Luis Alberto Monge: Un campesino cultivado

El tiempo de Orlich

“No estuve en la administración de don Chico, pero sí me encargó abrir la primera Embajada de Costa Rica en Israel. Me dieron 700 dólares para que fuera a abrirla.

“Me demoré más tiempo, y tuve que pedir plata prestada. El presidente de Israel era Yitzjak Ben-Zvi, gran historiador sobre las comunidades judías de Oriente.

“Lo había conocido en un viaje anterior. Cuando llegué a presentar credenciales estaba muy mal del cáncer que padecía.

“A propuesta de la señora Golda Meir, acepté presentar credenciales en su lecho de enfermo, pero entró en coma y murió. Fui al funeral como Embajador de Costa Rica por decisión de la señora Meir, ministra de Relaciones Exteriores. Tuve que correr a comprar el condenado sombrero de hongo. Aquello parecía el entierro de un profeta del Antiguo Testamento.

“Luego me consultaron que si estaba dispuesto a presentar cartas credenciales al presidente del Parlamento, quien era uno de los pioneros que vinieron de Rusia, un destacado kibutsiano. Con él, me parecía estar junto a un agricultor de Palmares, de Poás o de Zarcero.

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