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El almaticazo (1946)

Alfonso Chase
Originalmente publicado en La Prensa Libre

La recuperación de documentos siempre permite conocer episodios casi desconocidos de nuestra historia. Sucede con los pertenecientes al acervo del escritor don Roberto Brenes Mesén que, dispersos antes, permiten ahora penetrar en su pensamiento de los ultimos tres años de su vida, y su urgencia para impulsar un proceso de regeneración nacional, dándole muerte a la primera república, la de los liberales, para iniciar una especie de nueva fase, según él, reflejada en el Ideario Nacional, 1942, que marcaba el paso, aunque incompleto en opiniones, de una clara manera de ver la situación nacional, a lo ojos del porvenir que se percibía al terminar la II Guerra Mundial.

No fue Brenes Mesén amigo de llevar diarios, pero sí apuntes, aunque la mayoría de sus opiniones se expresaban en artículos periodísticos, transcripciones de charlas o conferencias, dando siempre soluciones a los problemas internos, o sobre la situación nacional. La historia recoge muy poco del Almaticazo (25 de junio, 1946) simplemente porque no se llevó a cabo la asonada cívica, al ignorarse la proclama que iba a lanzar el escritor y profesor desde la Emisora Nueva Almatica, al ser traicionado su propulsor por varias personas que supieron del acontecimiento, por rumores exparcidos entre los complotados. Los apuntes de Brenes Mesén son anteriores, y posteriores, al golpe de estado, según lo afirma él, que prevía un levantamiento general de la oposición para así proceder al descabezamiento del gobierno de Teodoro Picado, por la vía cívica y la vía armada, según lo había planificado certeramente, en el papel, él mismo, de acuerdo a sus lecturas históricas, que están esbozadas, y a la teoría y práctica del golpe de Estado, propiciada por autores europeos, dándole luego forma a un movimiento de atentados que parecen habr sido la noticia más novedosa en el año de 1947, que tuvieron como objetivo amedrentar al gobierno, siguiendo, también está documentado, las labores de los partisanos franceses en conra de la ocupación alemana de Francia, en los inicios de los años cuarenta.

Es lúcido el anciano, al analizar la situación nacional durante el período de 1942-1946, buscando soluciones, como siempre lo hacía, una vez que se diera el derrocamiento del Gobierno y el establecimiento de una serie de medidas que intentaban crear un clima de “regeneración” del sistema, con aportes que fueron novedosos, como los artículos periodísticos de su autoría entre 1939-1945.

Durante ese período se convirtió Brenes Mesén en la torre del vigía, así se llamó su espacio, teniendo la clara consciencia de que él ejercía un liderazgo intelectual en cuanto a lo que se proponía, dando instrumentos nuevos, en el plano del pensamiento, como fueron la formación de una nueva generación de jóvenes políticos, con ideas afines a procesos de transformación, democráticos según él, para dar por finalizado el período inaugurado por los liberales, en los años ochenta del siglo XIX. No se debe confundir el anticomunismo de Brenes Mesén, con una posición estrictamente reaccionaria, sino más bien clasificar la idea de que si a el le resultanba ilusorio introducir el marxismo poor medio del cogobierno, en un sistema que estaba al borde del colapso, por lo que él llamaba, en sus apuntes, “la unión entre la oligarquía cafetalera y el marxismo nacional”, que iba a ser cobrada a la fuerza de izquierda de manera histórica hacia el futuro. Dado que los apuntes de Brenes Mesén penden de un hilván, y que presumiblemente son parte de la famosa proclama no leída, y que fuera confiscada en su momento, lo que él hace es más bien un planteamiento de una nueva alternativa política, que reflejara el pensamiento de una nueva clase media, cuyas lecturas de los pensadores sociales pudieran abrie espacio a un nuevo proyecto de país. El llamado Almaticazo sucedió en el orden de las posibilidades de haber existido, aunque nunca fuera efectivo, por el hecho de que una figura venerable, polémica y audaz en sus opiniones públicas y privadas, diera forma al movimiento, que tenía una vía civil, apoyada por una militar, en la cual se dio la traición, lo que provocó su detención y la de otros colaboradores, que luego fueron figuras de importancia en el desarrollo de la política costarricense entre 1948 y 1958. Los apuntes de don Roberto tienen los esbozos de la grandielocuencia que le caracterizaban, la lucidez de un anciano responsable y toda la inteligencia política de estar precipitando un cambio, que sólo habría ocurrido por medio de la asonada cívica y un brazo armado militar.

La mirada de Brenes Mesén sobre don Teodoro Picado no hace más que advertir que, tarde o temprano, habría en Costa Rica un cambio, violento en su naturaleza, en la participación de los costarricenses, que arrojaría al país en brazos de una guerra civil. Nunca creyó Brenes Mesén que Teodoro Picado tuviera libertad plena para tomar resoluciones, sino que era una marioneta de los hermanos Calderón Guardia, que buscarían perpetuarse en el poder con una segunda presidencia de quien para el era el enemigo del “verdadero orden social” y al cual había intentado retratar en su ensayo “El Político”, más los apuntes de 1946, enero a junio, que reflejan sus opiniones de índole política, realmente brillantes, que ya había expresado en su columna “Pensándolo bien”, desde esa torre del vigía que se había propuesto erigir, para dar paso a sus pensamientos y propuestas, algunas revolucionarias. Los apuntes, que de seguro darían forma a un proyecto de cambio, basado en la cultura y en el ejercicio de la política como el arte de la transformación, siempre fueron el norte de su existencia, lo que le hizo planear, y darle forma, a un golpe de Estado, que bien puede considerarse el antecedente más claro de los sucesos de 1948, que ya se venían fraguando y que, en diciembre de 1946, y durante todo el año 1947, implantó el atentado político como una forma de ejercer la oposición, tan lúcidamente descrito por la poeta Eunice Odio, en El Imparcial, de Guatemala, del 4 al 12 de diciembre de 1947, hace exactamente 60 años.

El fracaso del golpe sumió en la angustia a don Roberto Brenes Mesén. La traición fue lo que más le dolió en el fondo de su espíritu, dándole fin a un ciclo de infortunios de los que se nutrió su vida. El mecanismo de relojería trazado por su inteligencia fue destruido antes de que empezara. La idea de un Brenes Mesén retardatario no es congruente con su manera de pensar. Para muestra valga sólo una cita:

“Un rezago de barbarie es la llamada ley de oferta y de demanda como la entendemos nosotros. Esa famosa ley, surgida en el caos en que quedó el mundo al destituir el feudalismo, no es ni más ni menos, que la política del dejar hacer. La verdad de que en la actualidad esas leyes no están cumpliendo una función ni natural ni humana: la oferta y la demanda la regulan los hombres, y de estos, los acaparadores”, (1939).

Brenes Mesén falleció el 19 de mayo de 1947, poco antes de cumplir 73 años. En 1973, el proyecto de nombrarlo Benemérito de la Patria se transformó en el reconocimiento: Benemérito de la Cultura. Aunque parecidos, son completamente diferentes.

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