BOLETIN DE INFORMACION COSTARRICENSE

Marzo 21 de 1948 – Número 1


Editado por el Centro de Información Costarricense, P. O. Box 305 College Park, Md.


Número 2 Marzo 27 de 1948
Número 3 Abril 4 de 1948
Número 4 Abril 11 de 1948
Número 5 Abril 18 de 1948 -Final *edición de la victoria*

Boletín de Información Costarricense

MOTIVOS

La Revolución que ha estallado en Costa Rica no es una simple lucha de partidos políticos, sino una defensa genuina de un pueblo que quiere salvar su democracia, contra la ambición de dictadores y contra el terror de un posible Estado Comunista.

Esta crisis política tiene graves consecuencias en el terreno internacional, particularmente en esta hora, víspera de la Conferencia de Bogotá.

Solamente un conocimiento amplio y real de la situación puede conjurar los efectos de esta crisis, y salvar las valores que defiende el pueblo de Costa Rica, ejemplo de paz y de trabajo, pero en la libertad, y en la seguridad.

Estos boletines intentan dar los hechos, sus antecedentes, sus comentarios, para llevarlos a la consideración de los hombres de buena voluntad en los campos de la sana política, del periodismo y de la diplomacia y para hacer valederos los principios que alientan el Derecho Internacional.

Cuando alguno pretenda tu gloria manchar

Verás a tu pueblo valiente y viril

La tosca herramienta en armas trocar…

(Del Himno Nacional de Costa Rica)

ANTECEDENTES

El Gobierno actual, bajo la presidencia del Lic. Teodoro Picado (1944-1948) es una prolongación del régimen del Dr. Rafael A. Calderón Guardia (1940-1944), que se presentó de nuevo a las elecciones del 8 de febrero de este año, postulado por el Partido Republicano Nacional. Este partido ha venido gobernando desde 1932.

El Lic. Picado ocupa la Casa Presidencial gracias al cómputo fraudulento de las elecciones de 1944, apoyado por el ex-Presidente Calderón Guardia, en perjuicio del candidato contendiente León Cortés Castro, también expresidente (1936-1940), hoy fallecido.

Durante la actual administración, el Poder Ejecutivo -el Presidente y su Gabinete- ha sido anulado completamente por el Poder Legislativo, al que controla una mayoría de diputados que son fieles seguidores del Dr. Calderón Guardia y de su hermano Francisco, quien fue antes ministro de seguridad pública, y hoy primer designado. Puede decirse que en los últimos tiempos éstos han sido los amos de la Administración Picado.

Calderón Guardia vio establecerse durante su gobierno la Reforma Social, que consta de las Garantías Sociales (incorporadas a la Constitución Nacional) de un Código del Trabajo, y de la institución del Seguro Social. Aunque en algunos aspectos esta reforma contiene postulados de las Encíclicas Sociales (lo que le vale el apoyo de la Iglesia) fue en verdad redactada y preparada bajo los auspicios directos del Partido Comunista (Vanguardia Popular). Este hecho, hábilmente explotado, ha permitido al comunismo en Costa Rica imponer su influencia en el Gobierno y en el Republicano Nacional. Aun cuando sus votos no llegan a 5.000, tienen 6 diputados y varios suplentes en el Congreso Nacional. Han logrado penetrar su influencia en el Seguro Social, el Ministerio del Trabajo, el de Educación, la Policía de Orden y Seguridad Pública, el Resguardo Fiscal (guardas fiscales), y otros organismos oficiales menores.

La principal acusación enderezada contra las Administraciones Calderón y Picado, además del fraude electoral de 1944 y la ingerencia Comunista, es la malversación de los fondos públicos en medro personal de sus lideres. La deuda total de Costa Rica que había oscilado antes de 1940 alrededor de los 100.000.000 de colones, monta hoy a más de 250.000.000 de colones ($42.000.000 aproximadamente).

Con la implantación de la Reforma Social, se provocó en el país una tensa situación económica y social. La reforma en principio ha sido aceptada por todo el pueblo; mas se tacha a la legislación social de imperfecta, precipitada y desproporcionada para la nación.

(Calderón Guardia introdujo además la restauración de la Universidad Nacional, y la enseñanza religiosa en las escuelas públicas.)

Grandes sectores del capitalismo, la banca, el comercio, los agricultores, y los profesionales, retiraron a ambos regímenes todo apoyo; a estos grupos se unieron después del fraude de 1944 la mayor parte del campesinado y la clase media (artesanos, empleados de firmas privadas), todos estos grupos se reunieron en la llanada Oposición, que al presentarse a la lid electoral del 8 de febrero de este año tomó el nombre de Partido Unión Nacional, para postular, después de una convención general, al periodista don Otilio Ulate Blanco.

Unión Nacional proclamó como plataforma de su campaña el lema “Por la redención de Costa Rica”, que comprendía tres puntos principales: 1) corregir los errores administrativos de los regímenes Calderón y Picado, 2) restaurar las finanzas nacionales y la seguridad interna del país, 3) acabar con la ingerencia comunista en el gobierno.

El pueblo, al llegar el 8 de febrero, quería un cambio completo de hombres y de métodos; había tolerado el fraude de 1944, y había sufrido la desmoralización de la vida pública en todos sus aspectos. Pero no parecía dispuesto a dejarse burlar otra vez.

En 1947, del 23 de Julio al 3 de agosto, la Oposición fué a una huelga de brazos caídos para exigir del Régimen garantías ciertas de respeto a la libertad electoral. Después de varias negociaciones los tres partidos contendientes, y el Gobierno, suscribieron un Pacto de Caballeros, que esencialmente consistía en la constitución de un Tribunal Electoral formado por personas honorables, neutrales, inamovible, y autoridad suprema en la preparación y ejecución de las elecciones. Su fallo, inapelable y último, sería respetado por todos. Las Fuerzas Armadas deberían ser entregadas al candidato victorioso 24 horas después de pronunciado dicho fallo.

Los amos del Republicano Nacional y del Partido Vanguardia Popular, que han concertado de hecho una alianza -aunque efímera y mutuamente recelosa-, estaban comprometidos en una serie de arbitrariedades y malversaciones. Un cambio de régimen les sería fatalmente adverso en todo aspecto. Por esta razón ambos grupos agotaron todos los medios que les daba el poder, para ganar las elecciones dentro de una apariencia legal, o anularlas en caso de que les fueran desfavorables.

Al paso que la Oposición inscribió a sus votantes en el Registro Electoral con procedimientos de buena fe, dando nombres que realmente respondían a personas jurídica y físicamente capaces de votar, los otros grupos presentaron adhesiones de personas ausentes, o muertas, o no existentes del todo, o de nacionales centroamericanos sin ciudadanía. Esto complicó las labores del personal técnico y legal del Registro. Un vocero de esta dependencia electoral anunció que por la menos 50.000 inscripciones eran defectuosas en detalles graves; los esfuerzas por purificar los padrones electorales fueron burlados, y esos posibles votos quedaron a disposición del oficialismo.

El país fué a las elecciones con desconfianza en el gobierno, que al usurpar poderes provocó actos de violencia y represalia. Era evidente que se preparaba a repetir la comedia de 1944, si no respetaba el Pacto de agosto de 1947. El Tribunal Electoral era blanco de ataques inmisericordes del comunismo. El Republicano Nacional tenía a su servicio a delincuentes vulgares y a militares degradados de Cuba y Nicaragua.

O se respetaba la voluntad popular, o el pueblo se alzaría en armas.

LOS HECHOS

Febrero 8:


    Los costarricenses van a las urnas para elegir Presidente, Diputados y Munícipes. La votación se efectúa en paz. Dispútanse la elección el Partido Unión Nacional, que reúne a la Oposición; el Republicano Nacional, ahora en el poder; y el Vanguardia Popular, comunista. Candidato presidencial del Republicano es el expresidente Dr. Rafael Angel Calderón Guardia. El comunismo presenta a Humberto González, un obrero desconocido en lides políticas, pero vota en realidad por el Dr. Calderón. La Oposición postula al periodista Otilio Ulate Blanco. El día transcurre en paz, ante la demostración de fuerza armada que patrulla calles y carreteras en un estado casi de sitio. El Presidente Teodoro Picado declara que éstas han sido las elecciones más puras y limpias de la historia del país. Ulate envía un telegrama de felicitación al presidente por haber garantizado la libertad electoral del país.

    (Observadores neutrales consideran excesiva la manifestación de fuerza armada).

Febrero 9:

    El Tribunal Electoral inicia el cómputo de los votos. Desde un principio se revela que la Oposición va ganando la mayoría en las mesas principales. Fuerzas de choque comunistas gritan por las calles “Queremos votar”. Igualmente el Republicano Nacional manifiesta que las elecciones han sido fraudulentas. Calderón Guardia promete presentar pruebas al Tribunal Electoral.

    (Quien tiene todos los medios para cometer un fraude es el Gobierno, en escala nacional, de ninguna manera la Oposición, que acude a la lid con desventaja. Una junta neutral de notables -documental I- declara que la elección es legal, técnica y jurídicamente correcta).

Febrero 10:

    Una turba del oficialismo, después de efectuarse manifestaciones comunistas en las calles, incendia varios miles de votos, ya computados por las mesas electorales. El daño no varía los resultados de la elección. El Dr. Calderón Guardia, en declaraciones a la prensa reconoce su derrota, pero hace acusaciones de fraude.

Febrero 11:

    Los Partidos del Gobierno – Republicano, Vanguardia – hacen manifestaciones públicas por las calles, pidiendo la anulación de las elecciones. Comienzan a escucharse balaceras en la capital. Los tipógrafos del Diario de Costa Rica, que dirige Ulate, son atacados y encarcelados. Durante las manifestaciones, el Partido Comunista se adelanta a dar un golpe de estado, pero fracasa en su intento. René Picado, hermano del presidente y ministro de guerra, al rechazar el golpe, dice que apoyará al señor Ulate.

    (Más tarde Picado sale rumbo a México. Las manifestaciones pasan frente a la Embajada de Estados Unidos).

    Febrero 12:

      Nuevas manifestaciones callejeras de los partidos oficiales piden la anulación de las elecciones. Los manifestantes atacan otro periódico independiente, La Nación, dañando sus oficinas. El Tribunal Electoral informa que Calderón tiene hasta el momento diez mil votos menos que Ulate.

    Febrero 13:

      Varios líderes del Partido Republicano Nacional reconocen el triunfo de la Oposición y declaran que es preciso acatar el fallo del pueblo.

    Febrero 14:

      No cambia el panorama político.

    Febrero 15:

      El comunismo continua sus ataques a los miembros del Tribunal Electoral, los magistrados José María Vargas y Gerardo Guzmán. Inmune a los ataques queda el ingeniero Max Koberg, su tercer miembro.

    Febrero 16:

      EL Lic. Luis Demetrio Tinoco, uno de los elementos de prestigio que apoya al Dr. Calderón Guardia, desde La Habana (donde es delegado de Costa Rica a la Conferencia de Comercio y empleo) pide a su candidato que acepte el fallo del pueblo y honre su nombre. El Gobierno retira al señor Tinoco inmediatamente.

    Febrero 28:

      Después da un período de ansiedad prolongada, los magistrados Vargas y Guzmán, que forman mayoría del Tribunal Electoral, declaran que Otilio Ulate Blanco ganó las elecciones con 54,931 votos a su favor, contra 44.438 de Calderón Guardia. Koberg, alegando que la declaratoria final corresponde al Congreso, salva su voto, y suscribe un informe personal para decir que los resultados de las votaciones no son concluyentes.

      (Koberg está unido por parentesco con altos jefes del Partido Republicano; la administración Calderón impidió que Koberg fuese incluido durante la guerra en la lista negra, como dueño del Almacén Koberg. El Código Electoral da al tribunal el poder de hacer la declaratoria de presidente, que luego ratifica el Congreso. Según el Pacto de Honor el Congreso debía respetar este fallo).

    Marzo 1º:

      El Congreso Nacional, en una larga y encendida sesión, anula por 27 votos contra 19 las elecciones del 8 de febrero. Domina el oficialismo. Sin embargo cuatro diputados calderonistas votan con la Oposición, porque no encuentran méritos para anular las elecciones, y quieren además respetar el fallo. Otros dos diputados gobiernistas que habían manifestado igual disposición son secuestrados por fuerzas del Gobierno cuando se dirigen al Congreso. Las barras, formadas por comunistas armados, impiden el uso de la palabra a los diputados de la Oposición.

      Mientras debate el Congreso la anulación, un contingente gobiernista ametralla la residencia en San José del Dr. Carlos Luis Valverde, suponiendo que en ella se encuentra Otilio Ulate, cuyo mensaje por radio al país se había anunciado para las 7 de la noche. El Dr. Valverde es gravemente herido, muriendo dos días después. Mueren dos policías en la refriega.

      (A estos actos siguió un sitio de toda la vecindad, en busca del señor Ulate; toda la manzana fué privada de energía eléctrica y agua).

    Marzo 2:

      Dada la gravedad de la situación, intervienen como mediadores el Arzobispo de San José, el Embajador de Estados Unidos y el Ministro de Gran Bretaña, para levantar el sitio y rescatar con vida a Ulate y a varios de sus partidarios. Ulate y seis compañeros son detenidos por la fuerza pública al rendirse, con la garantía de que se respetará sus vidas; se les conduce como delincuentes acusados de la muerte de los dos policías, a la Penitenciaría de San José. Al día siguiente el Juez Segundo de lo Penal sentencia que no hay motivo para el arresto y ordena que sean puestos en libertad inmediatamente. De nuevo el Arzobispo y otras personalidades le acompañan a la salida de la cárcel, pues se teme que le asesinen de camino.

      La intranquilidad del país es tan intensa que el Gobierno, ante la fuga de fondos de un pequeño banco en la región atlántica, ordena el cierre de todos los Bancos para conjurar un pánico, cierre que sucesivamente se prolonga por órdenes del Gobierno primero, de la Oposición después, al decretarse una huelga de brazos caídos.

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