Luis Alberto Monge: Un campesino cultivado

“Nos persiguieron mucho”

“Nos persiguieron mucho. Teníamos que cambiarnos de casa. Armando Arauz andaba conmigo en esas.

“Dormíamos en la Talabartería Mexicana, hasta que la señora, que se llamaba doña Berta, se asustó porque nos buscaban. También dormíamos en un cuarto de calle 12, que era del Padre Mardoqueo Valera.

“El embajador de Argentina, de apellido Campodónico, tenía interés en el movimiento sindical. Ya en todas las embajadas tenían los agregados obreros que había puesto Perón por todas partes. El embajador había oído en la Casa Presidencial que querían que me agarraran vivo o muerto, y me recomendaba que saliera del país.

“Armando y yo habíamos hecho un intento por entrar al frente. Nos concentraron a 50 hombres detrás del Leprosario Las Mercedes, en El Manzanal, que era de las monjitas españolas, franquistas y partidarias de Figueres a matar.

“Nos mandaron a decir que nos habían descubierto. Aparecí a las 5 y 30 de la mañana por unos potreros de Curridabat. Me comuniqué con el frente cuando me dijeron lo de la Embajada de Argentina, y me fui a Panamá con una clave para comunicarme por radio con la gente de la guerrilla de Figueres.

“Después, me mandaron para Argentina, y realicé una maratónica de 50 discursos esclareciendo lo que estaba viviendo Costa Rica. Llegué al país cuando el gobierno había caído.

“Me metí muy jovencillo a la política. En el segundo año del colegio ya estaba en choques con la policía y las brigadas comunistas, y estuve en las manifestaciones de abril y mayo de 1943. En Alajuela encontramos un apoyo a nuestro movimiento pero era fuerte el calderonismo.

“Para el 44, el cortesismo llegó a convertirse en una fuerza de un poder rural impresionante. Había lugares donde León Cortés tenía 70 votos y Teodoro Picado ninguno”.

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