Buenos días. Saludo desde mi corazón a todos aquellos hombres y mujeres ya caídos en su deber como ciudadanos costarrricenses, que viendo su futuro disminuido, desenterraron las ganas de una patría feroz, capaz de convertir a la tosca herramienta en arma trocar. Fueron valerosos aquellas personas que lucharon por lo que hoy disfrutamos. Es digno que se rescate y resalte la historia que el país ha marcado con los años, para que no se pierda en la estela del mañana.