Don Pepe: Político franco y visionario

José Manuel Echandi

José Manuel Echandi

Se conmemoran los cien años del nacimiento de José Figueres Ferrer, don Pepe, y yo, como un costarricense más, admirador de los líderes que han trazado el camino de la historia costarricense, me uno a esta celebración.

Don Pepe fue vecino de finca de mi abuelo materno, José María Meza Figueroa, quien luchó en bando contrario y perdió la vida en combate en 1948 en Moín; sobre él, en el libro De Calderón a Figueres, don Pepe declaró que mi abuelo había sido un amigo y un gran valiente.

En los últimos días, en este estrado y en otras muchas instancias, se ha hablado de la obra y la huella que don Pepe heredó a la Patria; se han destacado sus virtudes y sus aciertos como político y estadista. Por eso, yo quisiera referirme brevemente a la faceta que más hondo ha calado en mí: la del hombre sencillo, directo y franco, que supo llegar al corazón del pueblo costarricense, e interpretar las necesidades y las urgencias de este pueblo, porque muchas de las acciones y los proyectos hechos realidad por ese hombre visionario, surgieron al calor de sus conversaciones con campesinos, trabajadores, amas de casa y jóvenes, con los cuales mantuvo siempre una relación simple y directa.

Figueres recorrió los rincones más recónditos de la Patria y en todos ellos siempre tuvo tiempo para compartir el café, el tamal, la tortilla o el aguadulce. Quienes más de cerca lo acompañaron dicen que, a su ingreso a cualquiera de las miles de humildes viviendas que visitaba, nunca permitió que nadie, ni asesores, ni políticos locales, ni funcionarios, intervinieran en esos diálogos directos que él mantenía con todos los costarricenses del campo o de las zonas más pobres de la periferia capitalina. En ese contexto y en ese contacto directo con la población, encontró sus fuentes de inspiración, sus metas y a sus más leales seguidores; por ellos y para ellos ejecutó sus grandes obras.

Hoy, en esta Costa Rica con violines que nos legó don Pepe, quienes asumimos el compromiso de sacar el país del estancamiento y de cerrar las enormes brechas que separan a ricos y pobres, debemos recordar las virtudes de esa figura señera de nuestra historia, el costarricense más destacado del siglo XX. Debemos pensar en las enseñanzas y los mensajes de este abanderado de los más humildes; nuestra nación necesita volver sus ojos a la historia y retomar aquellos valores y gestos que tanto engrandecieron a Costa Rica.

“¿Para qué tractores sin violines?”- dijo don Pepe. Hoy seguramente diría: ¿Para qué violines sin tractores, que nos muevan a todos, a productores, campesinos, burócratas, peones, profesionales, técnicos, hombres, mujeres, jóvenes y niños, hacia un futuro de paz, estabilidad económica y nuevas oportunidades?

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Conmemoración del centenario del nacimiento de don José Figueres Ferrer

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