ACONTECER EN SAN RAMÓN


Mientras tanto, ¿qué ocurría en San Ramón? Al dejar el Gobierno el cuidado de la plaza de San Ramón al mando del «General» Modesto Soto y sus secuaces, éstos se dedicaron al pillaje. Robaron todo cuanto pudieron: granos, ganado, saquearon tiendas como la de José -Pepe- Valenciano y el Almacén Orlich, negocios como el de José Joaquín Mora Paniagua, Rafael Castro Piepper, Luis Pineda Arias, Ramón Rodríguez y muchos otros. Patrullas de cuatreros recorrían los campos asaltando a los campesinos que poseían maíz, frijoles o cualquier otro bien que pudiera satisfacer sus apetitos de rapiña. Encarcelaron a todo aquel que fuera blanco de su saña y en fin, actuaron con avaricia y codicia.

Uno de los hechos que más indignación causó, fue la detención sufrida por distinguidas damas de la sociedad ramonense por el solo hecho de estar emparentadas con los jefes de la revolución. Se trató de las señoras Marita de Orlich, esposa de don Chico; Aleida Acosta esposa de Rodrigo Valverde; María Orlich, hermana de don Chico; Anita Monge de Chassoul, hoy de Vega. Estas señoras fueron conducidas al Palacio -Cuartel- Municipal, donde fueron humilladas y escarnecidas por los hermanos Arauz. Al saberse de las incidiosas intencione de tales sujetos, el Teniente Fernando López, Martín Quesada Muñoz y Rafael Hernández, los tres jefes del estado mayor de Soto, se constituyeron en salvaguardia de la integridad física y moral de las detenidas, hasta lograr su libertad. Esta actitud de los valientes y honestos soldados gobiernistas, verdaderos ejemplos de la civilidad costarricense, deberá siempre permanecer en el corazón de los ramonenses y rendirles homenaje de respeto y admiración. Dos de ellos, ya son fallecidos: López y Hernández, Martín Quesada aun vive.

Posteriormente, los mismos sicarios de Arauz, por causa de faldas, mataron en la misma puerta del Palacio Municipal a un humilde soldado compnñero suyo, Luis Ramírez, hombre trabajador que se opuso a las malas intenciones de dichos sujetos con respecto a unas jovencitas, a quien pretendían con sus amores.

Otro hecho significativo ocurrido durante estos días, fue el derribo de un avión que fue tiroteado por hombres de La Paz, mientras bombardeaba con bombas hechas por el Gobierno de Picado en los talleres de Obras Públicas. Según las versiones llegadas hasta este servidor, esas bombas fueron hechas usando cilindros de gas, los que eran rellenados con dinamita y múltiples pedazos metálicos que al estallar la bomba se esparcían por todo el ámbito de su alcance, causando lesiones y daños a los soldados revolucionarios. Dos de estas bombas cayeron en las cercaías de las instalaciones revolucionarias, pero no causaron daño alguno. Los hombres de La Paz, con sus rifles tirotearon al intruso que fue alcanzado, habiendo caído en las faldas del río Espino, jurisdicción de Zapote de Alfaro Ruíz. En el percance murieron sus ocupantes y una de sus armas fue entregada, más tarde, al suscrito, cuando ya había concluido el movimiento revolucionario.

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