Figueres: un niño de carácter fuerte

Don Pepe

Pasajes de La infancia de don Pepe siguen vivos en la mente de algunos ramonenses entre quienes predominan los que retuvieron la imagen de un niño inteligente y educado, cuya característica sobresaliente era un carácter fuerte.

Aunque subsisten muy pocas personas que compartieron con el los primeros años, en San Ramón muchos saben que el ex presidente nació en una vivienda ubicada en el costado norte de la iglesia.

Algunos expresan que vino al mundo en casa de doña Ermelinda Mora, una conocida partera del lugar. Sin embargo, otros afirman que el nacimiento ocurrió en el primer hogar que habitaron sus padres en San Ramón, justamente a la par de donde vivía doña Ermelinda.

Con el paso del tiempo, el ambiente del lugar ha cambiado lo mismo que las viviendas, a las cuales, según explicaron sus propietarios, se les han hecho diversas modificaciones.

A pesar de que en los alrededores no se pudo encontrar a algún vecino que conociera a don Pepe cuando niño, en otras partes de San Ramón existen personas como don Humberto Mora Cambronero (conocido como don Beto), de 84 años y don Juan Rafael Zúñiga Picado, de 74 años, quienes recordaron algunas de las anécdotas que guardan de don Pepe, con quien corrieron juntos por las calles del poblado.

“Fogoso, pero educado”

Don Humberto recordó que “le dábamos fuego al mundo entre él y los compañeros”. Cuando los otros amigos iban a jugar bandidos y serenos, nadie se movía si nosotros no estábamos.

Como don Beto, los señores Emilio Valverde Vega. Humberto Acosta Castro y Luis Miranda – los tres últimos ya fallecidos-. eran compañeros de clase que compartían travesuras con José Figures. También don Francisco Orlich y el Dr. Carlos Luis Valverde Vega fueron grandes amigos de Figueres desde la infancia.

Cuenta el señor Mora que don Pepe era un niño calmado, pero cuando se enojaba “no lo sostenía nadie”. “Como cualquier niño era fogoso, pero educado”, aseguró.

Entre los pasatiempos a que acudía el grupo de amigos en esa época, estaba el ir al parque a jugar bolinchas, “pata renca” y a contar los últimos chistes debajo de un árbol. En este último aspecto, don Beto recuerda que Figueres siempre tuvo buen humor.

El hecho de que fuera hijo de un médico, el Dr. Mariano Figueres, le hacía mantener una posición económica mejor que la de otros compañeros, pero quienes lo conocieron afirmaron que esa circunstancia nunca sirvió para que hiciera alguna diferencia con sus amigos.

Don Juan Rafael Zúñiga Picado, quien aunque no fue compañero de don Pepe estudió en la misma escuela, explicó que en esa época ser hijo de un galeno implicaba cierto prestigio, pero Figueres
“era una persona cariñosa con todos”.

Ni don Beto ni don Juan Rafael se acuerdan que José Figueres mostrara en la escuela algún indicio de la irritación política que más tarde seguiría, aunque explicaron que era un niño inteligente y estudioso.

Para don Rafael, el carácter fuerte que tenía Figueres más que un defecto era una virtud, al explicar que era “pelioncillo” porque no se dejaba “mangonear” por otros.

Hijo de inmigrantes

Cuando en 1906 llegaron al país los padres de José Figueres, su madre, doña Paquita Ferrer, ya venía embarazada de él.

Fue precisamente don Pepe el primer niño que ayudó a traer al mundo doña Ermelinda Mora, quien posteriormente atendería a decenas de embarazadas en San Ramón.

Según el relato de don Beto Mora, cuando iba a nacer José Figueres, su padre se encontraba fuera de San Ramón, por lo que el parto lo atendió sola doña Ermelinda en su casa.

Conforme a sus recuerdos, la familia Figueres residía en una vivienda ubicada al sur del parque, propiedad de los Orlich, y posteriormente se trasladó a otra frente a la plaza de Tremedal.

Sin embargo, don Jaime Mora -un familiar de dona Ermelinda quien escribió una biografía de ella- expresó que aparentemente fue el Dr. Figueres quien la llamó para que le ayudara a atender el parto. Según el señor Mora, José Figueres nació en la casa que alquilaban sus padres junto a la de la partera.

En ese tiempo don Alfredo Rodriguez alquilaba la casa al Dr. Figueres, y la propiedad aún se mantiene en manos de los descendientes de don Alfredo. Su actual propietario, el Lic. Mariano Rodriguez Rodriguez, la ha puesto en venta por la suma de ₡3.5 millones.

Entre tanto, la vivienda que fue de Ermelinda Mora pertenece en la actualidad a don Jaime Mora.

Las futuras generaciones, que no podrán conocer en persona a don Pepe, posiblemente recrearán su historia en la vieja casa que lo vio nacer, si se logra plasmar un proyecto que se impulsa para hacer de ese sitio un museo.

La Nación, 8 de junio de 1990

N. del E.: El proyecto del museo se logró plasmar en el “Centro Cultural e Histórico José Figueres Ferrer”, y está ubicado al costado sur de la iglesia católica de San Ramón, exactamente en el lugar donde estuvo la casa donde nació don Pepe

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