PRESENTACION


Sr. Lic. don
Alberto Martén Chavarría
San José, Costa Rica, C.A.

Querido amigo:

Te envío para su publicación en Costa Rica esta exposición, más o menos metódica de las ideas que tanto hemos discutido, en más o menos socráticas vigilias.

Mi deseo hubiera sido que escribiéramos en colaboración los dos. Menos completo que otros hombres, yo siento en casi todas mis actividades la necesidad de complemento. Otros amigos me son indispensables en la ejecución de otras tareas; tú en las de naturaleza cultural. Por ser tu especialidad la Economía; por ser tu profesión la Abogacía, que es el cultivo de la lógica; por ser tu intelecto tan preclaro como es sereno y justo tu juzgar; nadie más apropiado que tú para recorrer conmigo la senda que en este estudio sigo sobre materias sociales y económicas tan trilladas que es facilísimo perderse a cada paso en las callejuelas del lugar común o del prejuicio.

Mas las circunstancias han querido que estemos separados, y que yo disponga ahora del tiempo y del estado de ánimo necesarios para esbozar estos ensayos. Tendré que resignarme a que reflejen, en sus limitaciones, las diversas lagunas de mi ser.

Otro deseo sería conceder algún período de maduración, no a la ideología, que es bien añeja en mí, sino al estilo, para suavizar un tanto las crudezas de la composición atropellada, y hacer más incisiva la expresión.

Pero no quiero por más tiempo entretener una ilusión que siento hace años: la de ofrendar en vida a don Ricardo, uno de los hombres que más han contribuido a trazar el camino hacia la democracia en América, unas flores, violetas si no tengo rosas, del jardín que yo cultivo. Aquí están, en informe ramillete, a los pies del roble enhiesto de juventud inmarcesible. Y le juran, para aliento de su alma en las negras tempestades del presente, que no araron en el mar él y don Cleto. Porque yo conozco y veo, creciendo sobre los surcos que sus labores fecundaron, una juventud de fuertes hombros y columna vertebral erecta, sobre los que puede descansar, segura, el arca de la República.

Y ahora, ¡pensamientos míos, a la brega! ¡llevad a la tierra de la guaria morada mi saludo, escrito con pluma del águila azteca, y ojalá le sirváis de algo!

Para ti, amigo Alberto, mi afecto.

José Figueres

México, D.F., diciembre de 1942

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