Como olvidar a los caudillos de aquellos días, como olvidar a nuestros queridos caídos. Eran los años del 48, todavía llevo en mi memoria la agonía que el pueblo de Costa Rica sufrió con la división tan grande que hubo, el “no le compre, no le venda”, pero todo de aquello quedó en que las mismas ideas fueron compartidas después por don Pepe Figueres que siguió los mismos pasos de aquellos caudillos, don Rafael Angel Calderón Guardia, don Teodoro Picado y al fin don Pepe mismo fue un Caudillo que el pueblo quiso mucho. Ojalá que la división no pase más en nuestro país. Recuerden que nuestras Leyes Sociales y el Código de Trabajo, se estamparon con la sangre de los hombres que murieron en la revolución del 48.

Este tema es muy delicado, pero fue heroico, de parte del Gobierno de Picado, entregar el poder para no derramar más sangre inocente. Una de las personas que estuvieron en la revolución en la batalla del Alto de Ochomogo en Cartago fue la profesora Vitha Lyna Fonseca, ella estaba como enfermera de la Cruz Roja, atendiendo los heridos, de ambos bandos, quien tuvo el valor de dejar sus hijas pequeñas, y servirle a su patria, en ese momento que la necesitaba, mujer valerosa cuando ingreso a la capital en el mes de abril con las primeras tropas de don José Figueres, ella fue la primera en llegar, vaya valor doña Vitha, así se le sirve a su patria Costa Rica, sin ver color político u odios. Sirvió curando los heridos de los dos bandos, del gobierno y la oposición de la revolución. se incorporó luego para ser la primera Mujer Regidora de la Municipalidad de San José, hoy en día su fotografía luce en su edificio como homenaje a una de las mujeres más destacadas de Costa Rica, de quien todavía se habla por su labor para el desarrollo comunitario.

El año 48 fue un año memorable, todavía vive en mi memoria. Un homenaje muy grande a todos los hombres y mujeres que hicieron historia, de todos los ámbitos de la sociedad en Costa Rica.