Rolando Araya

Aunque yo apenas había nacido entonces, crecí escuchando en mi casa, como una leyenda la gesta del 48. Y no puedo olvidar que las oportunidades que tuve para progresar y mejorar me las dio, al igual que a miles de costarricenses, lo que pasó en este país después de aquel triunfo. Muchas gracias. Saludos.

El Espíritu del 48
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