X.-MILAGRO EN LA ALTA NOCHE


Factores de origen local, hacen que la huelga tenga en cada región su modalidad propia, al aumentar o disminuir su intensidad. En un primer plano de violencia se cuentan Cartago, San José y Alajuela. En estas ciudades el Gobierno ha disparado más contra loe oposicionistas: ha encarcelado mayor número de simpatizantes del movimiento y ha permitido con más grande descaro los saqueos comunistas.

Y de Cartago, San José y Alajuela son las damas que suscriben un manifiesto:

«…Es de extrema urgencia poner remedio a esta situación. Esta barbarie no debe continuar. Elevemos ruegos a la Providencia para que nos devuelva la tranquilidad, y pedimos a los costarricenses que se unan en un solo haz de voluntades, y soliciten, en la forma que corresponda, que los señores Calderón Guardia abandonen el país…».

Una serena y maternal preocupación recorre esas líneas. No hay insultos, ni frases violentas, ni amenazas. A pesar de intuir con sibilina claridad la tragedia que estallará seis meses después, las damas se limitan a pedir que los Calderón, enemigos de la tranquilidad pública, se vayan del país. Y esa decorosa actitud habrá de ser la característica en la intervención de las mujeres en la huelga de brazos caídos. Su tono será el más firme y decidido al mismo tiempo que el de menor violencia. Y cuando creen llegado el momento de actuar, preparan antes su espíritu con la oración. El primer llamado de un grupo de damas, constituido en Comité, dice así:

«El Comité que suscribe está respaldado por miles de mujeres. Si este Comité es silenciado, inmediatamente otro grupo tomará nuestro lugar…»

Convoca para demandar al Presidente la

«Devolución de las libertades que han sido cercenadas hasta un punto inadmisible para la dignidad de Costa Rica».

«Hoy, 31 de Julio, será día de oración. Las mujeres se recogerán en los templos para preparar el espíritu para la gran jornada cívica…»

«Cuando reciban el aviso necesario, se saldrá en una manifestación en orden perfecto, que desfilará hacia la casa presidencial con banderas blancas, bajo las voces únicas del Himno Nacional. Nuestra petición será garantías iguales para todos los costarricenses».

En la mañana del sábado dos de agosto de mil novecientos cuarenta y siete, ocho mil mujeres llegan a las puertas de la Casa Presidencial. Han recorrido la última jornada, en el penoso camino que por doce largos días ha transitado el pueblo y a pesar de los muertos, a pesar de la sangre y de las lágrimas, la enlutada procesión silenciosa solo pide garantías electorales.

«Nos congregamos en la Catedral para una invocación a la Virgen de los Angeles. Luego saldremos hacia la casa presidencial en orden y silencio perfectos, de acuerdo con las instrucciones que ya han sido distribuidas, para presentar un pliego al Sr. Presidente de la República.

Tenemos garantía de completas seguridades para que nuestra manifestación no sea interferida. A los caballeros que han insistido en protegernos, les pedimos vehementemente abstenerse de hacerlo para que nadie pueda decir que hay provocación política alguna en nuestro movimiento. Estamos absolutamente seguras de que no habrá costarricense capaz de estorbar un desfile respetuoso de madres y jóvenes costarricenses que sólo piden libertades para nuestro pueblo.

Si al iniciarse el día de hoy tuviera Costa Rica la solución ansiosamente esperada, oraremos en acción de gracias en la Catedral y pasaremos luego a expresar al Sr. Presidente de la República nuestra fé en que su gobierno ha de asegurar, dentro de su debida autonomía, las garantías que den perfecta confianza a la nacionalidad costarricense».

El Presidente no atiende a las mujeres. Se limita a decirles que pidan un milagro a la Virgen de los Angeles, cerrando acto seguido la puerta tras de sí.

Contra las mujeres se desata entonces toda la villanía, toda la bajeza y la suciedad existentes en el oscuro fondo de los hombres del Gobierno. Deben ser apuradas las últimas gotas del amargo cáliz.

Después de un día en el Parque Nacional soportando la burla y el insulto de militares, comunistas, mujerzuelas, y palaciegos, las damas se han preparado para pasar la noche frente a la Casa Presidencial. A las once y media de la noche es desconectada la corriente eléctrica y envuelta en las sombras, la policía lanza contra las señoras la afrentosa furia de sus cintazos y sus disparos, obligándolas a buscar refugio en las casas vecinas.

Al volver el silencio y la calma, en la alta noche, se produjo el milagro. Y mientras la protección de los hogares va cubriendo a las mujeres que regresan, el Gobierno se ve obligado a dar al pueblo las garantías que este ha sabido conquistar.

Al día siguiente, los periódicos informan. Se publica el convenio entre la Oposición, el Gobierno y el Partido oficial:

Como resultado de la intervención de los Miembros del Tribunal Nacional Electoral en concepto de mediadores, se ha llegado a convenir en lo siguiente:

1) Crear un Comité de Investigación integrado por tres miembros propietarios y tres suplentes. (Estos para el caso de muerte o impedimento de los propietarios). Su nombramiento será hecho por el Tribunal Nacional Electoral, designando cada miembro del mismo un miembro propietario y un suplente. Los elegidos serán personas de reconocida independencia, de imparcialidad política, y de rectitud y moralidad intachable, todo a juicio del Tribunal. El Comité de Investigación tendrá las facultades establecidas en el proyecto respectivo redactado por el Tribunal Nacional Electoral y que se agregará al presente convenio.

2) Se publicará una declaración firmada por el Presidente de la República, el Secretario de Seguridad Pública, los Diputados del Partido Republicano Nacional y los de la Oposición, por los jefes del Partido Republicano Nacional y de la Oposición, y por jefes y oficiales de las fuerzas públicas, en la cual se comprometerán a aceptar como definitiva e inapelable la resolución que sobre las elecciones del mes de Febrero entrante emita el Tribunal Nacional Electoral. Además, el Presidente de la República y su secretario de Seguridad Pública entregarán dentro del término de veinticuatro horas después de firmada esa resolución, el control de las fuerzas públicas al ciudadano favorecido por la referida declaratoria de elección.

3) El Poder Ejecutivo presentará inmediatamente al Congreso Constitucional un proyecto de ley para que se concedan reparaciones justas y equitativas a juicio del mismo, para todas las personas que hayan sido heridas, y para las esposas e hijos menores de los que hayan fallecido por consecuencia, directa de los acontecimientos de la pasada emergencia, proyecto que los señores Diputados de la Oposición y del Partido Republicano Nacional se obligan a aprobar.

Es bien entendido que las personas que acepten la reparación ofrecida por el Poder Ejecutivo quedan por el mismo hecho comprometidas a no ejercer reclamaciones judiciales con el mismo objeto, aunque una ley anterior los autorizara para hacerlo.

4) El Presidente de la República garantiza a todos los empleados que el Poder Ejecutivo dará absoluta libertad como reiteradamente lo ha ofrecido, para afiliarse al Partido Político de sus simpatías sin que pueda haber represalias ni destituciones por ese motivo. Cualquier incumplimiento de esta cláusula por subalternos del Poder Ejecutivo, será de conocimiento y resolución del Comité de Investigación.

5) Queda establecido que no se ejercerán represalias ni persecuciones de ninguna clase sobre las personas o empresas que hayan tenido participación en la huelga de brazos caídos, o sobre los que no hayan participado en ella.

6) Con el único objeto de que la contienda eleccionaria se desarrolle en un ambiente de libertad y garantías irrestrictas y de que por consiguiente no coarten en ninguna forma las manifestaciones y actividades políticas de los electores, se establece que el Tribunal Nacional Electoral ejercerá vigilancia y autoridad sobre los miembros de la policía nacional en cuanto a las actuaciones relacionadas con el proceso electoral, y las ejercerá por medio de un cuerpo de delegados suyos de reconocida rectitud, sin que en caso alguno sea menester la intervención personal de los miembros de aquel Tribunal para dar cumplimiento a las disposiciones del mismo. Los delegados del Tribunal Nacional Electoral quedan revestidos de la autoridad necesaria para llevar a cabo su cometido.

7) El Presidente de la República, los dos Partidos políticos mencionados y los Diputados de los mismos, se comprometen a dar todo su apoyo y a mantener en sus puestos a los actuales miembros del actual Tribunal Nacional Electoral, elevando a propietario el suplente respectivo en caso de muerte o incapacidad de alguno de los propietarios y nombrando para suplente a quien reúna las mismas condiciones morales de los actuales miembros. Se hace constar que a los miembros del Tribunal Nacional Electoral se les ha pedido, y ellos han manifestado el propósito de permanecer en sus puestos, para coadyuvar en lo que les concierne, al cumplimiento de lo que se ha pactado.

8) Los Diputados al Congreso Constitucional del Partido Republicano Nacional y de la Oposición, se obligan a votar sin pérdida de tiempo el presupuesto de gastos que solicite el Tribunal Nacional Electoral para sus gastos ordinarios, y los que este convenio le demande.

9) Para satisfacer los deseos expresados por los mediadores, los firmantes se comprometen a recomendar a la ciudadanía que se observe una tregua completa en las actividades políticas durante ocho días, y los jefes de los partidos se comprometen igualmente a excitar a sus partidarios para que no hagan uso de la prensa ni de los radios con fines de propaganda política; ni celebren reuniones públicas en estos días, con el objeto de dar tiempo de que los ánimos se serenen completamente.

San José, 3 de agosto de 1947.

ANEXO AL CONVENIO ENTRE EL PODER EJECUTIVO Y LOS PARTIDOS REPUBLICANO NACIONAL Y UNION NACIONAL

Artículo 236 bis.

a) Las denuncias de actos que pudieran considerarse como transgresión de las leyes electorales, y que llegaren a ser realizados por gobernadores, jefes políticos o empleados militares o de policía, podrán ser sometidas al estudio de un Comité de Investigación Electoral. Para ello será indispensable que el Comité Ejecutivo de un Partido Político organizado conforme al Artículo 104 del Código Electoral, prefiera, en vez de acudir directamente a los Tribunales comunes, optar por el procedimiento administrativo que este artículo reglamente, y que al efecto presente la respectiva denuncia ante el Comité. Este tendrá por función efectuar en cada caso una investigación rápida y lo más completa posible de los hechos denunciados, actuando según los procedimientos y formalidades que el mismo organismo determine, y contando con la cooperación obligatoria y el apoyo decidido y eficaz de todas las autoridades de la República. Si la investigación arrojare mérito suficiente, el Comité procederá sin pérdida de tiempo y comunicará el resultado al Poder Ejecutivo, a fin de que suspenda inmediatamente en sus funciones al empleado, el cual no podrá ser nombrado para ningún otro empleo público mientras no haya sido declarado inocente por los Tribunales.

b) El Comité de Investigaciones estará integrado por tres miembros propietarios y tres suplentes (éstos para el caso de muerte o impedimento de los propietarios). Su nombramiento será hecho por el Tribunal Nacional Electoral, designando cada miembro del mismo un propietario y un suplente.

Los elegidos serán personas de reconocida independencia, de imparcialidad política, y de rectitud y moralidad intachable, todo a juicio del Tribunal.

c) Las resoluciones del Comité se tomarán por mayoría de votos. El cargo de miembros del Comité de Investigación será obligatorio para todo ciudadano costarricense que reúna las condiciones de elector.

Se publica también una declaración del Tribunal Electoral:

El Tribunal Nacional Electoral ha considerado de su deber evitar que surjan nuevos sucesos de gravedad imprevisible con motivo de la interpretación partidarista que pudiera darse a las conclusiones de mediación acordadas; y con ese fin ha solicitado a los partidos políticos y estos han convenido en ello, que se informe al público del resultado de sus gestiones por medio de esta única publicación.

Se declaran concluidas las dificultades de carácter político existentes desde el momento de esta publicación y por consiguiente, se reanudarán a partir de mañana todas las actividades económico-sociales del país que estaban en suspenso.

Se ha convenido y aprobado por los partidos políticos un pliego de garantías electorales que se agrega a esta exposición.

Los partidos políticos, a instancia de este Tribunal, se han obligado solemnemente a mantener durante ocho días que expirarán el próximo sábado nueve de agosto, a las veinticuatro horas, una tregua en todas sus actividades de carácter político que incluirá la prohibición de efectuar reuniones, manifestaciones, toques de sirena, desfiles y cualesquiera otros medios de concentración; el compromiso de no hacer publicaciones de carácter político en diarios u hojas sueltas, obtener de los periódicos en general la no inserción de reportajes, memoriales, informaciones, o avisos de carácter político, con excepción del acuerdo de garantías y de este manifiesto; asimismo, los partidos políticos se obligan a suspender durante el lapso de la tregua sus transmisiones de radio, haciendo que todas las «Radio Trasmisoras» respeten tal decisión sin lugar a agregar, que las trasmisiones o publicaciones que pudieran violar esta tregua, son de carácter particular o clandestino.

El Tribunal Nacional Electoral se complace en reconocer la cooperación y espíritu conciliatorio que ha privado entre los funcionarios y particulares que han intervenido en la feliz terminación del convenio y pide a toda la ciudadanía que durante la tregua acordada no se ataque en forma alguna a las mencionadas personas.

Este pacto se ha extendido en tres ejemplares cada uno de los cuales lleva las firmas respectivas de las partes.

San José, 3 de Agosto de 1947.

Octavio Beeche. -José María Vargas G. -G. Guzmán. -Max Koberg Bolandi

Ninguna de las personas que intervienen para solucionar la huelga ha fracasado en su intento.

El Secretario de Trabajo, con su renuncia a raíz del rechazo de su intervención conciliadora, hace ver al pueblo la profundidad del abismo en que el predominio de Calderón precipita al Gobierno. Los banqueros ponen las bases del arreglo definitivo. El Tribunal Electoral sirve en forma constante de mediador. Y el Arzobispo, que con clara percepción de la realidad comprende lo imposible de llegar a un acuerdo en ausencia del verdadero mandatario, plantea la posibilidad de arreglo no entre la Oposición y el Gobierno sino entre la Oposición y el Partido Oficial, al invitar a las conversaciones a dos delegados de esa agrupación.

Aquello que comenzara con un movimiento local para lograr garantías para la seguridad personal, termina con la conquista de garantías electorales para todo el país.

El pueblo ha cobrado conciencia de su fuerza. Ha conquistado su derecho a elegir libremente, y sabe que en adelante, ese derecho no podrá serle arrebatado.

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