Padre Benjamín Núñez Vargas

Reseña Biográfica del Rev. Dr. Benjamín Núñez Vargas:
Sacerdote, Sindicalista, Capellán, Diplomático, Académico y Soñador

Por Rodrigo X. Carreras

Don Juan Pablo Núñez fue un herrero y agricultor que se deleitaba leyendo las historias de las epopeyas de la antigüedad y que en su oficio conoció las artes del fuego de Vulcano. Fue precisamente en el trabajo de uno de los metales más nobles, como es el hierro, que conoció sus propiedades, como aprendió a formar el carácter de este elemento. Buscó en su arte la “piedra del firmamento”, con la que los artesanos celtas y los druidas de la antigüedad forjaron la legendaria espada Excalibur, arma con la que el Rey Arturo dirigió sus esfuerzos para colocar el poder al servicio de la justicia. Quizá encontró esa “piedra del firmamento” en su compañera y esposa Doña Mariana Vargas con quien forjó un hogar en las faldas del Irazú en Pacayas. Es en este ambiente austero y duro qué el 24 de Enero de 1915, nació el Padre Benjamín Núñez Vargas.

Podemos decir que nació con el siglo, al iniciarse la primera guerra mundial, para irse con el clarear del inicio del nuevo milenio para una humanidad, aún desnuda, languideciente, sujeta aún al hambre y al azote de la miseria. El Padre Benjamín soñaba con don Helder Camara, que para el año 2000 pudiera eliminarse la miseria, conciente de que la pobreza estaría con nosotros, pero aspiraba a la dignidad libre del flagelo de sus extremos.

Para escribir una biografía completa del Padre Núñez sería necesario una pluma como la de Honorato Balzac. El célebre autor logró relatar diferentes mundos como la provincia, la vida de los trabajadores y de la burguesía de la ciudad logrando un tríptico que en su síntesis muestra el dolor y las esperanzas de los hombres y las mujeres. El Padre Núñez en su vida integró las más variadas experiencias. En el tríptico que constituye su vida puede apreciarse como al ser humano no se le puede evaluar sin toda una gama de experiencias que constituyen el drama de la vida que se desarrolla en un tiempo limitado. En su tiempo al padre le tocó vivir muchas vidas: El sacerdocio, dedicado a una Iglesia y a los ideales sociales de la religión a la que entregó todas sus fuerzas y hasta el último segundo. Esta vocación constituyó la piedra de toque de todo su ser. El amor a la patria, convencido de que los destinos guardan una misión histórica de la naturaleza mesiánica con la promesa de esperanza para el mundo. Su Obispo, Victor Manuel Sanabria, le marcó para que, con sus estudios de sociología, fundase una alternativa sindical cristiana y le encomendó mantenerse como conciencia lúcida junto a sus compañeros de armas con quienes lucho por la libertad y la justicia en una nueva Costa Rica de posguerra y de profundas transformaciones sociales. Con un partido político, al que dedicó sus energías en el tanto constituyese una forma de agregación política a favor de los intereses del pueblo costarricense y al que también criticó y atacó desde adentro cada vez que, en sus dirigentes, se tambaleaba, languedeciendo en sus debilidades humanas. Quizá su propia “piedra de firmamento” la encontró en su amor al pueblo judío y a Israel en el que resumía su amor a Jesús. En Jesucristo: como al judío que más amaba, a su Iglesia en su tradición del viejo y nuevo testamento. Fue así que se convirtió en pionero de la teología de la reconciliación y que encontró el paradigma del socialismo israelí en que distinguió una ruta para la vida de su propio país.

De niño compartió con sus hermanos y muy particularmente con el Padre Santiago, también sacerdote, sueños y anhelos difíciles para muchos campesinos a principios de siglo. Juntos aprendieron a glorificar a Dios en las montañas de Pacayas, entre los macizos del Volcán Irazú y Turrialba. El ímpetu de trabajo de don Juan y la cariñosa pero firme guía de doña Mariana sembraron en su alma el deseo de superación personal. Pero doña Mariana les enseñó desde temprano que la mejor forma de glorificar a Dios y superarse personalmente era la ayuda al prójimo. El carácter de firmeza y de exigencia rigurosa que le acompañó durante su vida se deriva de las enseñanzas de sus experiencias más tempranas.

Estudios y formación Sacerdotal

Desde sus años escolares en la Escuela de Pacayas mostró sus capacidades y su talento, tanto así que el Padre Francisco Steinhoff, párroco de Pacayas, seleccionó entre sus monaguillos a aquel campesinito. Uno de los secretos de organización humana de la Iglesia Católica, es precisamente la red mundial, que le permite encontrar los mejores talentos y mejor dotados sin diferencias de clases sociales ni de oportunidades de vida. Y es que este niño monaguillo prometía a la Iglesia precisamente el material humano del que surgen sus príncipes y sus servidores de mayor talento. En 1926 lo envió a San José becado al Colegio Seminario. En esos años este colegio era la entrada al sacerdocio pero también el colegio de formación de las élites en nuestro país. En el Colegio fue conocido con el nombre de “Perfecto”, al principio en son de burla, conforme se aquilataron sus talentos no dejaba el mote de tener admiración y respeto por sus logros académicos.

Durante los siguientes años estudió bajo la guía de los sacerdotes Paulinos alemanes, quienes regentaban tanto en el Colegio Seminario como en el Seminario Mayor. Es así como el 9 de enero de 1938 se lleva acabo su ordenación sacerdotal.

Piensa en esos primeros años de sacerdocio solicitar su ingreso a la compañía de Jesús para ser misionero. Desde sus años de seminarista y en sus primeros años de vida sacerdotal, establece vínculos de gran nivel espiritual e intelectual con su mentor: Monseñor Sanabria, quien le tiene otros planes diferentes a la de la vida de un misionero, la obediencia se impone. Su misión sacerdotal era otra.

Formación Universitaria

En 1940 Monseñor lo envía a estudiar sociología en la Universidad de Niágara. Llega a este prestigioso centro de enseñanza al inicio de la II guerra mundial. Cuando parte se despide de doña Mariana, su amada madre. Una vez que obtiene su B.A. en Niágara, envía a su madre su fotografía con toga y birrete autografiada: “haz como yo, piensa en Dios y no llores”. Pero nunca volvió a verla, ella murió mientras él proseguía sus estudios junto al río Potomak en Washington D.C. Se refugia desde entonces en la Madre Santísima, la Virgen María, siempre en sus homilías más emotivas, como las de la procesión del encuentro, giraron alrededor de Jesús y la Virgen.

Pasa a la Universidad Católica adonde obtendría su Maestría y eventualmente, muchos años después, su Doctorado con una tesis de grado de aporte sociológico sobre la Clase Profesional de Costa Rica. Entre sus guías académicos en esta universidad resalta Monseñor Furley. Estudió también en años posteriores en la Universidad de Columbia con figuras como Robert K. Merton y Seymour Martin Lipset. Entonces comprendió que él pasó soñando para Costa Rica con la transformación de una estructura social de comunidad preindustrial a una sociedad adecuada para llenar los sueños de los costarricenses, caracterizada por una alta capacidad industrial; estaba sujeto a una planificación democrática en la que el Estado estaba llamado a jugar un papel importante pero no exclusivo.

En sus años en la Universidad Católica le corresponde vivir el espíritu del New Deal, el auge de las trade unions (centrales sindicales) así como el ingreso de los Estados Unidos a la guerra. Muchos de sus amigos sacerdotes y seglares se enlistan en las fuerzas armadas de su país para luchar por la democracia en contra de las potencias del Eje, que representaba las fuerzas de corte totalitario más extremo que ha conocido la humanidad. Pensando cuidadosamente en su vocación sacerdotal y en su compromiso con la libertad, solicitó un permiso a su obispo para enlistarse como capellán, nuevamente su voto de obediencia le mantiene en el curso histórico trazado por el visionario Obispo. Lejos estaba de su mente que pocos años después estaba llamado a ser capellán de otro ejército, en una lucha por la liberación de su propio país. No obstante, su hermano menor José María, en años posteriores a la guerra, toma parte con el ejército de los EEUU en el teatro europeo y vive así, vicariamente, la experiencia de la guerra en todas sus implicaciones.

No cabe duda que vivir los primeros años de la conflagración mundial precisamente inspiraron en su mente una visión de los asuntos internacionales, profundamente enraizados en la moral y la ética del quehacer diplomático que le durarían toda la vida. Los horrores del Holocausto le llevaron a fortalecer su compromiso establecido con el pueblo judío a través del estudio del judaísmo como raíces del cristianismo y su admiración por los logros humanos e intelectuales de estos hombres en su fe en Dios.

El Sindicalismo de inspiración cristiana

A su regreso a Costa Rica viene a cumplir el mandato de organizar la Central Sindical Costarricense Rerum Novarum. Este movimiento de trabajadores lleva este nombre como homenaje al Papa León XIII quién, en 1891, había dado su mensaje al mundo en la Encíclica Papal denominada así en latín “De las cosas nuevas”. En este documento el Papa enuncia la doctrina social de la Iglesia para el siglo XX que apenas se insinuaba en su tremenda visión en el horizonte.

En el sermón del Padre Núñez, pronunciado el 2 de Agosto de 1943, en la Basílica de los Angeles, establece tres grandes inspiraciones que permiten aquilatar la trascendencia histórica de la fundación de esta central sindical:

1. Dar a la gran masa de los asalariados, que son la médula del pueblo, una participación más justa en los bienes destinados por el Creador para el uso y bienestar de todos los hombres.

2. Reforzar, garantizar y complementar la libertad política del pueblo, mediante su liberación económica.

3. Recabar en favor de los trabajadores, que por muchos títulos, le corresponde en la dirección de sus propios destinos económicos, tanto de los que son exclusivos de los grupos sociales a que pertenecen, como los destinos económicos generales y mundiales” (Núñez, 1994 p9).

Para alcanzar estos puntos comprendía que era necesaria la acción consistente y tenaz del mismo pueblo de Costa Rica, no consideraba que pudiese esperarse la acción de los patrones ni tampoco como la acción exclusiva del Estado.

Es que el Padre Núñez tenía claro desde entonces que la democracia está compuesta por: La libertad de sufragio justo y transparente como condición necesaria sin la cuál no podría existir ningún rasgo democrático. Pero, el sufragio, por si solo, no constituiría democracia, sino que debía alcanzarse una sociedad de bienestar en que el pueblo tuviese garantizado el trabajo digno para poder asegurar su nutrición, su salud, su educación y su vivienda.

Se dedica el Padre Núñez a crear sindicatos de trabajadores entre los diferentes gremios en todo el país y hacerle frente, palmo a palmo, a las condiciones adversas de los trabajadores con una alternativa, como lo fue la Rerum, a las soluciones presentadas por el comunismo de inspiración marxista y no cristiana. Acompañado por un grupo de jóvenes dedicados, entre los que se destaca don Luis Alberto Monge Alvarez quién, saliendo apenas del colegio, se incorporóa la nueva central sindical.

Con el apoyo del Obispo Victor Manuel Sanabria y la complacencia inicial del gobierno de Rafael Angel Calderón, le corresponde a la Rerum Novarum luchar por su compromiso con la clase trabajadora, armados de la doctrina social de la Iglesia, con el objetivo de convertir a Costa Rica en un país de propietarios responsables y de responsabilidad social. Ve en don Teodoro Picado, a quien respetaba como el intelectual que fue, una continuación de compromiso con las reformas sociales del Dr. Calderón Guardia. No obstante empieza a darse cuenta de que el Bloque de la Victoria recurría una vez más a la intimidación de los grupos opositores, la imposición de la corrupción rampante, el saqueo, el irrespeto sistemático al sufragio y el creciente poder político de los sacerdotes comunistas.

El Capellán de 1948

La anulación de la elección presidencial de don Otilio Ulate se convierte en la gota que derrama el vaso y el 6 de marzo de 1948 pronuncia en la radio nacional su famoso discurso de Los Molinos de Dios. Este discurso constituye una proclama patriótica en la que la Rerum Novarum asume una posición ante la crisis política nacional. En este discurso el Padre Núñez anuncia que vendrá la victoria porque: “Nunca están los pueblos más cerca de su redención que cuando han descendido al punto más hondo de sus humillaciones y de sus sacrificios,…”. Armado de los Santos Oleos, un brevario romano, alba, estola, manipulo y una pistola automática Colt 45 por cualquier contingencia, que nunca sucedió, se incorporó al Ejercito de Liberación Nacional, atravesando montañas para poder llegar, como muchos costarricenses a las filas de don José Figueres Ferrer. Ambos se habían conocido, algunos años antes, en el aeropuerto de Guatemala cuando don Pepe estaba en el exilio y habían volado juntos a Mérida. Podría decirse que dicho vuelo no se detuvo en aquella ciudad yucateca, sino que se prolongó hasta el ocaso del siglo XX dejando ya germinado el trigo de la Costa Rica del tercer milenio. En 1948 cuando se encontraron ya en el nuevo frente, don Pepe levantó la mano del Padre Núñez con un grito de “¡Viva el capellán del Ejercito de Liberación Nacional!” (Figueres, 1987). Durante el tiempo de llevar las armas entre triunfo y triunfo, don Pepe y el Padre Núñez consolidaron su amistad, no siempre exenta de tormentas e ímpetus, juntos fraguaron, como herrero e ingeniero, sus sueños plasmados principalmente en las proclamas de Santa María de Dota. Llevó alivio y consuelo como sacerdote a cientos de costarricenses de ambos bandos moribundos y convalecientes de las batallas. Llevó los últimos oficios a veces en tristes funerales colectivos de las víctimas de aquel esfuerzo por los sueños de democracia, paz y desarrollo. Fue una lucha corta pero intensa en que el ejército rebelde luchaba contra tres fuerzas: El ejército nacional, los partidarios del Dr. Calderón Guardia y los comunistas. Este último el más aguerrido y contrincante más peligroso.

Los protocolos de la Paz

Una vez liberado Cartago tras los combates más difíciles y sangrientos le confió don Pepe su primera misión diplomática, quizá, la más importante de su vida, viajar todos los días a San José, cubierto por las banderas de los países garantes de las pláticas para negociar la rendición del gobierno en la Embajada de Méjico. Tras arduas negociaciones, en las que el gobierno solicitaba únicamente las garantías sobre bienes y hacienda. Las conversaciones se habían dificultado ante la negativa de los comunistas en aceptar la rendición sin una garantía absoluta de respeto a las garantías sociales. El padre Núñez y don Manuel Mora se pusieron de acuerdo sobre la conveniencia de una reunión secreta de ambos con don Pepe. Para iniciar la dispocición la “Radio hispana” de Cartago transmitía a determinada hora la quinta sinfonía de Beethoven intercalando cada cinco minutos las palabras “carretera…carretera”. El 17 de abril de 1948, se produce uno de los hechos más grandiosos: la institución del diálogo como mecanismo de solución de los conflictos. En el Alto de Ochomogo -donde tiempo después estarían las instalaciones de Kativo- se llevó a cabo un acto que constituye uno de los máximos aportes y de mayor valentía que ningún costarricense haya realizado por su país. Este acto fue la reunión clandestina, que con gran peligro de muerte o prisión llevaron a cabo don José Figueres y el padre Benjamín Núñez con don Manuel Mora, este último se hizo acompañar de don Carlos Luis Fallas. Esta reunión se conoce como el pacto de Ochomogo. Si no se hubiese llevado a cabo, la historia de este país sería muy diferente. Lo que fue un conflicto de gran costo humano, que en poco más de un mes produjo más de 3.500 muertos, de una población de 750.000 habitantes, hubiese desembocado en una lucha por San José, casa por casa y puerta por puerta, al estilo del asedio de Madrid. El costo humano hubiese sido incalculable en vidas de beligerantes y de civiles así como pérdidas económicas cuantiosas.

De esta reunión surgió un arreglo que logró construir un puente para llegar a la paz, con una marcha de la victoria de entrada a San José a la construcción de una Segunda República. No obstante, se dieron en los días posteriores, antes de la firma, otras complicaciones como la invación de Somoza García en apoyo del gobierno ya derrotado. Pero la habilidad negociadora del Padre Núñez, apoyado por los países garantes, permitió salvar los escollos y llegar a la paz.

Junta Fundadora de la Segunda República

Le corresponde al Padre Núñez ocupar en la Junta Fundadora la Cartera de Trabajo, en ella encuentra la diferencia entre el papel del dirigente sindical y el de un Ministro de Estado en un gobierrno, tratando de lograr un modelo de sociedad nuevo.

También durante estos años el Padre Benjamín es llamado a desempeñar por recargo el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto a.i., después de la salida de don Benjamín Odio. En este breve período insiste ante sus compañeros de la Junta en que la política exterior de Costa Rica debe de estar orientada a complementar los esfuerzos nacionales pero sin perder de vista la moral y la ética como fundamentos de la acción internacional, la alianza democrática de lucha contra los dictadores y contra los regímenes militares que afligían a América Latina. Dichas políticas, juegan un papel fundamental junto con el Ministro de Hacienda, don Alberto Martén, en los factores que provocaron la intentona de Golpe de Estado del coronel Edgar Cardona, quién ocupo la cartera de Seguridad Pública. Esta intentona fué conocida como el ‘’cardonazo’’ y tuvo como principal objetivo sacar de la Junta de Gobierno a los ministros Núñez y Martén.

Un cura sindicalista y un economista que darían origen a una gran innovación como ha sido el solidarismo, provocaron la ira de algunos sectores nacionales a quienes no les gustó la aplicación del código del trabajo ni del capítulo de las garantías sociales en la Constitución. Mucho menos gustaron del fortalecimiento que les daría don Pepe y su Ministro de Trabajo. Tampoco compartían la actitud del Ministro de Hacienda con el impuesto al 10% del capital para resarcir el saqueo de las arcas públicas ni de ideas creativamente de avanzada que darían pie al solidarismo. Algunos de sus compañeros habían creido que la guerra había sido para acabar con el Código de Trabajo, la Caja Costarricense del Seguro Sacial y las Garantías Sociales. Según don Luis Alberto Monge, quién durante el “cardonazo” monitorió las comunicaciones desde la central telefónica, en aquel entonces equipos manuales, las instrucciones y consultas fluían del Club Unión, donde algunos de los socios planeaban cambios a los anhelos de don Pepe. El Presidente de la Junta Fundadora rechazó estas demandas y logró con aplomo apagar la intentona que derramó más sangre costarricense e hizo sufrir a muchos estimables compañeros, quienes engañados, fueron inducidos a unirse a ella. Durante su gestión como ministro de una junta de gobierno que comprendía que administrar la victoria era más difícil que dirigir la guerra, se reprimió el sindicalismo comunista, habiendo sus dirigentes abandonado el país, y existiendo recelo a éstos en los sectores victoriosos. Pero dice el historiador Victor Bulmer- Thomas que la presencia del Padre Núñez en el lado victorioso, permitió mantener al movimiento sindical con una defensa de sus intereces en la nueva República (Bulmer-Thomas, 1988).

La Parroquia de Coronado y la Universidad de Costa Rica

Dieciocho meses después cuando se entregó el poder al presidente electo don Otilio Ulate, fue enviado a la parroquia de Coronado por Monseñor Sanabria. Este Obispo visionario le dio una nueva misión canónica. Nueva misión expresada en la convicción del Arzobispo de San José de que don Pepe y sus compañeros serían quienes guiarían a Costa Rica hasta el final del siglo, y estos mismos quienes la encausarían para el nuevo milenio. Monseñor, por tanto quería, que permaneciese cerca de ellos para mantener viva en su seno las enseñanzas de la Iglesia y su doctrina social. Paralelamente, el Padre vuelve a las aulas universitarias desde las que formó a muchos de los dirigentes políticos, empresariales, intelectuales y científicos del país. Vive como cura en la Parroquia de Coronado a la que se dedica a la labor del cura entre misas, horas santas, rosarios, labor social, y turnos para avanzar la bella Iglesia de este pueblo.

En esta actividad era común verlo cabalgar, como gustava desde niño en su caballo “Jumper”, que era su fiel compañero en las noches y madrugadas frías para llevar los Santos Oleos a campesinos en las montañas del Erial, Cascajal, y otras partes aún inaccesibles por carretera en aquellos años. Esas cabalgatas, las tardes coloridas y frescas de meditación peripatética en el altozano de la Iglesia con su breviario en mano y las frías noches del Irazú, alimentaron su espíritu para buscar nuevos sueños.

Después de todo, en la guerra civil no se había luchado como un simple deseo de volver a la Costa Rica antes de los cuarentas. Había constituido parte fundamental de una revolución el mensaje de cambio de cambio y la visión de una nueva Costa Rica.

Sus logros pueden medirse en las estadísticas de fomento a la educación y a (las obras públicas y de vivienda). Para algunos intelectuales costarricenses, la de 1948 no constituyó una revolución. Este término consideran que se reserva solo para la volchevique, la mejicana, la de Mao Tse Tung y la cubana. El Padre Benjamín siempre explicó que la costarricense fue una revolución compuesta por toda la década de los cuarenta. Con diferentes líderes como Calderón Guardia, Teodoro Picado, Manuel Mora, Mons. Victor Manuel Sanabria y que sería consolidada la parte social por una nueva generacón plasmada por don Pepe, el padre Benjamín, la Rerum Novarum, el Centro de Estudios de Problemas Nacionales y muchos valiosos compañeros.

 
Misión Permanente de Costa Rica ante las Naciones Unidas

Al ganar don Pepe las elecciones abrumadoramente frente al candidato del Unión Nacional, nombra al Padre como Representante Permanente ante las Naciones Unidas. Su nombramiento fue controversial por cuanto existían otros candidatos, más versados en el derecho internacional, que aspiraban a dicha posición. Don Pepe tuvo que imponer su desición de nombramiento de su representante permanente contra otros intereses.

Le correspondió en este cargo jugar un papel preponderante en la lucha contra el colonialismo y muy particularmente con su voto decisivo, no exento de problemas con la Casa Amarilla, para la independencia de Argelia. Esto, a pesar de las normales presiones en aquellas batallas de papel en la casa de cristal. En este caso, presiones de la diplomacia de Francia, que como potencia ofrecía ayuda exterior a cambio de un voto de conciencia por la autodeterminación de los pueblos y el derecho de aspirar a tener una nación estado.

En aquella época el grupo Latinoamericano constituía una fuerza poderosa de veinte países, antes del ingreso masivo de nuevos países que se descolonizaron en los años posteriores. Pero eran países que tenían en común únicamente el idioma y la religión. Ideológicamente eran muy disímiles por la abundancia de dictaduras militares en la región. Con el Embajador del Uruguay, Enrique Rodríguez Fabregát, trabajan juntos haciendo que países, con base en el sentido común y la buena disposición, puedan lograr acuerdos mutuamente beneficiosos en su diplomacia multilateral. En esos años se discutió en el Consejo de Seguridad de la ONU, los asuntos relativos al derrocamiento del Coronel Jacobo Arbenz en sus repercusiones internacionales. Junto con don Pepe, elaboran la política de no reconocimiento de los gobiernos militares llegados por golpe de Estado al poder como se sostuvo antes. La Conferencia de Caracas, a la cual no asistió Costa Rica como protesta ante la Internacional de los Sables, compuesta por los sátrapas del hemisferio.

El 22 de agosto de 1954 presentó al Secretario General, su memorándum sobre la propuesta para la creación de un Fondo Mundial de Alimentos. Este organismo tendría como objetivos: a- Evitar una restricción de la producción y estimular un aumento del consumo; b- estabilizar los precios internacionales de comestibles; c- fomentar el intercambio de excedentes regionales y estacionales; d- alentar, teniendo en cuenta las consideraciones importantes para la economía nacional de cada país, cambios de las zonas de producción en las que los productos puedan obtenerse más económica y eficientemente; e- hacer frente a las escaseces desastrosas que puedan afectar transitoriamente a algún sector de la población mundial. Esta propuesta era inspirada precisamente en el Consejo Nacional de la Producción, que empezaba a dar sus frutos benefeciosos al país.

Lamentablemente, como tantas ideas de don Pepe y del Padre, el mundo y los intereses dominantes no estaban listos aún para comprender que de esta forma de cooperación se hubiese podido aliviar los embates que se han sentido en lugares como el Sahel y tantas otras partes en donde el hambre ha causado guerras, muerte y desolación.

También le correspondió, por su cercana amistad con Arnold Berle, llevar adelante la lucha contra los dictadores del Caribe y muy particularmente, en coordinación con este gran norteamericano amigo de Costa Rica, vencer la reticencia del Departamento de Estado. Foster Dulles, dada su cercanía con Somoza, Pérez Trujillo y otros, tenía la convicción que Figueres era un comunista. Junto con Daniel Oduber, a la sazón embajador en Europa, logró el Padre obtener la seguridad de que Estados Unidos no respaldase la invasión del General Somoza del 55, quien apoyaba al Dr. Calderón en su intento por volver al poder. Pese a que la apelación al TIAR era asunto de la OEA; el Subsecretario de Estado, Henry Holland, trataba de suavizar la reacción de esa organización ante la invasión. Fue necesario la acción diplomática del Embajador Núñez junto a la presión de senadores amigos para revertir la actitud inicial. Gracias a las tareas coordinadas entre el Embajador Núñez y nuestra embajada en Washington D.C. se consiguió convencer al gobierno americano que enviase una misión de visita de buena voluntad de aviones cargueros de la Fuerza Aérea, que se vendiesen cuatro aviones Mustang P-51 a Costa Rica para defenderse y liberar un avión que estaba retenido en Miami con municiones, los rifles garrand y las subametralladoras Thompson que se necesitaban para la defensa de las conquistas de culminación democrática de la Revolución en la década del cuarenta. (cfr. Berle, 1973)

Durante esos años el Padre estudia por las noches en la Universidad de Columbia y en este lugar traba profunda amistad con don Jesús Galíndez, celebre intelectual y político dominicano. Galíndez llevaba una vida luchando contra la tiranía en su país. Al finalizar las clases, frecuentaban ambos compañeros un cafetín en donde compartían ideales a favor de las clases trabajadoras de América Latina. Una de esas noches, después de despedirse, Jesús Galíndez fue secuestrado y asesinado por sicarios trujillistas. Esta experiencia afectó profundamente al Padre Benjamín, quien junto a don Pepe, estaba también en la lista de enemigos del dictador. Esta experiencia le comprometió aún más con la lucha contra la llamada Internacional de los Sables.

La figura del embajador Núñez se hizo muy popular durante estos años en las Naciones Unidas. Ocupó la presidencia de la tercera comisión. También durante esos años estableció amistad con una jóven estudiante, Karen Olsen y su familia de origen danés. En una visita de don Pepe a Nueva York se la presentó y allí se inició la familia con quien estaba destinado a mantener su lealtad a través de dos generaciones.

Pocos meses antes de su regreso a Costa Rica le correspondió realizar, como representante permanente, una gira alrededor del mundo en visita a los países miembros de la ONU con quienes había trabajado intensamente. Es durante este viaje que visita por primera vez Israel y establece los contactos con David Ben Gurión, el creador del Estado Israelí.

Instituto de Educación Política de América Latina

Una vez cumplida su Misión en las Naciones Unidas regresa a Costa Rica a donde vuelve a su Parroquia y a la Cátedra Universitaria. A través de los años tiene la Cátedra de Visión Social de Costa Rica y los Fundamentos y Principios de Sociología, posteriormente, sobre Teoría del Poder, Sociología del Comportamiento colectivo y Sociología de la Comunicación Colectiva. Participa de la vida universitaria siempre intensamente pero no aspira ni tiene tiempo para las tareas de dirección y administración universitaria, sin sospechar la tarea que le esperaba en el futuro.

Funda frente al parque Morazán un instituto de formación política para el Partido Liberación Nacional. A este instituto lo llamó Adolph Berle, la pequeña gran sociedad fabiana de Costa Rica, recordando la sociedad de estudios que dio origen al socialismo inglés y que eventualmente desembocó en el Partido Laborista. Por este instituto pasaron muchos de los futuros dirigentes, para educarse en los aspectos teóricos y prácticos de la acción política y de los principios ideológicos de dicha agrupación.

Aprovechando sus contactos interamericanos, viaja a Nueva York con don Pepe y don Juan Bosh a mediados de 1959, en donde obtienen la ayuda del Institute for Labour Research para internacionalizar el esfuerzo del Morazán. Norman Thomas, gran líder socialista de los Estados Unidos, les respalda en el esfuerzo y crean el Instituto de Educación Política en Coronado, donde funcionaba un centro turístico conocido como “La Posada”. Hoy funciona en ese lugar un centro similar de los Social Cristianos auspiciado por la Fundación Adenauer.

Durante algunos años funciona bajo su dirección con la ayuda docente de los mejores cerebros de la izquierda democrática de América Latina. En este centro de estudios se prepararon las futuras generaciones de los partidos hermanos latinoamericanos y se nutrieron del saber y de la experiencia política de grandes figuras.

La llegada al poder del Presidente Kennedy, permite fortalecer aún más dicha experiencia con el respaldo del Partido Demócrata y de la administración americana. Muchos de los graduados llegaron a altas posiciones en sus países incluyendo algunos a la presidencia. Publicaron en dicho centro, bajo la dirección de Luis Alberto Monge, la revista “Combate” que llegó a tener gran prestigio y en la que se recogió el aporte de los grandes pensadores que frecuentaban es este Centro. Entre estos artículos, destacó uno del Padre: “La función Social de la Religión·” que le hizo merecedor de grandes elogios, entre ellos, años después, del Concilio Ecuménico, hay quienes lo llamaron “el hombre del pre agiornamento”

La revista “Rampats” de los Estados Unidos, descubrió en un exposé sobre la Agencia Central de Inteligencia, que esta financiaba al Labour Research Institute de Norman Thomas. Estó provocó diferencias internas que llevaron a la clausura del Instituto en Coronado. De esta división se formó un centro similar, sin tanto éxito, en República Dominicana, y años después el Centro de Estudios de América Latina en la Catalina con la valiosísima ayuda de la Fundación Friedrich Ebert de Alemania ya entrando Liberación Nacional en su período Social Demócrata.

Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo

Don Francisco J. Orlich le encomendó al Padre, ser director del INVU donde se desempeñó durante varios años como presidente de la Junta Directiva. Él dirigió esta institución consiguiendo fondos en diversos organismos y negociando posibilidades de nuevas urbanizaciones para enfrentar los retos de las necesidades de vivienda de Costa Rica. Gran cantidad de personas que hoy habitan casa propia no saben que los pasos que entonces dio el Padre Núñez con sus compañeros de Junta directiva posibilitaron que sus viviendas y urbanizaciones fuesen una realidad. Dio a su administración un toque humano, dedicaba algunas mañanas cada semana a atender personalmente a cientos de personas ilusionadas por obtener su casa propia, en una oficinita que mandó a instalar para esos efectos.

Grupo de Patio de Agua

Decide volver a Washington D.C. a la Universidad Católica para terminar, algo inconcluso, la elaboración de su tesis de PhD. Le convalidan los cursos de Columbia y presenta su examen de calificación para el título y trabaja para estos efectos una investigación sociológica sobre la clase profesional en Costa Rica, con la cual se gradúa con honores muchos años después de haber concluído sus estudios de Maestría en esa misma universidad y de haber realizado sus estudios doctorales en la Universida de Columbia.

Al perder su amigo Daniel Oduber las eleccionesde 1966 contra don José Joaquín Trejos, el Padre Benjamín se mantiene más dedicado a la Universidad de Costa Rica, adonde retumbaban los ecos revolucionarios del mundo en una época de profundas demandas populares. En la Universidad de Costa Rica participa activamente en el diseño y creación con don Alfonso Carro de la Escuela de Ciencias Políticas de la que fue durante muchos años uno de sus docentes. Asímismo asume de nuevo la presidencia del Instituto Cultural Costarricense Israelí, posición que ocupó con algunas interrupciones.

Los ecos de París de los campus universitarios americanos y de los rincones de las montañas latinoamericanas se hacen sentir en nuestro país. En Costa Rica el ímpetu y el desasosiego se apoderan de muchos sectores y surge el cuestionamiento en la mente de jóvenes, intelectuales y dirigentes del partido y sindicales. Hay una demanda por una revalorización ideológica y nuevos rumbos para enfrentar el aburguesamiento del partido.

El Padre Núñez reúne en su casa, en Patio de Agua de Coronado, a un selecto grupo de compañeros. Se dedica durante meses a reunirse con su grupo todos los sábados en la tarde alrededor de su chimenea con vista a la Meseta Central. De este estudio y discusión de alto nivel surgió lo que llegó a ser el Manifiesto Democrático para una Revolución Social. El eje fundamental de dicho manifiesto está constituido por los principios éticos para la acción política. Desde estos principios se habren una serie de planteamientos sobre los problemas más serios de Costa Rica. Se trata de un mensaje llamando a todo el Partido a una posición de compromiso inclaudicable en el quehacer político en aras del bienestar de los costarricenses.

Cuando enuncia lo que parecen blasfemias, serían un día grandes verdades que liberarían al hombre -haciendo eco de George Bernard Shaw- predice lo que con el tiempo pudo apreciarse. Ya que a pesar del escándalo que causaron en un inicio los planteamientos de Patio de Agua, este mensaje caló poco a poco como la humedad y penetró la Segunda Carta Fundamental del partido, formando a las nuevas oleadas de jóvenes que se incorporaban en la acción política nacional aún fuera del Partido Liberación Nacional. El documento consta de doscientos cuarenta y seis artículos que si se leen hoy, ya no causan ningún asombro en nadie. Durante las administraciones de don José Figueres, don Daniel Oduber y don Luis Alberto Monge, la gran mayoría de los postulados fueron incorporados de una u otra forma en la vida nacional. Muchos de los postulados pasaron quizá su época y el mundo se transformó en formas diferentes requiriendo otras respuestas. Pero los principios ideológicos generales laten en el corazón de los costarricenses amantes de la justicia y los requisitos éticos en que desembocá el documento, siguen siendo un sueño por el que vale la pena seguir luchando.

Algunos pensaron que Liberación Nacional perdería las elecciones por causa de la “torta del Padre Núñez y su grupo de loquitos”. Otros creyeron que firmaban con este documento su suicidio político. El hecho fue que junto a la magia propia de José Figueres, el documento rejuveneció a un partido desgastado y con artritis y no sólo se ganaron las elecciones sino que se proyectó hasta el ocaso del siglo. ¿Será, acasó, que esta capacidad regenerativa sigue existiendo?. Para el Padre Núñez en su inspiración bíblica, el pueblo escogido por Dios perdía cada cierto tiempo su camino y se perdía en la idolatría, pero siempre surgía un profeta, un juez o alguna figura señera que con ira y firmeza les volvía al camino. El Rey David y el Rey Salomón, ni que decir de sus sucesores llevaron a Israel a la diáspora y al sufrimiento. Pero siempre hubo un azote de Dios que les hizo volver a la senda. ¡No cabe duda que de vez en cuando hay que volver a las montañas a estudiar y pensar!

La aprobación por la Asamblea Legislativa de un contrato de Ley con Alcoa generó una revolución de expectativas que sometió a prueba las fibras del Grupo de Patio de Agua, Aguantó como sistema de ideas porque el Padre Benjamín estuvo con los cientos de jóvenes que durante meses debatieron y expresaron su oposición. Durante el desenlace que causó un descontento e ira entre las juventudes frente a la Asamblea recibiendo la represión de la Guardia Civil, estaba el Padre Núñez. El grupo como tal fue diezmado al plegarse algunos de sus miembros al llamado de apoyo de Alcoa. Pero las ideas que generaron quedaron para siempre.

Embajada de Costa Rica en Jerusalén y en Bucarest

Don Pepe, una vez asumido el poder, nombra al padre como su representante en calidad de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Jerusalén y le nombra como Embajador concurrente en Bucarest. Este regreso del Padre a la Ciudad Santa, reviste una gran importacia para el país y sus relaciones con el gobierno y el pueblo de Israel. Se consolidan los vínculos entre el Estado Isrelí y el nuestro, materializándose en todo tipo de áreas de cooperación. Visita Chipre a donde traba amistad con el Presidente Makarios. Paralelamente a sus deberes bilaterales, no deja de atender el llamado de don Gonzálo Facio para que, como representante ante las diversas Asambleas Generales de las Naciones Unidas, defendiése con su oratoria vibrante la existencia del Estado de Israel contra la mayoría automática de los países aliados de los intereses árabes, entre los que destacaban los países de la órbita comunista. Esto se repite año con año durante los mandatos del Presidente Figueres así como durante el del Presidente Oduber: En la administración de este último vuelve a ocupar el cargo de Embajador en Israel.

Universidad Nacional

A su primer regreso de Jerusalén acepta el reto de la creación de la Universidad Nacional. Asume la rectoría de la misma trabajando al principio con la Comisión ad-hoc. Plantea sus ideas para UNA Universidad Necesaria y las defiende contra tesis contrapuestas, terminada la labor de la Comisión ad-hoc, presenta su nombre a elección para ser el primer Rector electo de la institución, logrando la designación y toma las medidas para la construcción y consolidación de lo que hoy es la Universidad Nacional.

Lucha por obtener financiamiento para lo que parecía un sueño. Le acompañan algunos profesores de sólido prestigio académico que vinieron con él de la Universidad de Costa Rica en busca de un sueño, pero en su mayoría se trata de jóvenes profesores, algunos recién graduados en universidades extranjeras o en la U.C.R. En aquellos años iniciales no cabe duda que la flor y nata de nuestra intelectualidad permanece mayoritariamente en la U.C.R. Pero sabe que una universidad como tal no se construye en un lustro. Requiere madurar y con ella los profesores jóvenes evolucionan en catedráticos prestigiosos también y la UNA se consolida con el tiempo. Construye una universidad comprometida con el desarrollo nacional, pero más importante que eso una alternativa de educación superior para todos los costarricenses. La construcción de dicha universidad fue sin lugar a dudas un empeño colectivo, no exento de profundas divisiones filosóficas y políticas. Sin un timón firme y a veces severo en manos del Padre Benjamín no hubiese sido posible la Universidad necesaria. Hoy la obra está presente en una institución de veinticinco años de existencia con un prestigio sólido. Cuando siente que su obra está ya consolidada se jubila como un profesor universitario y deja la rectoría confiado que llegará a puerto seguro. No obstante, su concepto de jubilación está lejos de ser un concepto de retiro y sigue vigente en los campos de acción que llenaban el minuto implacable con sesenta segundos de intensa labor.

Vuelve a la Embajada de Jerusalén después de este intenso interludio de lucha universitaria para concluir la labor empezada algunos años antes. Regresa para ayudar a don Luis Alberto Monge, quien recién había perdido las elecciones frente a don Rodrigo Carazo. Ocupa las labores de la Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Liberación Nacional una vez que don Luis Alberto es designado como candidato. Desde esta posición realiza una gira por Israel y Europa explicando la posición de don Luis Alberto ante los partidos hermanos de la Internacional Socialista, para intentar cambiar la percepción de éstos sobre los asuntos centroamericanos. Antecedió y abonó, de esta manera, el terreno para la gira del Presidente Monge algunos años después con su Misión Verdad que dio origen a la Ronda de San José.

Una vez electo don Luis Alberto, este designa por cuarta vez al Padre en el Servicio Exterior de la República como Representante Permanente ante la UNESCO. En esta posición lleva a cabo tareas de gran valor para Costa Rica en momentos de gran trascendencia por la situación de Costa Rica en los conflictos centroamericanos y por la situación que la Guerra Fría plantea para la organización. Su experiencia diplomática, académica y como rector le permiten con su habilidad característica desenvolverse con tenacidad y empeño.

Vuelve a Costa Rica al final de la Administración Monge y se dedica desde su oficina en el Centro Israelita a asesorar a sus compañeros de lucha a y a las labores intelectuales que lo caracterizaron toda su vida. En especial se empeña en su labor de sembrar anhelos en los comañeros persiguiendo los ideales que le impulsaron toda su vida, pero también fustigando con firmeza toda desviación del rumbo de las montañas de Dota. De esta manera se vincula muy de cerca con don Carlos Manuel Castillo a quien ayuda en el esfuerzo de su campaña y persigue duramente la unión de sus compañeros en aras de las conquistas sociales de su partido.

Trabajó desde 1985, muy intensamente en la Junta Directiva con don Pepe en el Centro de Estudios de Problemas Centroamericanos y Caribeños en un esfuerzo intelectual y académico de producir respuestas y entrenamiento a las nuevas generaciones. Muy particularmente, aportó su intelecto en actividades de formación así como en los estudios de asuntos electorales. Trabajó muy duro con don Pepe antes de su muerte en la redacción de la obra de éste “El espíritu del 48” y también en su porpio libro del “Volcán Irazú al Monte Sión”. En este libro, el Padre Benjamín logra sintetizar algunos de los aspectos intelectuales de su vida. En cierta manera puede considerarse que esta obra es semejante a lo que fue para Nikos Kazantzakis, “La carta al Greco”, en que éste gran intelectual resume su pensamiento. Es quizá esta su autobiografía intelectual.

Aún quedaba una batalla más, que sellaba su compromiso póstumo con don José Figueres Ferrer, sus sueños y anhelos comunes. Dio la lucha junto a José María Figueres, en una guerra contra la infamia y la mala fe, asegurando la presencia de sus compañeros e ideales hasta el ocaso del siglo. Su última aparición pública ocho días después de una delicada intervención quirúgica se produce cuando llega en silla de ruedas a acompañar al Presidente Figueres Olsen en su momento de triunfo. Sus ideas y pensamiento constituyen combustible suficiente para impulsar estas ideas al nuevo milenio.

Estando ya enfermo trabajó en reuniones constantes hasta su último respiro con la ayuda de don Francisco Morales Hernández en la edición de su libro póstumo, “Vida de sacerdote”, que reúne algunos de sus más destacados discursos y artículos.

Antes de morir solicitó tres cosas: Quería ser sepultado en el altozano de la Iglesia de Coronado, desde donde tantas tardes contempló el bello atardecer de su Coronado y en que tanto gustaba pasearse absorto en profundos pensamientos hasta ya sentada la obscuridad. Que en su lápida se escribiese el siguiente epitafio: “Oh sacerdote! ¿Quién eres tú? Todo y nada”. Que estuviesen en su funeral las banderas enhiestas de la Iglesia, de Costa Rica, del Estado de Israel, de Liberación Nacional, del Rerum Novarum y de la Universidad Nacional.

Hoy yace adonde solicitó por fin descansar y podemos cantarle con el poema de John Grenfell:

El hombre combatiente tomará calor del sol,
y vida de la ardiente tierra…
y encontrará al llegar el combate a su final,
gran descanso, y satisfacción después que muera.

 

Bibliografía mínima

 
– Apuntes de Cátedra de Sociología. San Pedro: Mimeografiadas, 1966
– Carta Fundamental del Partido Liberación nacional. San José, Editorial Morua Carrillo, 1953.
– The profesionals in Costa rica. Washington D.C. The Catholic University of America, Tesis de PhD. en Sociología, 1966.
– Manifiesto Democrático para una Revolución Social. Documento de patio de Agua. San José: Impresos Urgentes, 1968 (con 57 compañeros)
– Jerusalén; Epicentro del Alma Humana y Corazón del Pueblo judío. San José. Ediciones KADIMA Instituto Cultural Costarricense Israelí, 1980.
– Hacia la Universidad Necesaria. Universidad Nacional, Heredia.
– El Espíritu del 48. San José; Editorial Costa Rica, 1987. (colaboración junto a Guillermo Villegas Hoffmaister al autor José Figueres Ferrer)
– Del Volcán Irazú al Monte Sión. Heredia, EUNA, 1992.
– Vida de Sacerdote. Heredia, IESTRA. 1995.
– Libros en que se destaca la participación del Padre Núñez.
– BERLE, Adolph. Navigating the Rapids 1918-1971. New York, Hacourt, Brace, Jovanovich, 1973.
– AMERINGER, Charles D. The democratic left in exile: The antidictatorial struggle in teh caribbean, 1945-1959. Miami Press, 1988.
– BULMER-THOMAS, Victor. The political Economy of latin America since 1920. New York: Cambridge, 1988
– GONDI, Ovidio.Las Batallas de Papel en la Casa de Cristal.

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