Don Pepe

La junta fundadora de la Segunda República

Daniel Oduber*

Desde 1944, al regresar José Figueres del exilio, un grupo de costarricenses iniciamos reuniones regulares de estudio, para determinar lo que debía y podía hacerse en Costa Rica si se lograba llegar al Poder. Había ya mucho trabajo adelantado por parte de estudiosos que habían dado a conocer su pensamiento en los últimos años: la revista SURCO del Centro para el Estudio de Problemas Nacionales y las publicaciones de ese mismo grupo; la publicación de IDEARIO COSTARRICENSE en 1943 y muchos otros trabajos individuales no sólo analizaban la Costa Rica de la época, sino que también hacían recomendaciones sobre los cambios que necesitaba el país.

Todo era producto de la historia, y del pensamiento renovado de los costarricenses, que participaban de ese gran debate nacional. La herencia la constituía en lo político el liberalismo que ajustaba casi un siglo, en lo social la política de los últimos años inspirados por la Iglesia Católica, el socialismo europeo y latinoamericano y las luchas sociales de lo que llegó a ser un comunismo criollo. Pero tal vez lo más espectacular y novedoso fue el gran aporte que había dado al pensamiento nacional la administración de Alfredo González Flores y el pensamiento joven de una generación que empezaba a manipular ideas económicas.

Sin ditirambos izquierdizantes se transformó a fondo la sociedad…José Figueres y su Junta Fundadora son la base de esta nueva Costa Rica.

José Figueres fue la voluntad de acción. Hizo la Guerra de Liberación Nacional. Sin él en la historia de Costa Rica no se hubiera podido hacer la guerra que, por dolorosa que fuera, cortó la historia nacional de un sólo tajo e inició una revolución democrática sin paralelo en la América Latina. Esta afirmación se puede hacer si se analizan treinta años después los resultados de la obra de la Junta Fundadora.

Como dije antes, la idea de una Junta de Gobierno fue naciendo en los grupos que se unieron alrededor de José Figueres para programar una solución a la crisis nacional. Por vía electoral, se afirmaba, no había solución: el calderocomunismo no entregaría jamás el poder a la Oposición. Había que preparar una generación para ir a una guerra, y para crear pensamiento político moderno. A la par de quienes aprendieron a usar las armas, se preparó a quiénes debían aportar ideas para una nueva Costa Rica. Casi siempre eran los mismos y se formó una guerrilla que pensaba, inspirada por la fuerte personalidad y las ideas de Figueres. En esas ideas iba el esfuerzo de muchas generaciones de costarricenses, y era el pensamiento de síntesis más costarricense que había conocido nuestra historia. La experiencia venezolana de 1945 sirvió de ejemplo a la estructura de un gobierno provisional, y en varios meses anteriores a la Guerra se prepararon textos de leyes y decretos. Se iba hacia una guerra para limpiar el país, pero también para iniciar una nueva etapa histórica: la SEGUNDA REPUBLICA.

El Pacto Ulate-Figueres dio dieciocho meses al Ejercito de Liberación Nacional para reformar el Estado e iniciar la transformación de la sociedad costarricense. En esos meses se sentar las bases jurídicas e institucionales de la nueva Costa Rica. Más de ochocientos decretos-ley que fueron luego ratificados por la Asamblea Nacional Constituye y un gran debate nacional sobre las ideas de la Junta, iniciaron el movimiento de cambio en democracia más espectacular que conociera nuestra América Latina. Sin ditirambos izquierdizantes se transformó a fondo la sociedad costarricense como lo habían querido cientos de costarricenses desde mediados del Siglo XIX. Una Asamblea Constituyente conservadora impidió que otras reformas e instituciones se consolidaran pero, a pesar de eso, se llegó al fondo y Costa Rica inició la tarea de buscar la sociedad justa. En lo político, la democracia empezó su fortalecimiento. En lo social se le dio base económica a conquistas puramente formales. Y en lo económico, se empezó la gran tarea de modernizarnos. José Figueres y su Junta Fundadora son, en realidad, la base de esta nueva sociedad que busca afanosa terminar un proceso interrumpido en 1978.

Cuando viajo por la América Latina, Asia o África pienso en Costa Rica y en el Tercer Mundo y comparo nuestro país con los otros países del mundo en desarrollo. Vamos adelante, a pesar de no haber sabido enfrentarnos a la crisis que lleva ya más de seis años. Si las generaciones nuevas estudian la obra de Figueres y la Junta, el impulso que éste dio por tres décadas, estaríamos superando la crisis y cumpliendo con el mandato básico que explica la existencia histórica de la Junta Fundadora de la Segunda República: ACABAR CON LA MISERIA.

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* El Expresidente Oduber fue Secretario de la Junta de Gobierno 48-49.

Tomado de “Figueres 80 años de amor a Costa Rica”.

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