El surgimiento del político

Los sucesos siguientes fueron más tensos. Los comunistas que habían combatido duramente al gobierno cambiaban su táctica de ablandarle su imagen ante los sectores populares.

Mientras tanto concertaban un plan de acción que culmina con las reformas sociales y la elaboración del Código de Trabajo, durante el año 1942 y las reformas constituciones que ello acarreaba que se aprueban en agosto de 1943. Además de incorporarse el Gobierno a la lucha mundial antifacista, se colocaba al lado de las potencias democráticas que luchaban contra Hitler, Mussolini e Hiroito.

Por otro lado se fortalecía el frente de los aliados y la potencias democráticas, con la incorporación de los Estados Unidos después del ataque de Pearl Harbor.

En Estados Unidos el Partido Comunista tomaba relevancia y escenario internacional sumándose en este esfuerzo mundial. Earl Browder y sus tesis políticas de superación de la lucha antiimperialista y de clases aparecía como una figura de primera plana en todo el orbe. Vicente Lombardo Toledano, el dirigente obrero de México, recorría el continente y era recibido con honores de Jefe de Estado. El gobierno además establecía relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, cuyo primer embajador Oumansky, fue asesinado en un atentado cuando venía de México hacia Costa Rica.

Con estas medidas se satisfacía el Partido Comunista. Las conversaciones continuaban con la Iglesia y el gobierno. La Iglesia presionaba, en búsqueda de espacio, porque el Partido Comunista cambiara de nombre y le cediera espacio sindical aceptando la constitución de otra central sindical nacional, impulsada por ella.

La Iglesia se venía preparando en este sentido. Desde principios de la década del 40 había enviado a dos sacerdotes, los hermanos Benjamín y Santiago Núñez Vargas, a prepararse en los Estados Unidos en asuntos sindicales y cooperativas.

Los comunistas creían que el movimiento sindical debía tener una sola organización nacional para expresar su unidad, además de que desde 1913 solo existía una única organización sindical, independientemente de quien la dirigiera, así los anarquistas de 1913 con la Confederación General de Trabajadores, los reformistas del Partido de Jorge Volio en 1923-1928, o los comunistas que desde 1931 dirigían la Unión General de Trabajadores que se había formado en 1928. Por su desarrollo, la habían dividido en dos frentes en 1938, uno campesino, Unión Nacional Campesina, y otro urbano, Comité Sindical de Enlace. Pero con motivo de los cambios ocurridos en diciembre de 1941, había unido estas dos organizaciones en 1942 bajo el nombre de Comité Nacional Sindical de Enlace.

La Iglesia, por su parte consideraba que crear una nueva central era fortalecer el sindicalismo porque muchos trabajadores no ingresaban a la existente por estar dirigida por los comunistas.

El proceso de conversaciones culminó en junio de 1943, cuando el Partido Comunista cambió de nombre por Vanguardia Popular, reconoció que la reforma social que estaba en marcha estaba inspirada en la doctrina socialcristiana, cedía un campo en la junta directiva de la Caja Costarricense del Seguro Social al representante sindical que la iglesia nombrara, cambiaba de nombre del Comité Nacional Sindical de Enlace por Confederación de Trabajadores de Costa Rica.

La Iglesia creaba la Confederación Costarricense de Trabajadores Rerum Novarum, cuyo principal dirigente fue el sacerdote Benjamín Núñez y poco después se integró el joven Luis Alberto Monge Alvarez. La Iglesia además se pronunciaba públicamente en el sentido que los cristianos podían ingresar a Vanguardia Popular “sin cargo de conciencia alguna”.

El gobierno recibía el apoyo público de estas dos fuerzas sociales y se aprobaba en agosto el Capítulo de Garantías Sociales que se incorporaría en la Constitución, una reforma al Art. 27 de la Constitución que aseguraba una función social a la propiedad y la posibilidad de expropiar por interés social previa indemnización y el Código de Trabajo, como nueva legislación que regularía las relaciones obrero patronales.

Estas leyes se aprobaron el 26 de agosto de 1943 y entraron en vigencia a partir del 15 de setiembre, día de la Independencia nacional, llamado para la ocasión, día de la Segunda Independencia, que se celebró con un gran desfile en el que participaron el Presidente, el jefe del Partido Vanguardia Popular y el jefe de la Iglesia.

Esto provocó más las fuerzas antigobiernistas, alarmadas por la influencia que parecía tener el partido comunista.
También habían sucedido otros acontecimientos.

El 2 de julio de 1942 el vapor San Pablo, de la United Fruit Company, fue hundido en Puerto Limón. Se dijo que la acción la había realizado un submarino alemán. Murieron 24 trabajadores y ningún oficial norteamericano de la tripulación, pues una hora antes del suceso habían recibido orden de retirarse del barco. Situaciones similares pasaron en otros países latinoamericanos.

La reacción nacional no se dejó esperar. El 4 de julio se llevó a cabo una gigantesca manifestación de protesta, que terminó en actos bandálicos, con gran cantidad de heridos, contra establecimientos de alemanes radicados en Costa Rica, a quienes se les sindicaba de quintacolumnistas. Al grito de ¡Viva la democracia!, ¡Mueran Hitler y Musolini!, se realizaron esos actos.

El gobierno además levantó listas negras de alemanes e italianos que se creía colaboraban con el nazismo.

Durante estos sucesos Figueres se encontraba en San José atendiendo asuntos financieros y bancarios. Los sucesos lo irritan e indignan e imbuído de un sentimiento, para él cívico, decide actuar para lo cual prepara un discurso por radio que dará el 8 de julio. Lo anunciaron en el periódico sus dos amigos Francisco Orlich y Alberto Martén.

En el discurso Figueres responsabiliza de los sucesos al Gobierno por no haber tomado las seguridades del caso, respecto al orden público y la propiedad privada, no haber hecho detenciones, y defendió al sector costarricense que había sido objeto de las agresiones.

Por órdenes de la Embajada de los Estados Unidos se ordena impedirle pronunciar el discurso. El Subsecretario de Seguridad Pública y Director General de Policía le obligan torpemente a interrumpir y acabar su discurso escrito. Sin terminar de leerlo, lo concluye diciendo que “el Gobierno lo que debe hacer es irse”.

La Embajada americana estimaba que su intervención le hacia el juego a las fuerzas nazifacistas, además que consideraba que los vínculos comerciales que tenía con firmas alemanes era el vínculo de Figueres con los nazis. Figueres fue arrestado. La embajada norteamericana quería enviarlo a un campo de concentración a Estados Unidos, pero según Harold Bonilla, por intervención de Francisco Orlich evitó su envío.

La detención de tres días de Figueres fue denunciada por sus amigos indicando que sufría vejámenes y tratos crueles. Se le convirtió en un preso político como no se había visto desde los tiempos de la dictatura de Federico Tinoco. La oposición tenía un mártir.

Figueres no era un activista político, pero la detención lo introduce en la vida nacional. Estaba recién casado con Henrietta Bogg Long, ciudadana estadounidense de Alabama, quien esperaba el primero de sus hijos.

El Gobierno toma la decisión de expulsarlo y desterrarlo del país, colocándolo en condición de exiliado en el exterior. El Secretario General de Vanguardia Popular, Manuel Mora Valverde, interviene para que esa expulsión sea hacia Mexico, donde tenía amistades. Incluso le da una carta para Vicente Lombardo Toledano a quien puso en contacto con Figueres.

La expulsión marca el momento en que Figueres decide dedicar su vida a la lucha política. Por ella jura acabar y derribar el régimen que en su opinión estaba pisoteando los derechos ciudadanos. Para Figueres la decisión era una manifestación de los síntomas de despotismo y tiranía, de irrespeto a la leyes, vidas e instituciones que se estaba viviendo en el gobierno del Dr. Calderón Guardia. Además el gobierno había cedido el monopolio de la gasolina y la electricidad, aspecto que era criticado en ese período de crisis.

El 11 de julio a las seis de la mañana, en vuelo especial, el Gobierno destierra a José Figueres, acompañado de un oficial del Ejército Nacional.

Entre la salida de la prisión y la llegada a El Salvador tomó la decisión de impulsar la revolución, como única salida a los problemas nacionales, a lo cual dedica los seis siguientes para prepararla. Juró librar al país de las garras de la arbitrariedad y la corrupción, la deshonestidad administrativa, el oportunismo, el nepotismo, el favoritivismo, los fraudes electorales y la presencia de extranjeros como jefes de la policía, que existían.

Su primera escala fue El Salvador, luego Guatemala y finalmente Mexico. En cada país estuvo algunos días y en México radicó casi dos años.

En El Salvador estuvo en el Hotel Nuevo Mundo. Allí estuvo tres meses y se vinculó a algunos empresarios y conoció la situación del país, del dominio de pocas familias sobre la población y el territorio, y valoró la division social profunda de clases y de concentración de riqueza. Su esposa le alcanzó aquí y luego regresó para que su hijo naciera en Costa Rica, a quien llamó José Martí, luego vendría su hija, a quien llamó Meta Shanon, conocida como Muni. Después le volvió a acompañar en el exilio y destierro forzado.

En Guatemala, vigilado por las fuerzas de seguridad, hizo lo mismo y estableció relaciones comerciales y económicas con empresarios locales.

En México se dedica a trabajar en la construcción de chimeneas para calefacción. Vive primero en una casa de huéspedes en Las Lomas de Chapultepec. Luego se pasa a vivir en una casa alquilada en la calle San Francisco 511, Colonia del Valle y establece una oficina en la calle López 37.

Aprovecha su estancia en México para nutrirse de la Historia de la Revolución Mexicana y conocer el gobierno del Presidente General Lázaro Cárdenas, quien está terminando su mandato.

De la Revolución Mexicana y del gobierno de Cárdenas le impacta la campaña de alfabetización, el movimiento obrero de Lombardo Toledano, la nacionalización petrolera, el desarrollo de la agricultura, la industria, la ganadería, las plantaciones de henequén.

Del gobierno mexicano siguiente de Miguel Avila Camacho le impactó la nacionalización de los hidrocarburos y la reforma agraria.

Asiste a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde lleva diversos cursos de economía política, ciencias sociales, filosofía, arte y literatura.

En México encuentra el terreno fecundo para sus ideales restauradores de orden político. Aquí se relaciona con el costarricense Vicente Saénz, a quien después le reconoce su influencia en su pensamiento e ideales, con los republicanos españoles y con gran cantidad de exilados políticos latinoamericanos y caribeños, que México abrigaba y les daba espacio para su vida y su activismo político, como para sus sueños y esfuerzos por reconstruir democracias donde se habían perdido. México era el refugio de muchos luchadores sociales.

Vicente Saénz en México impulsaba su sueño de constituir la Unión Democrática Centroamericana, con movimientos liberadores.

También se reune con costarricenses que le visitan y le llevan mensajes, como Francisco Orlich. Su activismo, reuniones y contactos políticos es intenso y se preparaba en todos los campos en la idea de liberar a Costa Rica.

Comienza a estudiar estrategia, logística y aspectos militares y de armamentos con la intención de organizar una revolución en Costa Rica, incluso con militares de la República Española. Conoce en México a quienes después formarán la Legión Caribe.

Con ellos comparte no solo el exilio discreto sino los anhelos de la Democracia y Libertad.

Aprovecha su tiempo también en negocios y comercia mercaderías, algunas de las cuales le sirven para empezar a apertrecharse militarmente, enviando armas, algunas adquiridas en Guatemala, y parque de manera camuflada, en cerámica, que introducía por el puerto de Limón

Mientras Figueres iniciaba su discreto exilio, en Costa Rica su hermano Antonio asumía la responsabilidad de sus fincas, sus bienes y su familia.

Sus amigos empiezan a destacarlo en sus valores y virtudes. Los estudiantes universitarios Jorge Rossi Chavarría, Daniel Oduber Quirós y Emilio Valverde escriben sobre los experimentos y novedades organizativas que Figueres había impulsado en su finca, dando a conocer al empresario moderno, al organizador de nuevas formas de relación laboral y productiva.

También Jorge Rossi describe los beneficios de café, el comercio, el aserradero, los trapiches, los tejares, la higienización, la asistencia médica, los caminos y teléfonos y la función social de la riqueza que allí hay.

Figueres, resaltaba en la información, se preocupaba por el bienestar de sus trabajadores y atendía todo el proceso de la producción, con aspiraciones ilimitadas, haciendo lo que le parecía correcto.

El año 42 había habido elecciones de medio período que la oposición consideraba viciadas de fraude. En términos generales, por el sistema y procedimientos existente de elecciones y de control de votantes todos los procesos electorales anteriores a 1948, tuvieron algún o muchos vicios de fraude electoral, y todos los procesos electorales de alguna manera se beneficiaron con las prácticas que lo permitían.

México sirvió para que Figueres meditara y escribiera. Así concluyó su libro Palabras Gastadas a finales del 42, que envió a su amigo Alberto Martén para su publicación, quien además lo prologa en enero de 1943. Escrito en el exilio lo dedica al Presidente “Ricardo Jiménez Oreamuno, que encarna el ideal platónico del rey filósofo”.

Las Palabras claves de su libro son Libertad, Democracia, Socialismo. Le asigna un papel importante a las ideas y a las palabras, ya que éstas traspasan muros y fronteras. Habla aquí del socialismo democrático. Desarrolla así su empirismo ideológico, como lo llamaría Constantino Láscaris, y manifiesta su ideas e inteligencia clara y metódica.

México le sirvió para pensar en la sociedad que quería y forjó al líder político que en él habitaba. Le vinculó con la Unión Democrática de Vicente Saénz y el exilio centroamericano y caribeños, con Indalecio Prieto, líder exiliado del Partido Socialista Obrero Español, con Vicente Saénz y estudiantes costarricenses en México. Le fortalece sus sentimientos antisomocistas el contacto con el Profesor Edelberto Torres Espinoza, el General Pasos, Juan José Meza, Enoc Aguado, el Dr. Pedro José Zepeda y el Dr. Rosendo Argüello, que le ayuda a adquirir armas.

El año de 1943 empieza a darle vuelta a la idea de la formulación de la Segunda República, preocupada del desarrollo demográfico, de la necesidad de calzar la población y de mejorar la educación y la salud.

También desde el exilio envía su opinión a la encuesta nacional que se publica en julio como Ideario Costarricense, en el cual plantea un plan para la regeneración de la Patria.

El año 1943 es clave, de viraje en la política nacional. En junio el Partido Comunista de Costa Rica cambia de nombre por Vanguardia Popular, y se consolida la alianza entre el Gobierno y los comunistas, apoyada por la Iglesia Católica, con motivo de la aprobación de las reformas sociales. La alianza Iglesia comunistas a Figueres le era extraña y consideraba que el gobierno del Dr. Calderón era corrupto y estaba dominado por los comunistas.

El gobierno impulsa una reforma electoral, con la cual se sustraía del Organo Electoral el conteo de votos, que se trasladaba al Poder Ejecutivo, lo cual se interpreta como un intento de fraude electoral y provoca reacciones de todos los sectores. La oposición se lanza, en mayo, a la calle con manifestaciones de jóvenes y especialmente de mujeres.

Ricardo Jiménez se oponía a la reforma electoral y la consideraba como “la sentencia de muerte para el sufragio”, puesto que “donde no hay elecciones no hay República”.

El 15 de mayo con el Congreso rodeado de gente la reforma electoral se detuvo. Si los acontecimientos de marzo abril de 1948 se asocian a la lucha por la pureza del sufragio es en estos actos donde se inicia la Revolución del 48. León Cortes en base a estas luchas se pronuncia en favor del voto de la mujer.

Es un año electoral. La alianza política del gobierno y los comunistas los lleva a integrar una alianza electoral denominada Bloque de la Victoria, con Teodoro Picado de candidato presidencial. Picado no era del agrado de los comunistas por las persecusiones que había hecho cuando fue ministro de educación (1932-1936) y por sus opiniones favorables a la invasión nazi a Polonia y la justificación que hacia del gobierno títere impuesto. Los comunistas lo consideraron necesario para asegurar los efectos de las reformas sociales recién aprobadas y consolidarlas y firman el pacto reservándose el derecho de crítica pública a su gobierno.

La oposición se aglutinó alrededor de León Cortés. Las elecciones en febrero de 1944.

El Partido de León Cortés propuso como candidato a primer puesto de diputado por la Provincia de San José a Figueres, estando ausente del país, en la papeleta del Partido Demócrata Cortesista, sin embargo el gobierno anuló su elección como diputado, alimentando los sentimientos del fraude.

Por otra parte se adujo vicios en el manejo de la papelería electoral por la quema de unas urnas. La oposición enfatizó los ataques en el fraude. El gobierno dijo que aún sin fraude habían ganado.

Para Figueres esta situación era clave. A los abusos cometidos por el gobierno del Dr. Calderón se agrega el surgimiento de un gobierno hijo del fraude electoral, lo que lo ilegitimaba desde su origen. Asimismo, le daba argumentos a Figueres para justificar su derrocamiento incluso por la vía militar.

Si Centroamérica y el Caribe estaba lleno de asesinatos, torturas, atropellos a los órdenes constitucionales y legales, de exilados y destierros, que se representaban en los gobiernos de Batista en Cuba, Trujillo en Dominicana, Elie Lescot en Haití, Ubico en Guatemala, Carías en Honduras, Hernández en El Salvador, Somoza en Nicaragua, había que agregar a la lista, según Figueres a Costa Rica que bajo los gobiernos de Calderón y Picado realizaba fraudes electorales y coartaba las libertades públicas.

El destierro hace madurar a Figueres, el estudio que realiza en México y el contacto con los exilados del Caribe lo prepara para los movimientos revolucionarios que se propone al regreso a Costa Rica.

Si el Centro de Estudios para los Problemas Nacionales significó el elemento teórico de esta generación del 40, Figueres será la guía práctica política que faltaba, a la que se agrega el movimiento sindical encabezado por Benjamín Núñez y el campesinado que se sentía traicionado y burlado con las reformas sociales y el Código de Trabajo que poco significó, en ese momento para ellos, habiendo sido la principal fuerza de movilización para su promulgación. Las clases medias habían surgido y demandaban presencia, participación y atención.

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