Esta comedia no es divina

Fin de curso

Capítulo 50

Fin de curso

Los muchachos de la Universidad que habían participado en la defensa de la soberanía nacional se vieron favorecidos por el decreto que les daba por ganadas aquellas asignaturas en las que tuvieran una nota superior a siete como promedio de los exámenes pardales efectuados durante el año.

Esto favoreció mucho a Federico porque así tuvo que hacer sólo dos exámenes finales: álgebra y física. Federico presumía de ser bueno en matemáticas cuando estaba sacando el bachillerato, pero en la Universidad el sistema era distinto. Los profesores atiborraban de materia a los alumnos y cada uno en su casa tenía que repasar lo visto a veces hasta las dos de la mañana para salir adelante.

Federico estudiaba con Álvaro Sáenz Ulloa, quien tenía la ventaja de que su tío don Samuel Sáenz era ingeniero. Este se portó tan bien con ellos que por las tardes les daba lecciones y les aclaraba las dudas. Con todo y eso, el examen final era «a matar», y tanto Álvaro como Federico quedaron aplazados y por ello tenían que repetir esas dos asignaturas.

En ese año de 1948, en que las clases comenzaron en mayo y los profesores de todas formas les empujaron a los alumnos el curso completo, solo tres compañeros novatos lograron aprobar todas las materias; los héroes de esta hazaña fueron Enrique Soto Borbón, Guillermo Carranza. Castro y Arturo Castro Figueres; los demás promovidos eran repitentes.

Álvaro se desilusionó de la carrera y entonces decidió irse a estudiar agricultura en El Zamorano de Honduras; allá se quedó trabajando después de graduado y algunos años después murió en un lamentable accidente automovilístico. Álvaro había sido uno de los mejores amigos de Federico durante los cinco años de bachillerato y el primer año de estudios en la Escuela de Ingeniería.

Comentarios Facebook

El Espíritu del 48
Este sitio usa cookies. Conozca más acerca de las cookies de este sitio.