La formación del empresario

Sin embargo, sus aspiraciones empresariales especialmente agrícola industriales lo llevan a fundar, con su amigo Francisco Orlich la empresa Sociedad Agrícola Industrial San Cristóbal S.A. Así, compran fincas de café, y propiedades en Santa Elena, Río Conejo, Frailes y Bustamente, al sur del Valle Central.

En 1929 Figueres adquiere una finca en San Marcos de Tarrazú, la que denomina “Lucha sin fin”, que expresaba su filosofía de la vida, una lucha constante, de cultivo y formación de sí mismo, de retos, de triunfos y derrotas, de caídas y superaciones.

En La Lucha se va a formar el Figueres empresario, agricultor, industrial, soñador, innovador, el práctico, el hombre de trabajo y estudio, el jefe exigente, el visionario.

Aquí se dedica a la producir cabuya, elaborar sacos y cordeles de cabuya, y asimila la vida campesina compartiendo el trabajo, mano a mano, con sus operarios, peones, jornaleros y trabajadores, sin marcar una división odiosa obrero patronal. Figueres no se forma como muchos otros líderes latinoamericanos en las universidades ni el liderazgo estudiantil. Su formación fue en la Universidad de la vida cotidiana.

Cuando se declara la República Española en 1930 se incorpora al grupo Pro República Española, en solidaridad con la democracia en España, en cierta forma su primera y activa participación política.

Los acontecimientos de Centroamérica relacionados con el asesinato de Sandino en 1934 o la insurrección campesina de El Salvador de 1932 y su brutal represión le impactan.

Los sentimientos republicanos en el país eran fuertes. A partir de 1931 el recién fundado Partido Comunista de Costa Rica, los estimuló, sobretodo porque en sus filas había dos elementos, Adolfo Braña y Rafael Angel Llubere, de origen español, militantes activos. Braña primer regidor electo en la Municipalidad de San José, que sostenía una lucha muy importante contra la corrupción administrativa. Aprovechándose de unos sucesos sangrientos resultado de una manifestación obrera, en mayo de 1933, el gobierno los expulsa a España, junto a la expulsión de José Palacios y de Rómulo Betancourt.

Con Braña, ya casado y con familia de niños pequeños que deja en el país, durante toda la década del 30 el Partido Comunista sostuvo una intensa campaña de solidaridad.

Luego del levantamiento de Franco y con el desarrollo de la Guerra Civil Española (1936-1939), el movimiento Pro República y en defensa de ella se fortaleció.

En esta tarea se distinguió el escritor y ensayista Vicente Sáenz, fundador del Partido Socialista Costarricense en 1935, de orientación socialdemócrata. Militante antifacista importante del país, se vincula estrechamente a la República Española y luego de su caída se traslada a vivir en México, donde va a realizar una intensa vida intelectual ligada al antifranquismo, al antifacismo, al antiimperialismo y a estimular la lucha por la democracia contra las dictaduras, tiranías y satrapías que se habían establecido en el Caribe.

Los años de 1928 a 1934 fueron duros en el país. La gran depresión mundial hizo sus efectos cerrando el mercado de los Estados Unidos, lo que provocó una crisis económica profunda.

La economía nacional estaba muy ligada al mercado norteamericano. Desde finales del siglo XIX ya se había perfilado una orientación de inversiones en ese sentido. En 1909 los Estados Unidos había adquirido la deuda inglesa costarricense y había iniciado políticas de crédito para pagar los intereses atrasados de aquella deuda, dando origen a la deuda flotante.

Nuevas inversiones económicas y la discusión de los contratos monopólicos, en 1928-1932, con la Electric Bond and Share, la United Fruit Company, la Panamerican Airways, la Good Year, la Tabacalera y otras provocaron grandes movimientos, organizaciones y luchas nacionales y antiimperialistas. De hecho la economía nacional estaba, en este sentido, totalmente vinculada al mercado norteamericano

La crisis de la depresión produjo por el cierre del mercado y las políticas proteccionistas en Estados Unidos, una caída de la producción, de precios y una masa de desocupados que llegó a ser del 12. 6%. Sus efectos sociales fueron grandes manifestaciones de desempleados y de organizaciones sindicales que constituyeron la base social de apoyo para el naciente Partido Comunista en 1931.

El Estado costarricense, en 1928, por su parte impulsó, frente a la crisis, políticas institucionales que se expresaron en la creación de la Secretaría de Salud, de Trabajo y Agricultura, la Escuela de Artes y Oficios y la Escuela de Ganadería, y el intento de impulsar una legislación laboral.

Hasta 1942 Figueres se dedica de un modo casi exclusivo a la agricultura y a algunos proyectos industriales.

La finca le permitió continuar con sus lecturas de Kant, Nietzsche, la Biblia, El Quijote, la Enciclopedia Británica, Plutarco, Lincoln. También le gustaba leer biografías. Conoció más el pensamiento de Simón Bolívar y José Martí, por quienes sentía gran pasión. La influencia de El Quijote le llevó a bautizar una moto, Harley Davidson que le permitía trasladarse desde La Lucha, con el nombre de Rocinante.

Aprovechó también para escribir algunos artículos en la prensa, especialmente sobre agricultura o temas agrícolas, los cuales eran distribuidos en el “Café popular” de San José.

La crisis económica que se había sufrido a mediados de la década del 30 en el país estaba superada. El gobierno había tomado medidas para enfrentarla.

Una de ellas fue la traída al país de una Misión Chilena, que evaluaría tanto la situación económica nacional como la educativa. La Misión educativa estuvo encabezada por el Profesor Luis Galdámez y la Misión económica por el Dr. Hermann Max.

La Misión educativa entre las cosas que propuso fue la reapertura de la Universidad en Costa Rica, para lo cual su propuesta se inspiraba en la organización de una Universidad laica, bajo el espíritu de la Reforma de Córdoba. Este proyecto no fue posible impulsarlo y aprobarlos sino hasta 1940, que bajo el Gobierno del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, se acordó reabrir la Universidad el 26 de agosto, la que inició sus actividades académicas en marzo de 1941.

La Misión económica entre otras medidas que propuso fue la transformación del Banco Internacional de Costa Rica por una nueva institución denominada Banco Nacional, la cual tendría la función emisora ya existente y se acompañaría de dos Departamentos, el de Crédito Hipotecario y el de Cooperativas. Ambos Departamentos claves para el desarrollo económico nacional.

En cuanto a las cooperativas ya se habían empezado formar desde 1901 con pequeños productores de café en la región de San Isidro de Heredia, al norte de la capital, como una respuesta al avance de la gran propiedad capitalista para evitar ser arruinados o eliminados en la competencia y el mercado.

En cuanto al desarrollo de crédito hipotecario se estimuló por la banca estatal un apoyo muy decidido a los pequeños productores, empresarios, comerciantes e industriales. De hecho se convirtió en el instrumento de desarrollo de los sectores medios empresariales, que hasta esta época no habían surgido de esta forma.
Las reformas bancarias empezaron a materializarse en el Gobierno de León Cortés Castro (1936-1940), a quien Figueres había dado su apoyo electoral. Cortés era de tradición conservadora. Enemigo acérrimo de los comunisas y del movimiento obrero. Como diputado en la década del 20 había obstaculizado algunas leyes populares, entre ellas la de accidentes de trabajo. Como Ministro de Obras Públicas, de Fomento, (1932-36) se había distinguido persiguiendo los sindicatos y trabajadores comunistas y estableciendo relaciones laborales represivas.

A partir de 1936, con la bonanza económica de la recuperación del país, por la estrecha relación de la economía de exportación de café a la Alemania facista y, por el peso de los alemanes en la producción y exportación cañera y de otros productos a ese país, el gobierno tuvo capacidad para impulsar una obra de construcciones públicas muy importante y además, mostrar simpatía por régimen nazi.

La persecusión que realizó el gobierno de Cortés contra los comunistas, sus sindicatos, la destitución y no reconocimiento electoral de diputado, el poeta y escritor Carlos Luis Sáenz, hicieron que la lucha política nacional fuera dura y tensa.

A principios de la década del 30 regresan de Chile gran cantidad de jóvenes costarricenses graduados, con becas de gobierno, que trajeron la experiencia de vida de aquel país, especialmente en cuanto a las corrientes político ideológicas, tanto de influencias socialista y comunista como socialdemócrata, con más peso e influencia de esta última. Algunos de ellos les tocó vivir la corta experiencia socialista de 1932, del Frente Popular de Pedro Aguirre Cerda.

Estos profesores influyeron rápidamente en el estudiantado nacional. Por ellos se formó una Asociación de Estudiantes de Derecho, que reunía a jóvenes estudiantes urbanos de clases sociales acomodadas, que poco a poco se van a integrar a las luchas políticas nacionales desde una óptica socialdemócrata.

La situación económica favorable para el pequeño empresariado, por el apoyo que se daba desde el Banco Nacional con créditos, hizo que el gobierno de Cortés se ganara la simpatía y el apoyo de estos grupos. Así, Figueres se convirte desde entonces en un apasionado cortesista.

A finales de la década se funda la Confederación de Trabajadores de América Latina a cuya cabeza estaba Vicente Lombardo Toledano, con participación del movimiento obrero costarricense.

En los siguientes años, durante la guerra mundial, Lombardo Toledano va a realizar varias visitas al país donde siempre fue recibido con las mayores distinciones y reconocimientos.

La década había mostrado otros cambios en la sociedad nacional. Nueva concentración de tierras y conflictos sociales, el surgimiento de un campesinado organizado y activo en lucha, la desintegración de la pequeña propiedad y ruina de productores, enfrentamientos importantes con la Compañía Bananera. Esta situación se expresaba en la literatura nacional que recogía estos cambios en las novelas, Vida y dolores de Juan Varela de Adolfo Herrera García, Mamita Yunai de Carlos Luis Fallas, Pedro Arnaez de José Marín Cañas, Tierra Firme de Yolanda Oreamuno, Ese que llaman pueblo de Fabián Dobles por citar algunos. El campesinado evidenciaba un maltrato histórico del cual había sido víctima.

En agosto de 1939 estalla la Segunda Guerra Mundial. La Alemania nazi avanza sobre Polonia. La URSS firma el pacto de no agresión con la Alemania tomándose un tiempo para preparar su defensa, al tiempo que ocupa Finlandia para asegurar el golfo frente a las pretensiones Nazis y evitar la toma de Leningrado.

La situación mundial cambia radicalmente. La lucha contra la guerra fracasa y se derrumba la Liga de las Naciones impotente e inútil frente a la conflagración que iniciaba.

La Guerra Civil Española se había convertido en la antesala de la guerra mundial. Las Brigadas Internacionales por la República se hicieron sentir y ellas los latinoamericanos.

El esfuerzo resultó inútil y la República cayó. Su gobierno en el exilio se radicó en México en la década del 40. Los republicanos junto a los latinoamericanos y caribeños, todos exilados en México, encontraron la tierra fértil de la solidaridad, la reflexión, la unidad, la conspiración y el sueño de restaurar la República y los gobiernos democráticos y el reino de la Libertad.

El ambiente electoral de 1939 se cuadraba bajo el impulso del gobierno de Cortés. El Gobierno proponía la candidatura del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, joven medico, graduado de la Universidad católica de Lovaina, de Bégica, de familia acomodada y políticamente activa de muchos años. Se había nutrido en esa Universidad de la doctrina social de la Iglesia, de la influencia del Código Social de Malinas y del pensamiento del Cardenal Mercier.

Había regresado, igual que Figueres al país, a finales de la década del 20. Le había tocado vivir la etapa de la potguerra europea.

A diferencia de Figueres es incorporado inmediatamente a la lucha política y llega a ser Regidor y Presidente de la Municipalidad de San José desde 1930 hasta 1934. A partir de este año es electo diputado al Congreso junto con el joven Manuel Mora Valverde, Secretario General del Partido Comunista. El Dr. Calderón muy conservador y católico practicante.

La Iglesia costarricense desde 1893, por los efectos de la Encíclica Rerum Novarum, había asumido posiciones populistas divulgando los alcances de su contenido. Pero de igual modo, su postura fue intermitente, unas épocas activas en el populismo y otras pasivas y marginal frente a las demandas obreras.

El desarrollo del socialismo a escala mundial y particularmente de la URSS hizo que con ánimo de contrarrestar su influencia comunista y socialista, la Iglesia asumiera un papel más decisivo en la organización social y procurara ganar espacios estatales. Así con la Encíclica Quadragessimo Anno, en la década del 30, impulsa organizaciones y un activismo político frente a los comunistas, y en Costa Rica contra los liberales y la masonería a la cual se le atribuía su influencia y responsabilidad en las reformas liberales y anticlericales del siglo XIX.

De este modo, en la década del 30 la Iglesia tiene una posición muy conservadora, antiliberal, antimasónica y anticomunista.

El Gobierno impulsa la candidatura del Dr. Calderón Guardia, quien pacta con la Iglesia la derogatoria de las leyes liberales, a cambio de su apoyo.

Esta situación provoca un conflicto de los liberales del Partido Republicano, encabezados por Ricardo Jiménez Oreamuno, tres veces Presidente de la República, quien se separa e impulsa un movimiento orientado a detener la derogatoria de las leyes liberales. A su alrededor confluyen los liberales independientes, los masones, los partidos Comunista y el Confraternidad Guanacasteca e integran el movimiento Alianza Democrática Nacional, sin que pueda finalmente constituirse como un frente electoral.

Para los comunistas esta experiencia de unidad nacional con sectores tradicionalmente liberales y oligárquicos era nueva.

Hasta 1935 habían sostenido un enfrentamiento total de clase contra clase, inspirados en el V Congreso de la Internacional, de la clase obrera contra la burguesa oligárquica, de confrontación radical, “por un diente, toda la dentadura”, decían en su propaganda.

Sin embargo, la participación primero, en el VII Congreso de la Internacional Comunista en Moscú, que trazó la línea de los Frentes Populares y las luchas unitarias contra el nazifacismo y en defensa de la democracia, y luego, en la Conferencia Latinoamericana de Partidos Comunistas de La Habana, ambas reuniones de 1935, replantearon su estrategia y táctica de lucha.

La posibilidad de enfrentar la derogatoria de las leyes liberales unidos al liberalismo progresista, y de izquierda que simbolizaba Ricardo Jiménez, ofrecía la oportunidad de ensayar un intento de Frente Popular.

La guerra mundial iniciada por la agresión nazifacista a Europa, la lucha por la paz, y la defensa de la Unión Soviética, frente al avance nazi, contribuían a este esfuerzo y nueva táctica de lucha.

Asímismo, en los Estados Unidos empezaban cambios importantes, tanto de su política exterior como interna. En el plano internacional la vieja política del Gran Garrote cambiaba por la del Nuevo Trato, y el Partido Comunista de los Estados Unidos, con Earl Browder, su Secretario General, destacan rápidamente en el escenario norteamericano y mundial.

A medida que avanzaba la guerra y los Estados Unidos se comprometía más en la lucha internacional contra el Eje nazifacista, el Partido Comunista, de esa nación, levantaba la consigna de que la lucha contra el imperialismo había sido superada, lo cual impulsó a la renuncia de la lucha contra el imperialismo, tesis que adoptó fervientemente el Partido Comunista de Costa Rica, declarando su renuncia a la lucha de clases y a la lucha antiimperialista, sobretodo después de 1942.

Este período se superó en estos partidos, después de terminada la guerra cuando el Partido Comunista de Francia reivindicó, nuevamente, y a escala internacional, el escenario de la lucha de clases frente a la guerra fría que iniciaba y la defensa del campo mundial socialista.

Las elecciones se dieron y ganó abrumadoramente el Dr. Calderón Guardia.

Asumió su gobierno el 8 de mayo de 1940 y esbozó, tímidamente lo que sería su política social de los años siguientes.

Valientemente, impulsó la reapertura de la Universidad de Costa Rica y la fundación de la Caja Costarricense del Seguro Social.

La ausencia de la Universidad no había permitido en el país que se desarrollaran núcleos estudiantiles más combativos, al estilo del estudiantado latinoamericano. Tampoco había permitido una sociedad con grupos sociales y profesionales diversos que tuvieran más oportunidad de movilidad social.

De hecho, la ausencia de la Universidad había configurado una sociedad bastante polarizada entre quienes poseían capacidad económica, eran solventes, ricos o acomodados sociales y el resto de la población.

Los sectores nacionales con opción de estudio superior se concentraban en la Escuela de Derecho, la Escuela Normal y la Facultad de Farmacia principalmente, y los que tenían opción de estudiar en el extranjero, porque podían costearse los estudios, que eran pocos.

Estas instituciones educativas por su naturaleza eran democráticas y liberales. En ellas se expresó la bipolaridad nacional política entre los sectores radicales de carácter popular y los que tenían posiciones más conservadoras o abiertamente anticomunistas.

La Universidad creó las condiciones objetivas, de carácter cultural ideológico, para que los grupos emergentes urbanos y los sectores medios que empezaban a nucleares y desarrollarse, al calor de las reformas económicas de 1935 y 1936, cobraran identidad y fuerza.

Los profesores que habían llegado de Chile, y una pequeña intelectualidad nacional, se integraron como docentes en la Universidad, dirigida por su primer gran Rector, el Lic. Alejandro Alvarado Quirós, gran liberal, nacionalista, patriota y activo antiimperialista que entendía y asumía los retos de la Universidad inspirada en los principios de la Reforma de Córdoba.

Figueres seguía al margen de la política. Su relación con la sociedad era fundamentalmente económica comercial, donde era activo en los negocios. Sus actividades industriales y agrícolas lo habían relacionado con diversos grupos económicos y poco participaba en política. Buenas relaciones económico comerciales había establecido con el sector alemán costarricense que tenía actividades cafetaleras y beneficios, producía caña y tenía ingenios y de ellos apreciaba su valor del trabajo.

La situación nacional no le era ajena. Le preocupaba. La crisis y los efectos provocados por la guerra también porque empezaban a hacerse sentir en el país, especialmente a partir de 1941.

En 1940 se impulsa en la ciudad de San Ramón la fundación del Centro de Estudios para los Problemas Nacionales. Poco tiempo después inician una revista quincenal, Surco, publicado su primer número, no casualmente, el día de la Independencia patria, que fue clave para el desarrollo de las ideas políticas de los siguientes cinco años, de la nueva intelectualidad y clases medias en gestación, e instrumento de agitación y organización política de oposición.

Su líder intelectual más destacado lo fue el Lic. Rodrigo Facio y le acompañaron intelectuales como Roberto Brenes Mesén, Carlos Monge Alfaro, Isacc Felipe Azofeifa. Después se incorporaron brillantes estudiantes Eugenio Rodríguez, Alberto Cañas, Carlos José Gutiérrez, Daniel Oduber, Fernando Fournier y otros.

El Centro le dio unidad y sentido generacional a estos sectores medios. Le dió teoría y conocimiento sobre la realidad nacional, fue un replanteamiento de cosas nuevas y redefinición de la patria que se proponía. Era pensar los problemas nacionales y tomar conciencia sobre lo que había que hacer. Frente al gobierno decían apoyar lo bueno y criticar lo malo, aunque más criticaban y actuaban en contra que lo que apoyaban.

Sus preocupaciones giraron alrededor del desastre del mercado interno, la especulación de precios y productos, la mala producción de productos básicos de consumo, de los empréstitos, de la penetración imperialista en la economía nacional, el abandono del campo y la caída del nivel de vida del campesinado y los sectores urbanos, el desequilibrio en la balanza comercial, la debilidad parlamentaria, los males electorales y los síntomas de corrupción que afloraban.

Se proponían además crear un partido doctrinario, sin el cual, consideraban, la democracia no era más que un mito, pues descansaba en personalismos.

Con Alberto Martén, abogado, economista y diputado, y con Francisco Orlich, su socio, ambos amigos desde la infancia y el colegio, realiza Figueres reuniones para analizar la situación del país.

Los años de trabajo a Figueres le habían formado un modo enérgico, de rigurosidad, en cierta forma agresivo, aunque con gran facilidad de trato, con una fuerte personalidad y carácter dominante, de responsabilidad y espíritu modernista, Detestaba la rutina, era valeroso y ordenando, sereno para atender asuntos difíciles. No le gustaban las conversaciones frívolas, gustaba de autopresentarse como campesino y productor.

El trabajo le había desarrollado habilidad para preveer necesidades, atenderlas con sentido realista y apegado a lo que el escenario concreto conviniera.

Los dos primeros años del gobierno del Dr. Calderón Guardia fueron cada vez más duros por los efectos que provocaba la guerra mundial.

El mercado europeo y alemán se habían cerrado a los productos de exportación. Parte de ellos se comercializaba, acentuando la dependencia comercial y económica, hacia los Estados Unidos.

Los precios crecían y los productos escaseaban. El movimiento popular, sindical y campesino se movilizaba constantemente al Congreso, bajo las banderas del Partido Comunista, a presionar por proyectos de ley. El campesinado principalmente organizado con Ligas Agrarias y Sindicatos de pequeños productores eran la principal presión. Movimientos de colonización hacia el norte del Valle Central se impulsan acabándose a finales de esta década las tierras posibles de ser entregadas por el Estado. Agotada la frontera agrícola y el problema de la demanda y el trabajo por la tierra creció.

El Partido Comunista era la principal fuerza de oposición. Llevaba a cabo con su principal líder parlamentario Manuel Mora una actividad muy clara de agitación de problemas nacionales, de movilización y de organización alrededor de ellos. En 1941 presionaba por la aprobación de un Plan Nacional de emergencia para salir de la crisis de guerra, que proponía.

La plutocracia cafetalera seguía poderosa y tanto la veía y analizaba el Partido Comunista como Figueres, que la trataba y conocía empresarialmente.

La Iglesia había cambiado de mando. Desde 1940 estaba a cargo como máximo jefe Monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez, hombre de vasta cultura y estudioso de la historia eclesiástica nacional, conservador. Desde que era Obispo de la Provincia de Alajuela, tenía un enfrentamiento muy importante con los comunistas a quienes consideraba apéndices extranjeros, ajenos a Costa Rica, perversos, no costarricenses, además de llamarlos ateos y contrarios a la filosofía y tradición Cristiana nacional. Como propósito se había tratado abrir, recuperar, y ampliar si fuera posible, el espacio para la Iglesia que con las reformas liberales había perdido.

El pacto de León Cortés, el Dr. Calderón Guardia y la Iglesia le había asegurado esa posibilidad y el gobierno le estaba cumpliendo, derogando leyes liberales, incorporando la enseñanza religiosa en la educación pública, restituyendo derechos perdidos.

La lucha social y política era intensa. La guerra mundial avanzaba y con ella el nazifacismo. Se agrupaban las fuerza nacionales en su contra y se constituyó el Comité Antinazi de Costa Rica, que entre otros reunía a Manuel Mora Valverde, Francisco Orlich, Fernando Valverde Vega, Harold Bonilla.

El gobierno mantenía una posición indiferente, por la influencia que en él había del sector cortesista y del capital alemán en Costa Rica.

Este año de 1941 Víctor Raúl Haya de la Torre y Rómulo Betancourt constituyeron el Comité Latinoamericano de Defensa de la Democracia para atender las violaciones de procesos democráticos y de las libertades públicas, e impulsaban la necesidad de desarrollar sistemas de partidos políticos en América Latina.

En diciembre de 1941 con motivo del ataque de Japón a las bases militares de Pearl Harbor, se produce un viraje en la política nacional. El gobierno a petición del Presidente Roosevelt, declara la guerra a Japón, luego a Alemania e Italia, antes que lo hiciera Estados Unidos, el 8 de diciembre y días siguientes. Así entraba a la guerra del lado de las fuerzas y países que luchaban contra el Eje nazifacista y el totalitarismo mundial.

La declaración de guerra produjo sus efectos internos en el gobierno. El sector encabezado por León Cortés se enfrentó e intento incluso un golpe de estado, aprovechando el descontento social que había hacia el gobierno. La situación era crítica y el propio Presidente pensó en renunciar.

El Partido Comunista en la nueva situación planteó una alianza con base a la ejecución del Plan Nacional de Emergencia, que habían propuesto en 1941. Se inició un proceso de conversaciones que abarcaron a la Iglesia, aliada del gobierno, que modificaron el escenario político de los años siguientes.

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