
Cuando el sol está en plenitud, cuando alcanza su cenit, Costa Rica en semejante trayectoria, llega aureolada de gloria, esplendorosamente redimida, a la cumbre de su vida independiente, para entrar por el sendero prometedor de la Segunda República, trazado por el esfuerzo ímprobo, el valor preclaro de sus buenos hijos; por las virtudes egregias de sus mujeres sacrificadas, y por la voluntad y bajo la protección de Dios.
La República que nace hoy, ostenta promesas de regeneración en todos los órdenes que conforman la vida de la nación. Se inicia bajo los mejores auspicios, dejando atrás un pasado de decadencia en los últimos años, el cual hizo posible la transfiguración de nuestra patria pujante y ejemplar, en un régimen desembozadamente dictatorial, en el que fueron exterminadas las libertades y las garantías todas, empobreció a los hogares, envileció a los débiles y hundió al país en la miseria moral más abyecta y en la miseria material más deplorable.
Dejemos atrás el pasado, pero no olvidemos las ilustres virtudes de que también se enorgulleció, como tampoco las lecciones vivas que nos legó para no permitir nunca más, con nuestra desidia y nuestra inercia, la instauración de regímenes de oprobio y ruina.
Alborozados los corazones, despiertas las conciencias, con los brazos en alto, formando un haz de voluntades enérgicas dispuestas al servicio de la nacionalidad y a su defensa, recibamos a la Segunda República.
LA PRENSA LIBRE saluda respetuosa y cordialmente a la Junta Fundadora de la Segunda República. En los hombres que la forman, íntegros y luchadores, deposita su confianza en un eco de los sentimientos que animan a la opinión pública, con la fe más ardiente, de que conducirán sabia y honradamente a Costa Rica por las rutas del bien y de la prosperidad.
Dios y la Patria les ilumine en sus arduas tareas, dándoles acierto para ventura de los costarricenses.
La Prensa Libre, Sábado 8 de mayo de 1948


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