La formación del hombre

En 1923 decide viajar a los Estados Unidos, a Boston. Su objetivo estudiar ingeniería en el Instituto Técnico de Massachusetts. Recibe el apoyo familiar y lo acepta hasta que por sí mismo puede mantenerse en sus gastos.

Ingresa a la Universidad pero desiste de la formación formal y asume una formación autodidacta.

Inicia una intensa vida de trabajo para sobrevivir. En el día lo hace en la Salada Tea Company como chequeador de romanas eléctricas. También se desempeña de amanuense y de traductor.

Aprovecha las noches para tomar los cursos libres del Massachusetts Institute of Technology. Todo su tiempo libre lo dedica a la lectura en la Biblioteca Pública de Boston y a perfeccionar el idioma inglés. Sus autores preferidos empezaron a ser Emerson, Darwin, John Stuart Mill, Carlyle, Edgar Allan Poe.

Poco tiempo después decide trasladarse a New York. Aquí trabaja de traductor y por las noches estudia su anhelada ingeniería eléctrica. Dedica todo el tiempo posible a asistir a las conferencias en la Universidad de Columbia, y a continuar sus lecturas: Shakespeare, Walt Whitman, Jean Jacques Rousseau, Voltaire, Francis Bacon, Spinoza, el enciclopedismo revolucionario francés y el iluminismo revolucionario norteamericano, como la Ilustración, Lincoln, Schopenhauer, Locke, Cervantes Kant, Nietzche, Durant. Además estudia el liberalismo clásico y el socialismo utópico y se aproxima a textos del socialismo científico.

Boston especialmente le formó ideales socialistas y la concepción de que un mundo mejor empezaba a madurar.

Nueva York le reúne con sus amigos y compañeros de estudio Alberto Martén y Francisco Orlich.

Al asumir la mayoridad, a los 21 años, por su origen debe optar por una nacionalidad, la española de sus padres o la costarricense de su nacimiento, y decide por ésta.

En 1928 su padre lo visita y regresa con él en marzo. Viene formado con visión empresarial, soñador de grandes proyectos. Se vincula rápidamente a la firma comercial Arango, que importaba automóviles Ford, donde se desempeña de agente vendedor.

Para esta época el líder estudiantil Víctor Raúl Haya de la Torre visita Costa Rica, y en adelante en varias ocasiones, siempre muy bien recibido y admirado. Se constituye en el país una sección del APRA, cuyos integrantes al fundarse el Partido Comunista en 1931 se pasan a éste.

Los planteamientos antiimperialistas de Haya de la Torre tuvieron siempre gran acogida nacional. Luego en 1933 con motivo del II Encuentro Iberoamericano de Estudiantes también llegó a Costa Rica Vicente Lombardo Toledano, representando al estudiantado de México.

Los Estados Unidos le había enseñado a surgir por su propio esfuerzo, a tal punto que cuando ya pudo mantenerse por sí mismo le retornaba a su padre los envíos de dinero que le hacia. Aquí aprendió a valorar del pueblo norteamericano su respeto por el individuo, su trabajo, el modo sencillo de vivir, el sentido pragmático que tenía y su democracia política.

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